En cuanto a lo que se puede apreciar en la región respecto del escenario actual y perspectivas del trabajo para este año podemos tomar por nuestra actividad profesional el caso de Brasil y la Argentina. Recordar entonces que en el desarrollo de la gestión de Jair Bolsonaro se promueve, difunde y declama la ponderación del empleo. Desde ya tales dichos se trazan sobre los beneficios individuales, sociales y del país respecto a la ocupación y la merma de desempleo, lo concreto y palpable es diferente.

Para la realidad lo que realmente hubo es una reforma laboral, que tuvo etapas e intensidades porque hay que precisar que hubo más de una. La que comenzó con el presidente Michel Miguel Elias Temer y que tuvo luego otras etapas no logró a la fecha la reducción del desempleo. Esa variable continúa en valores semejantes a los que existían dos o tres años atrás. Se registró un 11,9% en 2019, equivalente a unos 12,6 millones de personas, 12,3% en 2018, y 12,7% en 2017 de acuerdo al estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En realidad lo que se muestra como disminución de desempleo es en realidad un incremento del cuentapropismo. Más allá de que se publicite sobre la generación de nuevas empleos, dinámica de emprendedores y otras consignas. Es un hecho que la realidad indica que sólo creció la venta ambulante como también la proliferación de comercios minoristas, dicho esto en rango de mínima expresión ya que ni siquiera alcanzan la dimensión de una pyme.

La razón es simple y concreta, básicamente la economía no crece. Con lo cual la reforma laboral en Brasil apuntó a reducir el costo de las empresas, ya que la demanda agregada está semi estancada. De existir alguna ínfima mejoría económica, la misma se explica por otros motivos: se liberan fondos para los desempleados. En Brasil se depositan fondos para quienes no tienen empleo el gobierno tiene cierta discrecionalidad para liberarlos.

Se adelanta efectivo y esto genera un crecimiento ínfimo de la economía y solo eso. En cuanto a creación de nuevos empleos no existe tal dinámica, tanto en Brasil como en la Argentina con sus economías con tendencia a la paralización solo revelan un enorme y dramático crecimiento de la informalidad.

A veces es desempleo abierto, a veces es subempleo y otras -para lamentar, preocuparnos y ocuparnos- es sólo supervivencia y nada más que eso.

* Doctor y profesor de la Universidad Federal do Río de Janeiro y de la Universidad Nacional de Moreno