Necesitamos un plan industrial que forje trabajo y distribuya la riqueza
He manifestado en varias oportunidades que todo lo concerniente o sugerencia provista por el ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, no es sinónimo de éxitos. Por ejemplo cuando en 2012, a menos de 6 meses del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, la Provincia sufría un desgaste económico profundo por la mala administración económica, justamente de Silvina Batakis, flamante Ministra de Economía en el orden nacional. A esto se sumaba un conflicto docente jamás experimentado en territorio bonaerense que duró casi dos meses, dónde Cristina Kirchner para disciplinar al entonces Gobernador Scioli, le ordenó a Lorenzino, por entonces Ministro de Economía sugerido por Boudou, que no le enviara los fondos coparticipables a la Provincia más importante del país.
Por aquel entonces, Batakis mencionaba que no había fondos para pagar salarios e inclusive proponía pagar los aguinaldos en 6 cómodas cuotas, claramente esto enardeció aún más a los Sindicatos Docentes, sumados los del ATE, UPCN, Legislativos y Judiciales, y Scioli debió acudir con los principales dueños de los Casinos para que les adelanten plata a contraprestación de extenderles las licencias por 30 años más.
Esto es en síntesis lo que puede transcribirse como la política económica de Silvina Batakis. Una mala administración y mala gestión en todos los aspectos. La Provincia de Buenos Aires durante los últimos 4 años del gobierno de Scioli careció de capacidad política para solucionar los problemas de la gente y Batakis fue parte de esa problemática, renegociando bonos de la Provincia a porcentuales siderales que los bonaerenses aún siguen pagando, algo parecido a lo que Kicillof llevó a cabo como Ministro de Economía de Cristina Fernández.
Yo no creo en los ajustes que debe hacer el Estado para normalizar la economía, ya que eso se traduce en pobreza y desocupación. Ya lo vivimos con el pasar de los inviernos, los planes primaveras y las desregulaciones. Nos llevó a que hoy padezcamos una pobreza extrema dónde el 50% de nuestro pueblo sufre sus consecuencias y con una falta de claridad en la apertura de fuentes laborales para nuestros jóvenes y adultos, que es lo que motoriza a un país.
Creo en lo que forjó como modelo capitalista Estados Unidos con el Plan Wilson y el New Deal de Roosevelt, que vencieron la desocupación y la pobreza; creo en el modelo de Mao Tse Tung y Xeng Xao Peng en China, que siendo un país que hace 40 años poseía el 70% de campesinos analfabetos, logró educar a todos sus habitantes, inculcarles la formación técnica y científica, y promover la industria interna, la cual hoy se expande por todo el mundo; creo en Park Chung Hee, Líder de Corea del Sur, que encontrándose con un páramo sin futuro, construyó los cimientos de una nación que ideó exportar alto valor agregado tecnológico al globo terráqueo, subsidiando a las PYMES y promoviendo su capacidad de trabajo; creo en Enrique Cardozo y Lula Da Silva, quienes conformaron un plan industrial, monetario y económico que puso al Brasil en la cima de la Región Sudamericana; creo en el Plan Beveridge, que sacó a Gran Bretaña de las crisis económicas y sociales que les ocasionaron las dos guerras mundiales, generando un plan de contención social para que los ingleses no cayeran en la desgracia que ocasiona la pobreza y la revitalización industrial del país; creo en la reconstrucción de la Alemania Occidental que forjó Konrad Adenauer y Ludwig Erhard, que aplicando la economía social de mercado, agregándole bajas impositivas y nueva moneda, la nación germánica se revitalizó y se extra capitalizó lo cual le permitió competir y montar empresas en distintos puntos del mundo.
Simplemente y en base a mi ojo crítico puedo decir de que el país no necesita Salarios Universales o aumentos de planes sociales. Todo lo contrario. Necesita un plan industrial que forje trabajo y distribuya la riqueza como lo marca tanto la filosofía como la ciencia política. Se necesita eliminar impuestos distorsivos, retenciones al agro, impuesto al cheque, el impuesto a las ganancias que se les impone a los trabajadores y bajar impuestos explícitos como el IVA, Ganancias, Aduaneros. Se necesita crear una nueva moneda que de confianza a la población y al mundo. Es necesario que el Estado subsidie a las Pequeñas y Medianas Industrias que son la raíz misma de la fuente de empleo y la innovación, ya que hemos sido testigos durante muchas décadas que los grandes empresarios han elegido la especulación por sobre la producción, y eso arruinó todos los mecanismos de la economía nacional.
Soy optimista en que la Argentina volverá a ser el país que supo ganarse un lugar en el mundo, sabiendo manejar equilibradamente la fuerza del capital y la fuerza del trabajo, y que ambos sectores ganen y así buscar en un planteo material de la existencia humana la felicidad de los hombres y las mujeres.
La economía no da confianza con “batakiazos”, da confianza con un programa claro y un liderazgo político.
* Analista político

