A pesar de los intentos negacionistas en público de la derecha alternativa (conocida en en inglés como alt-right) sobre los efectos del coronavirus, no es un secreto que en privado desde el presidente Donald Trump, líder mundial de este espacio ideológico, el primer ministro británico Boris Johnson  y a las versiones lúmpenes de la alt right (desde el brasileño Jair Bolsonaro hasta el polaco Jaroslaw Kaczynski) saben que las economias de sus países terminarán el año con bajas de hasta el -10% en su Producto Bruto Interno. 

Esta realidad se impone en los análisis que economistas y polítólogos que le dan sustento intelectual a estos líderes poco conocedores de las bibliotecas y la discusión real es cuánto se derrrumbarán las economías mas grandes del mundo, sin o con cuarentena. 

“Los Estados Unidos tendrá como mínimo  una caída del 10% en el PIB durante el próximo año. Esa será la mayor disminución desde 1930 y mucho más que cualquier cosa vista incluso en la Gran Recesión de 2008-09”, afirma el economista ingles Michael Roberts siguiendo las previsiones de la prestigiosa Oxford Economics. 

La frase de Roberts asusta. Pero no sólo por lo que ocurre con la economía del país más grande y poderoso del mundo, EEUU, sino por lo que ocurre también con su competidor más cercano: China.

Hace menos de una semana, el Congreso Nacional de los Pueblos (APN) de China se inauguró antes, debido a la pandemia de coronavirus. La APN, que es la versión china de un parlamento, es donde tradicionalmente se informe a China y al mundo sobre el estado de la economía local y global. Es ampliamente cubierta por todas las agencias financieras del mundo porque permite describir los planes de Chhina para el futuro.

Las palabras del primer ministro Li Keqiang, que anunció que, por primera vez en décadas, no habría un objetivo de crecimiento para el 2020, preocupó a todos los analistas mundiales.  Aclara sobre este punto Roberts “la pandemia y el bloqueo han llevado a la economía china a una severa contracción durante varios meses, de los cuales solo se está recuperando. La economía se contrajo un 6,8 por ciento en el primer trimestre y la mayoría de las previsiones para todo el año representan menos de la mitad de la tasa de crecimiento del 6,1 por ciento publicada el año pasado. Pero incluso esa cifra sería mucho mejor que todas las economías del G7 en 2020.”

Tampoco Brasil parece salvarse de la caída general: el Fondo Monetario Internacional ( FMI) prevé una caída del PBI del 5,3 por ciento, mientras el gobierno calcula una del 4,7 por ciento. Cualquiera sean las dos cifras sería la peor desde 1901. Pero en privado, los números son otros: la caída del PBB dependerá del tiempo que la economía esté paralizada, y no solo por aceptar o no la cuarentena.

 En el escenario más optimista, con 50 días de paralisis economica el retroceso será de un 3,3 por ciento. En el cuadro más pesimista, de 70 días, la cifra llegaría al 8,6 por ciento. Y no son pocos los que creen que producto de la inestabilidad economica que causan las crisis políticas permanentes de Bolsonaro podria llevar al pais a una caída de casi el 10%.

El problema argentino y la solucion China

Lo cierto es que la sitiuación internacional habla a las claras de la imposibilidad de Argentina de resolver su propia crisis postpandemia exportando más: entre China, EEUU y Brasil reúnen mas del 60% de los bienes y servicios que vende el país. La cerrrazón de las fronteras por la pandemia se convierten en la actualidad en el certificado de defunción de la globalizacion. Y en ese contexto, los países parecen cada vez verse más forzados a “vivir con los suyo” y sustituir importaciones. El caso de los insumos médicos, como la guerra de respiradores y barbijos que se desató en el mundo entre naciones, parece ser una muestra preclara del fin a corto de plazo de la globalizacion.

Y de persistir esta realidad, solo China tiene chances de planificar una salida mas rápido de la crisis. Las razones para Roberts se deben a que “China parece ser más que una versión autocrática, antidemocrática y "política" del capitalismo en comparación con la versión "liberal democrática" de Occidente.... Su economía no está dominada por el mercado, por decisiones de inversión basadas en la rentabilidad; o por empresas capitalistas y jefes; o por inversores extranjeros. Su economía todavía está dominada por el control estatal, la inversión estatal, los bancos estatales y los aparatos comunistas que controlan las grandes empresas y planifican la economía (a menudo de manera ineficiente, ya que no hay rendición de cuentas ante los trabajadores de China).”

De darse esta situacion, Argentina solo rompería el cerco de la pandemia acercándose a China, que como señala el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof  es “complementaria” con nuestra estructura económica y no “competitiva” como EE.UU. y en menor grado, Brasil 

Una reflexión de Kiciilof que, seguramente, inquieta a quienes aplaudieron a manos llenas al presidente Donald Trump en Buenos Aires en 2018 durante la reunion del G20 y en donde el ex presidente Mauricio Macri tambien lloró conmovido. 

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