Milei aplica un reseteo político, pero la economía espera más señales
Mauricio Macri se autopercibe con un poder que, ya quedó claro, no tiene. Mientras se reordena la política, economistas reclaman retoques en política cambiaria
Una semana después de las elecciones legislativas quedó claro que Javier Milei avanza velozmente hacia un reseteo de la configuracion política de su gobierno. Tomó decisiones rápidas con el desplazamiento del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, impulsor de un acercamiento con Mauricio Macri, y entronizó en el Ministerio del Interior a Diego Santilli, quien resultó ganador en la provincia de Buenos Aires.
Tras haber batallado en la Justicia para que lo dejen encabezar la lista en lugar de José Luis Espert y alegar la Ley de Paridad, Santilli finalmente no asumirá su banca, que debido al corrimiento de puestos será ocupada por una mujer.
El lugar del asesor Santiago Caputo es el último ordenamiento en el esquema de gestión para iniciar la segunda mitad del mandato de La Libertad Avanza.
De cara a lo que viene, la incógnita que se abre es con quiénes va a construir mayorías el Gobierno a partir del recambio en las Cámaras legislativas. Parece que la estrategia oficialista apunta más a buscar acuerdos tácticos en función de qué tipo de normativa se quiera concretar en el Congreso en lugar de quedar atado a un esquema fijo de alianzas con espacios políticos o dirigentes puntuales.
Esa puede ser una de las puntas por las cuales la cena con Macri fue un fracaso. El líder del PRO se autopercibe con un poder que quedó claro no tiene. Una parte del bloque amarillo migró a las filas libertarias y ninguno de los cambios de Gabinete fue consultado con él.
El PRO parece estar quedando cada vez más huérfano de un liderazgo nacional y más a merced de la voluntad individual de los gobernadores y (habrá que ver) del presidente del bloque partidario, Cristian Ritondo, negociador de las listas bonaerenses y quien parece tener cada vez más lejos la posibilidad de presidir la Cámara de Diputados.
Los traspasos de bloque recién comienzan y hay que recontar la cantidad de bancas que responderán directamente al Gobierno para anudar ese número a los aliados habituales, los fluctuantes y los puntuales. Por ahora, el número para blindar vetos y decretos en Diputados ya los tiene, sumando a los 82 propios más los 7 que Patricia Bullrich llevó a la bancada violeta.
El reset de la economía
Superada la urgencia de disponibilidad de dólares para aquietar el mercado en la etapa preelectoral, los economistas advierten que se debe avanzar con retoques en el programa económico, más allá de la promesa del Banco Central de comprar divisas a partir de 2026.
La consultora Invecq planteó que “luego de tres meses en los que la política monetaria se concentró casi exclusivamente en contener el dólar, el Gobierno debería avanzar hacia su normalización; es decir, una mayor flexibilidad que reduzca la volatilidad y permita una baja tasas”. “Si bien la tensión disminuyó, no puede descartarse algún ajuste en el esquema cambiario”, concluye en su último informe.
Por su parte, MegaQM indicó que “ya no se trata solamente de contener la inflación sino de consolidar un camino económico. Para eso se necesita avanzar con la calibración de los puntos pendientes de la primera etapa, con el foco puesto en volver al mercado de capitales. Pero también se necesita avanzar con las reformas estructurales que hagan viable el crecimiento económico de largo plazo”.
Para IOL, en tanto, “la clave hacia adelante será sostener el círculo virtuoso entre remonetización, crecimiento y consolidación fiscal, condiciones necesarias para que Argentina logre su regreso a los mercados internacionales”.
El retorno a los mercados voluntarios de deuda es una aspiración que comparten el Fondo Monetario Internacional y el Tesoro de Estados Unidos, ávidos por dejar de ser el sostén del programa y necesitados de que Argentina deje de ser un problema sin solución.

