El modelo de trabajo híbrido rankea alto a la hora de pensar en retomar las tareas laborales. El dato surge, en parte, del estudio 'Redefiniendo los modelos de trabajo en Latinoamérica', que en marzo de este año llevaron adelante WeWork, HSM y Egon Zehnder. El informe, que analiza 10.000 respuestas de líderes ejecutivos de la región LATAM, destaca que el 82% de los encuestados prefiere el esquema híbrido y esta misma conclusión aparece reflejada en las numerosas empresas que deciden emprender este camino.

Pero implementarlo en las organizaciones no es tarea sencilla y mucho menos sostenerlo en el tiempo y darle escalabilidad. Para tener éxito es esencial que todas las áreas levanten la bandera de la cultura.  

Cuando hablamos de cultura, no solo hacemos referencia a su propósito, misión y valores, también estamos hablando de los ritos, costumbres y prácticas, estilo de liderazgo, mitos y tabúes, símbolos, lenguaje, estilos de comunicación, código de conducta, normas y “sanciones”.

Es por eso que gestionarla va más allá de un flyer o un video lindo. Se trata de generar y promover conversaciones. Lograrlo siempre fue un reto cotidiano pero cuando los equipos son híbridos se agrega una capa más de complejidad.

Desde que la virtualidad forma parte de nuestra rutina laboral, tecnológicamente hablando estamos mucho más cerca, aunque estamos cada vez menos conectados desde lo humano. Si todo gira en torno al trabajo y no generamos espacios de conversación cotidiana no lograremos que las personas se sientan más felices y a gusto con su tarea. 

Impulsar cultura en 360 

Claro que quizás algunas personas leyendo puedan pensar: “No es ninguna novedad que hay que trabajar sobre la cultura. ¡El tema es cómo lo hacemos!”. 

Pasemos a un ejemplo concreto: con motivo del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, una empresa petrolera publicó un mensaje en su plataforma colaborativa y generó de manera inmediata un intercambio de comentarios, opiniones y posturas diferentes. Esta  conversación orgánica y constructiva entre colaboradores y colaboradoras fue posible porque culturalmente la empresa la motivó y a la vez, porque la organización contaba con un canal que permitió y facilitó que las personas se expresaran abiertamente, sin miedo a que la empresa le “tirara de las orejas”; hablaron de manera sincera y auténtica. 

Obviamente, una conversación de ese tipo nunca se hubiera generado a través del mail. Contar con una red colaborativa en la que la empresa promueve que las personas se expresen abiertamente impulsa la participación, la colaboración y la comunidad. La comunicación se vuelve más horizontal, abierta y colaborativa y los cambios en la gestión de nuestra cultura se vuelven evidentes. Estas plataformas, además, nos permiten potenciar nuestro storytelling, contando historias que tocan la fibra o el corazón de las personas, dando un sentido a lo que hacen sin importar si nos vemos todos los días en nuestro lugar de trabajo o no.

No hay recetas únicas ni perfectas, pero acá otra recomendación para tener en mente: hay que pensar la comunicación más allá del área misma. Tener espacios de intercambio con otros equipos como RRHH, Institucionales y Marketing, entre otros, puede darnos una perspectiva de lo que sucede y podemos apoyarnos en estos equipos para las distintas acciones que queramos emprender. 

Otro punto a tener presente es que dentro de las organizaciones nos comunicamos de una forma cada vez más similar a la de las redes. El tono, las imágenes, los videos, los emojis son parte de la cotidianidad. Utilizarlos hace que nuestros mensajes sean más naturales y auténticos. 

Por otro lado, las y los líderes son muchas veces una figura de referencia y ejemplo para sus equipos, son un canal valorado: hay que trabajar con ellos y capacitarlos para que además de líderes sean influencers. Son el elemento infaltable de cualquier estrategia de comunicación y cultura.

Una última recomendación: es imprescindible ser transparentes. Compartir la información relevante reduce la incertidumbre, sean noticias buenas o malas, y estrecha el vínculo entre las personas y la organización.

Lo que hoy vemos como un desafío, más temprano que tarde, va a ser parte de nuestra cotidianidad: el mundo híbrido llegó para quedarse y nada indica que el modelo se vaya a modificar, la tendencia, como vemos, corre en ascenso.  

* Gerente de negocios en BW Comunicación Interna