Debemos replantear algunas cuestiones impositivas para pensar en la reactivación. Primero, los impuestos no deben recaer sobre el producto porque lo que provoca es que el consumidor básico pague el 100% del impuestos, mientras que el que no consume, el que lo hace en el exterior o gran parte de sus ingresos va a atesoramiento no lo pague. Por ese motivo el impuesto a la renta, a las ganancias y demás deberían ser mucho más fuertes y más generales.

Debe ser una medida que se estudie pero que sea rápida y efectiva. Por ejemplo, que contenga la forma compensar a las personas que solamente consumen, porque no puede ser que un trabajador que utiliza casi todos sus ingresos al consumo, pague una gran cantidad de impuestos al afrontar el IVA, los Ingresos Brutos, e impuestos nacionales, provinciales y municipales. En todo eso se escurren 50% en impuestos, lo que hace que de cada $100 que utiliza, $50 lo destina a pagar impuestos.

Por otro lado, tenemos muchísima mano de obra desperdiciada. Tenemos un país con un gran costos fijo, con un gran potencial pero no hacemos que despegue. Y cada vez que empieza a despegar un poquito porque la situación lo amerita, lo primero que hacemos, en vez de darle trabajo al que está acá, es traer productos de afuera. Le damos la misma posibilidad a un intermediario que a alguien que genera mano de obra.

Para eso se necesita algún impuesto o alguna retención sobre los productos importados que vayan directamente sobre la seguridad social. Después, quien tenga empleados lo podrá descontar de las cargas sociales o la seguridad social de esos empleados. De esa forma permitirá que el importador modere los ingresos y decida producirlo localmente porque de la manera actual se está matando al trabajador argentino.

* Presidente de la Cámara Argentina de la Industria Óptica y Afines