El cepo cambiario ha sido sin lugar a dudas uno de los fracasos más grandes de la política
económica instaurado durante el kirchnerismo y actualmente bajo la gestión de Alberto
Fernández, ya que a pesar de las restricciones, se desplomaron las reservas, se estancaron
la economía y la creación de empleo, subió la inflación y se escapó el dólar blue.

El cepo tenía un objetivo principal: defender las reservas internacionales, y para eso se
impusieron controles a prácticamente todas las transacciones que implicaban venta de
divisas. Actualmente prácticamente no hay más dólares para atesoramiento personal a
dólar oficial, se restringió el mercado de capitales, se impuso un impuesto ridículo del 30%
apelando a la solidaridad social y se implementaron otras medidas de corte similar. Lo
curioso es que estos controles que supuestamente deberían proteger las reservas, tuvieron
el efecto opuesto.

De hecho, las reservas no hacen más que caer. Según informó el BCRA, hasta el 22 de julio
(último dato disponible), la entidad tuvo que vender USD391 millones y la cifra superaría
con amplitud los USD400 millones en el mes. Todo esto a pesar del control de cambios y el
superávit comercial alcanzado por la caída del 20,8% en las importaciones.

Obviamente, como el superávit comercial, superior a los USD1.500 millones mensuales, no
es suficiente para recuperar el stock de reservas, desde el BCRA impusieron una serie de
restricciones para frenar a los “coleros digitales”
, que contratan a terceros para comprarle
dólares a precio más bajo.

Durante los años en que el cepo tuvo lugar en nuestro país, la economía no creció, en parte
porque importar fue complicado y arbitrario, lo que en la práctica generó problemas para
producir y además porque cada vez que subía la brecha cambiaria se desplomaban la
confianza del consumidor y la demanda. Además, con la menor disponibilidad de dólares en
el mercado local se frenó la venta de propiedades, mientras que las limitaciones al pago de
dividendos tuvieron un efecto negativo sobre las nuevas inversiones.

Los esfuerzos que hizo el Banco Central por estimular la economía con emisión monetaria y
tasas de interés bajas fracasaron en el pasado y fracasan hoy, ya que la mayor oferta de
pesos tuvo más impacto sobre el tipo de cambio y la inflación que sobre la demanda
agregada.

Los errores que explican la falla del cepo son varios:

  1. Por reflejo natural a una restricción en el mercado, surge un mercado negro, dando
    lugar a la cotización del blue, cuya brecha cambiaria actualmente llega al 90%.
  2. Sí BCRA tiene que salir a vender divisas para evitar un disparo del dólar impulsado
    por la alta demanda del dólar blue, se termina convirtiendo en una alternativa a una
    devaluación, la cual, por donde se la mire, termina fracasando por solo ofrecer
    soluciones a corto plazo.
  3. Que haya cepo, afecta directamente a los proyectos de inversión, generando
    consecuentemente una parálisis en la economía y suba del desempleo.

Históricamente Argentina ha querido restringir y limitar los mercados para que estos se
ajusten a los deseos del gobierno de turno e históricamente, los resultados fueronnegativos.  Tal vez, los gobiernos deberían dejar de pensar en ¿Qué hacer para evitar que
siga subiendo el dólar? Y empezar a pensar ¿Cómo podemos fortalecer nuestra moneda
nacional?

Hoy es TAN alta la emisión monetaria y la velocidad de circulación del dinero, que el
gobierno nacional tuvo que llamar a una licitación internacional para abastecerse de billetes
de $500 con el fin de evitar un posible faltante de dinero circulante. Para peor, según
informó el Gobierno, el déficit primario del 2020 llegará a 7,8% del PBI, si se toma como
válida la proyección de un producto de $28,4 billones por parte de la Oficina de Presupuesto
del Congreso (OPC). El rojo fiscal total será de 10,5%. Pasándolo a pesos, el total del déficit
sería de $3.000.000.000.000 ($3 billones).

Entonces, en vez de volver a repetir viejos errores, lo necesario es empezar a corregir los
errores estructurales, empezando por bajar el insano gasto público. Sí no arreglamos estas
cuentas, no hay objetivo a donde apuntar.

* Director de Bull Market Brokers