Algunos neurocientíficos y filósofos de la mente se plantean si las máquinas podrían llegar a tener una inteligencia artificial (IA) que lleve a niveles de conciencia. Entonces, llegar a un grado tan complejo, que además de aprender de cada experiencia, pasen a detentar autoconciencia; es decir subjetividad.

La inteligencia artificial toma como patrón al cerebro humano con sus funciones cognitivas y conductuales. Y trata de superarlo, los primeros trabajos utilizaron como paradigma a vencer al juego ajedrez en 1937, en la investigación de Warren Weaver y Shanon en 1937. También el conocido estudio de Alan Turing, por la misma época, descifró un lenguaje creado por el humano, y una analogía entre una máquina y la mente

La IA presenta un proceso de razonamiento artificial; pero en la actualidad se busca que además puedan captar la empatía humana y representarla. La IA trata de desarrollar resolución de problemas, pero con creatividad y toma de decisión; cada vez con mayor información en menor cantidad de material y tiempo. La pregunta es si podrán llegar a la autoconciencia y la cognición social.

Podría afirmarse que la autoconciencia o metacognición es la elaboración intelectual de quienes somos, dónde estamos o cuándo y qué es lo que hacemos en términos generales. Tiene implícito además la posibilidad de descubrirnos y autoenjuiciarnos; y modificar la toma decisiones consecuentemente.

El hard y el soft humanos

El psiquismo humano trabaja como si el cerebro fuera un “Hard” innato y la información cognitiva-emocional aprendida en un “Soft”. Ese Hard comienza a trabajar muy temprano en el bebe con actividades de base. Cognición social y metacognición serían dos actividades básicas de la subjetividad, la duda es si IA las podrá alcanzar.

La Cognición Social nos otorga la empatía, una función que permite comprender las relaciones intersubjetivas. Es la capacidad de entender al otro, a diferencia de la metacognición, que es la capacidad de entenderse a sí mismo. 

El homo sapiens para poder relacionarse con otros congéneres en forma tan compleja debió generar procesos cognitivos muy desarrolladas, que habrían ayudado activamente al impacto interpersonal: “entender lo que le pasa al otro”. Sería una “metacognición intersubjetiva”, llamada entonces “Cognición Social” “Teoría de la Mente”.

El ejemplo de Black Mirror 

Uno de los investigadores más destacados de la conciencia humana Christof Koch de director científico del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, ubicado en Seattle, opina que si esto sucediera con las máquinas pasarían de ser instrumentos del humano a ser el objeto final en sí mismos. Algo que puede observarse con adelanto en la ciencia ficción desde la clásica Terminator a Black Mirror o Travelers.

Existen dos hipótesis propuestas y enfrentadas sobre este punto. Están los que lo plantean que puede suceder basados en la “Teoría del espacio neuronal Globa” o de “Arquitetura de la Pizarra” apoyada por Stanislas Dehane, neurocientífico y filósofo de la Escuela Politecnica de Francia. Esta teoría postula al sistema nervioso como una red o pizarra que puede aprender hasta llegar a la subjetividad.

Es decir que el conectoma funcional sería la base de la conciencia, no así el sustrato estructural es decir nuestro Hard cerebral básico. Lo cual permitiría a una máquina tener conciencia o poder copiarla. Esta postura es abalada por el prestigioso estudioso de la conciencia Jean-Pierre Changeux del Instituto Pasteur del Colegio de Francia.

Otros científicos y filósofos de la mente apoyan la teoría de la “Conciencia Integrada” basada en la  "identidad de la estructura”. Es decir que “no es sólo función” sino que se debe tener los mismos componentes neuronales y las miles de millones de neuronas y sinapsis para repetir o una generar una conciencia.

Este concepto de la conciencia integrada, creado por el neurocientífico Giulio Tononi de la Universidad de Wisconsin en Madison, plantea la idea de integración de la conciencia, incluso no solo en el cerebro humano, sino en otros animales o incluso en cualquier materia que pueda contener información.

La clave de este concepto es que ver que a mayor integración menor margen de error. Tononi plantea que todo sistema que posea alguna cantidad no nula de información integrada experimenta algo. Así como la información computacional se maneja en bits, la integración de la conciencia se la maneja en unidades en Phi (Φ). En cuanto Phi sea cero no existiría integración, pero a mayor Phi habría más integración de la conciencia. Sistemas desconectados no asociados tendrían entonces integración cero. Un Phi mayor que cero muestra además que la suma de las partes es mayor que las partes por separado, eso es parte clave de esta teoría.

Los dilemas de la Inteligencia Artificial (IA)

La última pregunta es si las conciencias pueden ser copiadas, instalarse en una computadora u otro cerebro. Algunos plantean que repetir la estructura funcional del conectoma podría generar la misma conciencia.

Pero los especialistas en teoría integrada se oponen. Postulan que se requerirá de una misma estructura cerebral constituida desde la genética y la epigenética en el transcurso de la vida, es decir el mismo Hard, es decir la misma tabla rasa neuronal con las modificaciones ambientales posteriores.

Sería alcanzar una especie de dudosa inmortalidad, mientras duren las máquinas y/o clones o un evento accidental interrumpa a las mismas. Parece ciencia ficción, pero no lo es tanto.

*Neurólogo Cognitivo y doctor en Filosofía. Prof. Titular UBA . CONICET

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Ignacio Brusco

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