ENFOQUE

Milei, la tortuga en el poste

"Un joven pasea por la plaza de un pueblo y decide tomar un descanso. Se sienta en un banco. A su lado hay un señor mayor y comienzan a charlar sobre el país, el gobierno y los legisladores. El hombre le dice al joven: "Hay legisladores que son como una tortuga en un poste".

Tras un breve lapso, el joven responde: "No comprendo bien la analogía... ¿Qué significa eso, señor?". Entonces, el hombre le explica: "Si vas caminando por el campo y ves una tortuga arriba de un poste de alambrado haciendo equilibrio, ¿qué se te ocurre?"

Viendo la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación:

"Primero, no entenderás cómo llegó ahí.

Segundo, no podrás creer que esté ahí.

Tercero, sabrás que no pudo haber subido solita ahí.

Cuarto, estarás seguro que no debería estar ahí.

Quinto, serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.

Entonces lo único sensato por hacer sería ayudarla a bajar".

La fábula puede relacionarse con la abrupta llegada del candidato presidencial Javier Milei a una posición definitoria en estas elecciones. En especial, por haber expresado ideas que parecen alejarnos irresponsablemente de los consensos básicos que sostuvieron nuestra democracia, la paz y el respeto de los derechos humanos en los últimos cuarenta años.

La ignorancia del líder de La Libertad Avanza es amplia, plural e incluye una gran cantidad de áreas, como por ejemplo las relaciones económicas internacionales. Una mezcla asombrosa de impericia política y ceguera ideológica lo llevó a decir en el último debate presidencial que "el Estado no tiene que interferir en las relaciones comerciales". A la vez que se define como un líder pragmático que busca ampliar los mercados de nuestro país, dicha ceguera lo lleva a anunciar que cortará relaciones con Brasil y con China por considerarlos "países comunistas". El primer paso, según Milei, para ampliar mercados consistiría en frenar los intercambios con nuestros dos mayores socios comerciales.

Eso implica un riesgo enorme para nuestro país en caso de que triunfe en las próximas elecciones. Es vital la generación de divisas a través de la exportación y de acuerdos entre Estados para el desarrollo productivo, el combate de la inflación, mejorar el poder adquisitivo de las grandes mayorías y conseguir saldar los compromisos de deuda externa asumidos durante la gestión de Mauricio Macri, su socio.

Contrariamente a lo que sostiene Milei, respecto a que el comercio internacional sería una cuestión a resolver entre privados, el rol de los Estados es esencial para que las empresas puedan acceder a los mercados internacionales. Tanto los funcionarios de la cancillería y de otros ministerios vinculados con la producción y con el comercio como los agregados en las embajadas realizan un intenso trabajo para extender el comercio y crear las mejores condiciones posibles para cada país. Analizan regulaciones técnicas, certificaciones sanitarias y fitosanitarias, aranceles, normas de origen y de propiedad intelectual, aspectos financieros, negocian acuerdos y desarrollan misiones comerciales y estudios de mercados, entre otras importantes actividades. Sin esa labor sería casi imposible llegar a exportar para las pymes en la gran mayoría de los mercados.

En realidad, Milei incurre en un asombroso ejemplo de lógica contorsionista al proponer que Argentina imite a los países que él considera serios, como Estados Unidos o los que integran la UE, pero aplicando políticas situadas a las antípodas de las que implementan dichas naciones.

Es notable que el diputado desconozca la relevancia del impulso al comercio que provee el Estado cuando, en ejercicio de la presidencia, Macri llevó personalmente adelante una negociación estatal para abrir un mercado. Fue el caso de las ventas de limones a Estados Unidos, que impedía el ingreso de nuestras exportaciones desde 2001 por un motivo fitosanitario pese a que Argentina era el quinto mayor exportador sin registrarse ningún problema sanitario en décadas. Más allá del resultado modesto de la gestión macrista (las ventas anuales de esos cítricos a Estados Unidos equivalen a menos 0,05% de la exportación total de Argentina), la operación demostró la necesaria participación estatal.

La aplicación de esa visión arcaica y naif del comercio internacional que lo llevó a adelantar de forma amenazante un levantamiento unilateral y sin condicionamientos de los aranceles a las importaciones acentuaría el perfil agroexportador de nuestra economía, volviéndola más dependiente aún de la tecnología externa y del endeudamiento, además de empeorar las condiciones de vida. Y, como observó el embajador Gustavo Martínez Pandiani en un reciente reportaje, tenemos que "evitar que Argentina siga siendo un mero proveedor de materias primas" y, por lo tanto, en las negociaciones internacionales debemos "crear sociedades productivas para incorporar valor a las materias primas para blindar el objetivo desde el punto de vista del interés nacional".

Y el Mercosur es determinante en ese proceso. Nos permite generar exportaciones con mayor valor agregado y negociar en mejores condiciones con el resto del mundo. Y, si bien los resultados en materia de acuerdos alcanzados son escasos, ese análisis no puede disociarse del perfil productivo deseado en la región y de las condiciones de acceso de la oferta exportable a los mercados internacionales que terminan siendo determinantes del grado de éxito de las negociaciones. En el libro Mercosur: una política de Estado, el embajador Pablo Grinspun contribuyó con un argumento importante a explicar el fenómeno: "el Mercosur es un socio incómodo debido a la estructura productiva de sus miembros y a su importancia, su competitividad y su potencial como agroexportador. En este sentido, la mayor parte de los países desarrollados solo están dispuestos a negociar con el Mercosur en condiciones de desequilibrio, con amplio acceso a sus sectores industriales pero sin abrir su agro. Esto ha sido evidente en las negociaciones Norte-Sur, como con la Unión Europea".

Pero supongamos que Milei accede a la presidencia y se enfrenta, entre otras realidades, a que los privados no entablan relaciones directas con los mercados extranjeros. Una vez superada la barrera ideológica que le impide entender que ese comercio se rige entre Estados, se enfrentaría a un nuevo obstáculo, el de las negociaciones. Como pudo aclarar al día siguiente del debate presidencial, no tenía respuestas a cuestionamientos evidentes sobre sus contradicciones. Su objetivo principal había sido evitar desestabilizarse. ¿Los argentinos tendremos que celebrar entonces que nuestro presidente se mantenga calmo en una reunión de la OMC, aunque las condiciones negociadas resulten desventajosas para nuestros exportadores?

Para concluir vale repasar el análisis de Marcelo Diamand sobre las dificultades que tienen economistas con formación de la escuela neoclásica, como Milei, para entender el verdadero funcionamiento de los mercados: "Un profesional pasa años de entrenamiento universitario estudiando complejísimas teorías, basadas en complejas estructuras conceptuales y respaldadas por elaborados instrumentos matemáticos. En el proceso de aprendizaje confía plenamente en que lo que aprende constituye una ciencia objetiva. No se da cuenta de que las premisas sobre las cuales descansa todo el edificio conceptual que se le enseña constituyen una idealización de una realidad ya inexistente en el siglo XX y de que, además, nunca tuvieron nada que ver con la realidad de los países periféricos a la cual pretenden aplicarse. Tampoco logra percibir que estas teorías, presuntamente avalorativas, en realidad afirman la hegemonía de ciertos sectores y países, constituyendo una de las más sutiles herramientas de dominio ideológico que produjo la humanidad. Cuando, después de años de estudios, al tratar de aplicar sus conocimientos choca contra la irrelevancia de todo lo que aprendió y alimenta dudas acerca de su validez y de su asepsia científica ya es demasiado tarde: la estructura conceptual aprendida está tan incorporada que casi irremediablemente bloquea su comprensión de la realidad".

Esta nota habla de: