En este espacio recurrimos en varias ocasiones a los análisis de Zygmunt Bauman. Su idea de modernidad líquida, inasible, fluctuante, nómade, se derramaba como un presagio sobre nuestro primaveralmente convulsionado subcontinente. Perú, Ecuador, Chile, Bolivia , Macondo, Venezuela, y ahora Colombia. Hierven las tierras andinas.

Brasil agrietado, Paraguay como Buñol, y nosotros tirando. A punto de romper el récord de Marcelo T. De Alvear, Macri lucirá al menos por ocho años la cucarda del primer presidente no peronista en eras del peronismo que completa su mandato. Mientras, a días del traspaso de gobierno, Alberto Fernández deberá ajustar su GPS para recalcular su ruta de candidato y presidente electo al durísimo camino que implica la asunción formal de la responsabilidad mayor del país.

En la Banda Oriental , cuando estén leyendo estas páginas, habrá un nuevo presidente. Blanco o del Frente Amplio, pero siempre previsibles. Y con una economía cuyas principales conexiones con Argentina han sido históricamente el turismo y las finanzas, nada cambiará demasiado. Olvidadas las pasteras, la Suiza sudamericana y las inversiones esteñas quedaron sometidas al sincretismo jurídico de la integración económica regional y global. Blanqueo, GAFI, y la catarata de normas que deprimen y regulan la circulación de billetes, sólo dejan la pequeña ventaja material del efectivo fuera de los corrales. Nada más.

Ese sincretismo jurídico, puertas adentro, fortalece y consolida las reglas fijadas en tiempos de grandes consensos o mayorías amplias (o de dictaduras, como en Chile) y debilita las posibilidades de cambio evolutivo o regresiones nostálgicas de los gobiernos con paridades legislativas como el que asumirá aquí el 10 de diciembre. La relación regional entre los dorados momentos de líderes con apoyos ampliamente mayoritarios, períodos de crisis y valores de las materias primas, ha sido analizado en profundidad por la Fundación Embajada Abierta y Jorge Argüello.

Los commodities no nos van a salvar en el arranque de este nuevo mandato.

Cierto es que la velocidad de los acontecimientos en Argentina nos ofrece la esperanza de seguir en este laboratorio en que cada año que pasa se parece al de los perros, siete por uno.

Los primeros cien días de Alberto en la Rosada pueden impactar como el medio término de su mandato. El sincretismo jurídico local y global lo llevará a continuar con la búsqueda del carnet de OCDE, justificándose en que fue Nestor quien continuó la iniciativa de Menem, que Cristina abandonó y que Macri no llegó a obtener. Un pase directo a una foto muy valiosa para dejar atrás las "correcciones" frentistas de la campaña electoral.

La interdependencia económica con Brasil, distenderá la relación con Bolsonaro. Sincretismo económico mercosureño. Las fronteras sólidas de antaño caen ante la modernidad liquida y la actualidad vaporosa. La presión de las provincias andinas impondrá una explotación minera "a la chilena" que se apoyará en las letras del exilio de Alberdi. La cuestión del gas con Bolivia obedece a razones de estado, no de gobiernos. Y Maduro es un grano en esa condición. Sincretismo subcontinental. Mi título del próximo Lunes.