Frente a la flagrante guerra comercial Sino-Norteamericana en curso, se hace evidente el porqué de nuestra insistencia en la caracterización del escenario global y nacional, en el que los empresarios deben desempeñar sus negocios y tomar las decisiones.

Las tensiones económicas y militares que el mundo atraviesa no hacen más que corroborar los diagnósticos que hemos ido desgranando en esta columna, a la vez de denotar que, lejos de tratarse de una abstracción de escasa relevancia para el quehacer cotidiano, el Nuevo Orden Internacional (NOI) se materializa a ritmo de vértigo y de forma contundente.

De modo que, tal vez en mayor medida que nunca, es fundamental entender y aprehender adecuadamente los sustratos de los cambios en marcha, así como los escenarios posibles en el futuro inmediato.

Se trata, en los días que corren, de eludir los riesgos de que las decisiones, tanto individuales (a nivel de las empresas) como colectivas (en el plano de la administración del país), sean las inapropiadas, así como gigantescas las consecuentes pérdidas. Y, en cuanto al porvenir, de prever las mejores estrategias para el aprovechamiento de este NOI, para que al momento del oportuno reemplazo del ya agotado ciclo económico del que se decía "mejor equipo", le suceda un exitoso Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS).

En una serie de artículos que comienza con el presente, desarrollaremos, de manera sucinta, un panorama del escenario político y económico, tanto a nivel mundial, como regional y nacional.

Surgimiento, apogeo y ocaso de la globalización

Cuando en el año 1944 el mundo se enfrentaba a las consecuencias políticas y económicas de la II Guerra Mundial, comenzó la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas en Bretton Woods, Estados Unidos. De ella surgió un nuevo orden económico y comercial, así como los organismos internacionales que fungirían como sus instituciones garantes (FMI, BM y principalmente el GATT, que a posteriori se transformó en la OMC), con el dólar estadounidense como divisa líder.

Luego de la resolución de la "Guerra Fría" con un claro vencedor, el colapso del bloque socialista y el proclamado "fin de la historia", el cumplimiento de las recomendaciones del "Consenso de Washington" se convierte en el paradigma que tipifica "el buen gobierno", y extiende su hegemonía a prácticamente todo el orbe.

En este marco, los postulados del mundo globalizado pasan a ser parte de los cimientos axiomáticos tanto de las corrientes neoliberales como de las socialdemócratas. Es por ello por lo que no resulta extraño que las expresiones políticas de ambas corrientes, en nuestro país, se hayan pronunciado a favor de la candidata Hillary Clinton, en las últimas elecciones norteamericanas.

A lo largo del corriente siglo comenzaron a cobrar fuerza las ideas enfrentadas al proceso globalizador, manifestándose en nuestra región con el fracaso de la Cumbre de las Américas de 2005 y su corolario, la administración del comercio exterior del anterior gobierno en nuestro país, con el crecimiento de opciones nacionalistas en Europa y el resurgimiento de Rusia de la mano de Putin, completando el proceso con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, que replantean las condiciones preexistentes, así como el rol de los organismos internacionales, especialmente de la OMC.

Como ilustramos semanas atrás apelando a una imagen retórica del papa Francisco (cuya consagración también es un hito del actual proceso), la figura geométrica que representa la corriente globalizadora es una esfera, donde los puntos que la conforman, todos equidistantes del centro, son uniformes y no se distinguen entre sí, contrastando con la óptica del nacionalismo, donde el mundo se simboliza en un poliedro irregular, en el cual cada una de sus caras -los pueblos- desde sus propias especificidades, integran un todo.

En la mencionada corriente "globalizadora" (la esfera) se reconoce la convergencia de vertientes diversas, como el neoliberalismo y socialdemocracia. Lo mismo sucede en el campo de los "nacionalistas" (el poliedro), que integran tanto los que proponen la construcción de muros, como los que, fieles a la tradición de acogimiento de inmigrantes a la Argentina, nos sentimos hermanados con los demás pueblos del mundo.

La cuestión energética y su influencia en el NOI

Los países que liderarán el NOI tienen como principal condición de posibilidad y permanencia, el aprovechamiento diferencial del acceso a los insumos energéticos. Su abastecimiento y precio son las condiciones esenciales.

En este entorno, la revolución energética de los Estados Unidos, basada en la aptitud comercial que adquirieron los yacimientos de shale gas y shale oil, le permitió obtener una reducción de los costos primos de sus productos, ganancia de competitividad que a su vez acelera el ritmo de crecimiento de su economía.

En el gráfico se muestra el precio que pagan diferentes espacios económicos por el millón de BTU. Allí se evidencian, además de las notorias diferencias de costos, las diversas proporciones de reducción de los precios para cada espacio, durante la última década.

Fuente: elaboración MM y Asociados en base a datos del Banco Mundial

En el NOI, esa revolución energética cumple un rol central desde el vector de la oferta, en tanto desde la demanda, la administración del comercio exterior impacta en la penetración que terceros países efectuaban en el mercado norteamericano.

Los aparatos productivos de la República Popular China y de la Unión Europea, por el contrario, son tomadores de los precios energéticos, que a nivel internacional (aún con las lógicas negociaciones que posibilitan la escala y la permanencia de cada uno de los contratos) son superiores a los del mercado estadounidense, y por otra parte sufren las consecuencias de las barreras comerciales que se les imponen a sus productos.

La Federación Rusa, cuya impronta está dada por su capacidad militar y no por el quantum de su economía, es justamente el principal proveedor de energía para Europa y China.

El otro espacio regional que podría ser abundante oferente de energía a costo razonable es Medio Oriente, si consiguiera ser un abastecedor confiable de largo plazo. Pero está claro que, por lo ut supra señalado, esa direccionalidad no es conveniente para quienes detentan, y detentarán, los liderazgos mundiales.

En el NOI empiezan a quedar claramente definidos los nuevos ganadores y perdedores, con la siguiente singularidad: éste último grupo incluye a viejos ganadores.

Continuará