La tecnología conecta y enriquece la vida de las personas de muchas maneras, y más aún en el contexto actual, pero también es el vehículo perfecto para las estafas digitales. El homebanking, el e-commerce,el teletrabajo, e incluso nuestros chicos son los principales frentes de ataque de los cibercriminales, que han utilizado la crisis de COVID-19 para sacar provecho de la hiperconectividad y la sensibilidad de las personas. En muchos casos los incidentes se asocian a prácticas o conductas de seguridad deficientes, o incluso inexistentes, por lo que es esencial trabajar en el factor humano.

Entre las técnicas más utilizadas por los delincuentes asociadas al homebanking y operaciones con tarjetas de crédito se encuentra, por ejemplo, el phishing. Desde nuestro continuo monitoreo detectamos solo en marzo 600 campañas por día, donde 3 de cada 10 personas cayeron. Los correos electrónicos simulan provenir de entidades conocidas para estafar y obtener información confidencial como nombres de usuarios, claves bancarias, números de tarjetas de crédito y cualquier otra información sensible.

Tanto para ese tipo de transacciones como para hacer compras online, debemos evitar una conexión no segura como una red pública, usar computadoras del trabajo y sitios no confiables. Tampoco se recomienda responder a ofertas por e-mail, WhatsApp y redes sociales. Entre otras medidas de prevención, debemos desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser verdaderas, utilizar contraseñas que no sean las mismas en todas las aplicaciones ni tan simples como "1234", que resultan ampliamente vulnerables.

También las empresas y organizaciones son víctimas. A partir de la pandemia, hubo un incremento de las estafas a industrias de distintos rubros, sin discriminar su tamaño, con daños inmensos en términos monetarios e impactos de distintos tipos a terceros, como sus propios clientes. Entre las modalidades frecuentes se registran los ataques por medio de ransomware, campañas de BEC (Compromiso de Correo Electrónico de Empresas), etc. Reforzar el factor humano es la mejor defensa contra los ataques cibernéticos, a través de concientizar, desarrollar la capacidad de respuesta y de aprendizaje.

Asimismo debemos estar más atentos a los chicos que hoy a pesar de tenerlos en casa, están más libres que nunca con los dispositivos. Lamentablemente, desde nuestro laboratorio vemos que aquellos que buscan abusar a niños frecuentan las mismas aplicaciones, juegos y sitios de redes sociales que ellos, para ganar su confianza y explotarla. Estadísticas indican que uno de cada cinco niños que tocan un dispositivo digital es contactado sexualmente online. Es primordial empezar por casa: que los padres conozcan los riesgos y hablen con sus hijos.

Resulta necesario no solo contar con tecnología apropiada sino sobre todo trabajar en la educación y concientización de las personas, en todas las escalas, para adaptarse aun futuro cada vez más digital. Además es necesario articular políticas y posturas que respeten los derechos de las personas y su seguridad a escala global.

* CEO de BTR Consulting, Especialista en ciberseguridad, riesgo tecnológico y de negocios