Tal como está previsto el calendario electoral, hasta junio hay 16 elecciones provinciales incluyendo las PASO y en ninguna de ellas es una fija el candidato de Cambiemos. Eso que parece una debilidad para el oficialismo lo es también para el peronismo. ¿Qué precandidato presidencial del PJ, en cualquiera de sus versiones, podría arrogarse un éxito electoral en La Pampa, San Juan, Chubut, Córdoba o San Luis?

La seguidilla de elecciones provinciales en las cuales el macrismo no tiene postulantes que sean una "fija" y permitan reservar el avión directo a levantar la mano al gobernador electo, fue uno de los argumentos que utilizó la gobernadora María Eugenia Vidal para tratar de convencer al presidente Mauricio Macri de que debía desdoblar la fecha en la provincia de Buenos Aires.

Esa hipótesis se basó en que el resultado bonaerense iba a dar un golpe de energía a la intención de voto presidencial. Ese razonamiento simple chocó con el pensamiento lateral del jefe de Gabinete, Marcos Peña, dispuesto siempre a encontrar una alternativa a las propuestas que lleguen desde La Plata: el oficialismo puede tener poco para festejar en las elecciones adelantadas de las provincias, pero para el peronismo desunido es también un problema. Por ejemplo: ¿quién le levantaría la mano a Juan Schiaretti si es reelecto en Córdoba? ¿Sus compañeros de mesa sin cabecera y precandidatos presidenciales Juan Urtubey y Sergio Massa; Daniel Scioli, con quien se reunió recientemente, o ninguno de todos ellos?

Dilemas parecidos al de Córdoba encierran las otras elecciones provinciales: el 10 de marzo arranca con Neuquén, donde el gobernador Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino, busca su reelección. Y se renovarán ejecutivos provinciales en Río Negro, en abril; Córdoba y La Pampa, en mayo; San Juan, Chubut, Entre Ríos, Santa Fe y San Luis lo harán en junio.

Soy gobernador, no hay problema

Una rareza en los últimos tiempos, los gobernadores que buscan su reelección llegan este año con sus cuentas más ordenadas. Un informe del IARAF publicado ayer por el matutino Clarín muestra que la mayoría de las administraciones provinciales presentan superávit. Lo que pareció primero una concesión del Gobierno al aumentar los montos de transferencias tiene ahora un rédito político. Los mandatarios provinciales han recuperado algunos puntos de su imagen positiva, van por la libre decidiendo las elecciones en sus territorios según los designios del crecimiento de su imagen positiva. "Las provincias peronistas están muy bien. Tienen plata y no tienen que levantar ninguna candidatura nacional", analiza un asesor del Ministerio del Interior. Y completa la reflexión : "Aunque gane un gobernador peronista al adelantar, el voto peronista nacional sigue dividido".