En la reunión del Organismo de Solución de Diferencias (OSD) de la Organización Mundial del Comercio ( OMC) de ayer, las conclusiones del presidente David Walker fueron que a partir del 10 de diciembre lo único que podrá hacer el Órgano de Apelación (OA) es continuar con el tratamiento de las apelaciones correspondientes a casos de solución de diferencias en los cuales ya se hayan realizado las audiencias con las partes que corresponden al procedimiento establecido en el Entendimiento de Solución de Diferencias de la OMC.

Esta conclusión del representante de Nueva Zelanda ante la OMC y presidente del OSD refleja la posición de los EE.UU. y no ha tenido en cuanta las manifestaciones de los países que intervinieron para opinar sobre el tema en la mencionada reunión del OSD.

En efecto, la Unión Europea, Turquía y la República Popular China expusieron su posición de que corresponde aplicar la Regla 15 de los procedimientos del OA. Esta regla permite que los miembros del OA puedan continuar con el tratamiento de los casos que ya tuvieran en trámite, independientemente de que concluya el término de sus mandatos como tales miembros del OA.

Los EE.UU. mantuvieron la misma posición que vienen sosteniendo desde la presidencia de Barack Obama y reiterada por los representantes actuales. Esto es que rechazan que los miembros del OA que cumplen con sus mandatos sigan tratando y resolviendo los casos que tienen en trámite.

Más allá de esta circunstancia, estamos frente al final anunciado. Esta situación estaba prevista y planteada así por la posición de los EE.UU. desde 2015. Los países miembro de la OMC no pudieron lograr que la posición de EE.UU. cambiara y tampoco de impulsar con éxito soluciones alternativas que resultaran en una reforma del Entendimiento de Solución de Diferencias aceptable para los EE.UU.

Sin embargo, el problema mayor es que los EE.UU. no parecen estar interesados en el funcionamiento de la OMC en general ni de su sistema de solución de diferencias en particular. La presidencia de Donald Trump se ha caracterizado por actuar por fuera de la OMC y por imponer reglas comerciales a fuerza de tuits y/o imponiendo condiciones a socios comerciales como en el caso del T-MEC con Canadá y México, el acuerdo con Japón y la aplicación de la sección 232 de la ley de comercio del año 1974, entre otros ejemplos.

Más aún, el enfrentamiento con la República Popular China a escala global y para dirimir una situación de poder a nivel mundial es el factor determinante de las acciones de los EE.UU.

El hecho de que el sistema de solución de diferencias de la OMC no funcione es útil para que Trump despliegue toda su creatividad y sin tener en cuenta ninguna limitación más que la cantidad de palabras que caben en un tuit.

*Secretario del Departamento de Comercio y Negociaciones Internacionales de la UIA