Alberto Fernández ya tiene en mente a su eventual gabinete y hasta las decisiones que, si en octubre se repiten los resultados de las PASO, tomaría durante los primeros seis meses de su gestión. Así lo aseguran dirigentes y ex funcionarios muy cercanos al candidato del Frente de Todos, que en parte confirmó la información días atrás cuando le preguntaron si estaba pensando en su posible equipo de ministros y respondió con un obvio: "Yà sí". Pero, advierten cerca suyo, entre los nombres que baraja en su cabeza hay sorpresas que lejos están de los equipos que aparecieron los últimos días publicados en la prensa. Hay "tapados" que no suenan, que son de su histórico círculo íntimo y a quienes el candidato eligió no desgastar ni exponer antes de tiempo. Si Fernández, como advirtió Alejandro Bercovich en estas páginas, enfrenta para sí la posibilidad de quemar sus cien días de luna de miel en este período en el que no es ni siquiera presidente electo, eligió preservar a su eventual equipo de gobierno de una disyuntiva similar.

A esos nombres "in péctore" hay que sumar la coalición de gobernadores peronistas en la que Fernández quiere respaldarse para su posible gobierno. Será, prometen en el albertismo, uno de los polos de poder fuertes si el candidato del Frente de Todos asume la Presidencia el 10 de diciembre. Lo mostró ya en la foto de su cierre de campaña hacia las PASO, frente al Monumento a la Bandera. De los mandatarios del PJ que estarán en funciones después del recambio de autoridades sólo le falta conseguir el respaldo del reelecto Juan Schiaretti. Y a eso se dedica sin prisa y sin pausa, con llamados, próximas visitas agendadas y puentes que lo acercan cada vez más al cordobés.

Formalmente, la campaña volverá a empezar el 7 de septiembre. Para entonces, los equipos del publicista José "Pepe" Albistur, de los que es parte el creativo Leandro Raposo, ya preparan piezas publicitarias para agradecer el voto en las PASO y poner primera hacia la elección general de octubre. En esa, como en todas las demás áreas de la campaña, la palabra final siempre la tiene Fernández. "Nosotros también hacemos big data, focus y mediciones periódicas. Pero acá la idea es que la política siempre es la que manda", detallan en el equipo del Frente de Todos, en referencia al marketing creado en torno del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y su novedosa pero finalmente poco efectiva campaña por WhatsApp.

En las primeras mediciones post PASO que manejan en las oficinas albertistas, tanto el presidente Mauricio Macri como el candidato del Frente de Todos suben en intención de voto. Alberto más que Mauricio. Contra algunos pronósticos, esos números apresurados muestran que se diluye aun más la tercera vía. Las proyecciones entusiasman a algunos con superar en octubre el récord de votos de Cristina Fernández de Kirchner en 2011. Temen en la calle México por los celos que eso pueda despertar en el Instituto Patria. Sin embargo, la ex presidenta también está en esa boleta que imaginan híper ganadora.

El ánimo triunfalista del equipo contrasta con la gravísima crisis económica y la situación social de la que tendrá que hacerse cargo si gana. Por eso, Fernández abrió ya el paraguas y ayer le avisó al FMI: esta crisis es toda de ustedes y de Macri. "Quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social argentina. Deberían arbitrar todos y cada uno de los medios y las políticas necesarias", les reclamó, según el comunicado oficial que difundió el Frente de Todos. Un "háganse cargo" que le daría envidia hasta al mismísimo Marcos Peña.

Y si del oficialismo se trata, el contraste con la campaña de la oposición es cada vez más fuerte. La derrota sincera relaciones y mientras los radicales se cortan solos para llevar adelante la campaña en sus provincias, lo mismo hacen María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Chau al jefe de Gabinete y su confianza en las redes. El estallido de Cambiemos, al que muchos dentro del Gobierno ya le ponen fecha para la misma noche de las elecciones de octubre, tendrá impacto legislativo. Fernández quedará cerca del quórum propio en Diputados y muy holgado en el Senado. Axel Kicillof, como escribió José Giménez en Diarios Bonaerenses, accedería a la Gobernación con el peronismo unido y la oposición desmembrada en la Legislatura. Cambiemos, todo indica, quedará dividido en varios bloques y el radicalismo deberá saldar su discusión interna (en la que ganaron los que criticaban en privado y en público a Macri) para definir qué relación tendrá con el nuevo gobierno.

Más "en la frontera", como se autoperciben, los bonaerenses que responden al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, no paran de dar señales de independencia del macrismo pero también, y especialmente, de Vidal. Primero fue el diputado provincial Marcelo Daletto, a quien la propia gobernadora cercenó de las listas legislativas. Actual presidente de la comisión de Prespuesto en la Legislatura, Daletto se fotografió el día después de la derrota tomando café de una taza en la que se veía la cara de Monzó y la frase: "Tenía razón". Lo siguió su colega en Diputados Guillermo Bardón, reclamándole a Vidal una autocrítica en plena reunión del gabinete provincial. Se sumó el viceministro de Interior, Sebastián García de Luca, cruzando públicamente a Elisa Carrió. Y la frutilla del postre llegó ayer cuando Nicolás Massot tuiteó en contra del asesor Jaime Durán Barba, a quien comparó con el "manosanta" de Alberto Olmedo. Aquel personaje chanta y charlatán que se hacía pasar por un curandero brasileño para ganar dinero.

En medio del maremoto, Macri recibió una inyección de energías el sábado con la marcha entre el Obelisco y la Plaza de Mayo. Y Vidal, que saludó a la multitud más de 12 horas después del discurso del Presidente en el balcón de la Rosada y sin aludir de ninguna manera a quien lidera la boleta que la tiene como candidata, podría recibir un envión anímico similar. Ayer, las redes de Defensores del Cambio agitaban una marcha el 21 de septiembre para, nuevamente, "defender la República", pero también una movilización anterior, el 8 de septiembre, para festejar el cumpleaños 46 de Vidal.

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