Aunque los estrategas de campaña y hasta sus íntimos admiten que los 11 mil kilómetros que lo separan de Buenos Aires desde hace un mes son la distancia perfecta entre Mauricio Macri y el electorado, la ebullición en los tribunales también mantiene al mentor de Fernando Iglesias a un tranco prudencial de su hogar. En la plácida laguna judicial que navegaban las causas que lo investigan, por decirlo en su jerga, se desataron todas las tormentas juntas. Primero fue la quiebra del Correo Argentino, revertida insólitamente por la misma jueza que la dictó un mes atrás pero a punto de ser ratificada en segunda instancia. Después vino la decisión oficial de mandar el primer aviso de desalojo a sus exsocios en Panamericana y Acceso Oeste, que reactivó otra causa penal con su incondicional e hiperactivo Guillermo Dietrich como principal imputado. Finalmente, la negativa uruguaya a conceder asilo político a Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, cabecilla de la mesa interpoderes que se encargaba, precisamente, de influir sobre magistrados para perseguir a opositores.

La pregunta que se hace ahora el entorno del expresidente es hasta qué punto su capitulación ante Horacio Rodríguez Larreta en el cierre de las listas lo desnudó como un completo desterrado ante los influyentes del planeta judicial y del establishment patronal. Los empresarios ya venían desencantados desde la implosión de su plan económico y ahora, horrorizados por la parálisis albertista, se muestran dispuestos incluso a golpear las puertas del Instituto Patria, como se reveló el viernes pasado en esta columna. También a hacer generosos aportes de campaña, no siempre registrados, a quienes pueden interponerse entre Macri y el “segundo tiempo” al que aspira.

Los nombres sorprenden. Quienes lo repudian no son solo el zar energético Marcelo Mindlin, sus antiguos aliados del pharmabiz o, más previsiblemente, el ascendente José Luis Manzano. Hasta su hermano de la vida, Nicolás Caputo, se confesó nostálgico de las rentabilidades previas a 2015 y encomió el predicamento de la vice sobre el pueblo empobrecido. Esa capacidad para ejercer el poder pero también para contener eventuales estallidos sociales violentos es especialmente atractiva para los hombres de negocios que observan espantados el contexto latinoamericano. Es también el principal activo que exhibirá hoy Alberto Fernández en su almuerzo con Jake Sullivan, el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Rápidos para leer esos gestos, en Comodoro Py tomaron nota de inmediato del parricidio en el PRO. Larreta hizo y deshizo a gusto: Macri solo pidió buenos lugares en las listas para el misógino Iglesias, para su secretario privado acusado de espionaje, Darío Nieto, y para Hernán Lombardi. Que ahora el jefe de gobierno porteño transpire por el desteñido arranque de la campaña del candidato que hizo saltar a la provincia es otra cosa. Para los jueces y fiscales, al correrse de la escena política, Macri les dio una señal de que podían avanzar contra él y sus subalternos. Le pasó esta semana a Gonzalo Mórtola, el exinterventor de Puertos que irá a indagatoria por haber contratado a INDRA por 800 mil dólares sin licitación.

El caso de las autopistas del curro es paradigmático. Las irregularidades que encontró la auditoría que llevó adelante durante más de un año el Ministerio de Obras Públicas ofrecen decenas de argumentos para rescindir los Acuerdo Integrales de Renegociación Contractual (AIRC) firmados por Dietrich en 2018, que extendieron hasta 2030 sin licitación y con ventajas escandalosas las concesiones de Panamericana y Acceso Oeste. La visita a Buenos Aires del presidente español Pedro Sánchez y el lobby presencial de Abertis, la compañía ibérica controlante de ambos peajes, logró dilatar más de dos meses la decisión. Pero la carta llegó y ahora lo más probable es que el Estado pase a administrar los corredores temporalmente, como con la Hidrovía, en este caso a través del sello Corredores Viales SA.

Después vendrá una disputa judicial muy intensa, que puede durar meses y transitar distintos fueros, incluso internacionales. Pero donde Comodoro Py tendrá mucho para decir. ¿Cómo actuará la jueza María Eugenia Capuchetti, en quien el curioso azar de Retiro hizo recaer no solo la causa penal contra Dietrich por las autopistas sino también la de la deuda con el Fondo Monetario contra el propio Macri? ¿Seguirá “especialmente agradecida” con el exmandatario que la designó, como dicen los operadores macristas que siempre lo estuvo, en contraste con el “ingrato” de Horacio Rosatti? ¿Jugará en el ajedrez con la Rosada que hasta ahora conduce Ariel Lijo para devolverles a los tribunales federales la influencia perdida?

Fantasmas del 89 y 2001

Volver a diario en transporte público a la zona Sur del Conurbano desde la City sería un ejercicio saludable para los dirigentes cuya vida amable empieza a disociarse demasiado del sufrimiento cotidiano de sus representados. Los ayudaría a ver cómo alimentan el próximo “que se vayan todos” escenas como un festejo de cumpleaños en la quinta de Olivos plena cuarentena estricta. Pero sobre todo a sopesar la magnitud de la crisis social que empieza a potenciar el hartazgo generalizado ante la pandemia y sus penurias.

Hace un par de semanas, por ejemplo, habrían asistido al rapto de ira popular en Constitución por la suspensión del servicio del tren Roca por una protesta. Ayer, al corte en el Obelisco y la toma simultánea de la municipalidad de Lomas por parte de movimientos sociales. Pero ante todo serían testigos de la pauperización de quienes buscan el sustento a diario en la Ciudad. Como destacó esta semana el Centro de Estudios y Formación de la República Argentina (CIFRA), que funciona bajo la órbita de la CTA de Hugo Yasky, la pérdida de poder de compra fue extremadamente desigual. “Mientras que para el estrato más bajo de trabajadores (el 40% que menos gana) llega al 27%, para el estrato más alto (el 20% que más gana) fue del 19% entre los primeros trimestres de 2018 y 2021”, subrayaron desde allí las economistas Cecilia Garriga y Mariana González. “En el último año también se observa una evolución desigual, de modo que el estrato bajo tuvo una reducción real de 4,6% y el estrato más alto un leve incremento en sus ingresos” agregaron.

El equipo económico no tiene el foco ahí. Está obsesionado con conjurar el riesgo de otra corrida cambiaria antes de las elecciones. No ayudó a ese objetivo la segunda licitación consecutiva en las que la Secretaría de Finanzas comandada por Mariano Sardi y Ramiro Tosi no logra renovar la deuda en pesos que vence. En la primera subasta de agosto, el martes, Economía solo logró renovar el 63% ($146.000 millones) de los vencimientos ($232.000 millones). Hubo muchos reproches internos sobre los títulos que ofreció. “Faltaron letras cortas y parece que se guardó los dollar-linked solo para los amigos”, le dijo a BAE Negocios uno de los funcionarios contrariados por el resultado.

Lo advirtió también el director de la consultora PxQ, Emmanuel Álvarez Agis, en un duro informe donde aseguró que “si las decisiones de cartera se alejan de la moneda nacional dada la relación entre tasa de interés y expectativa de devaluación, termina siendo el fisco el que financia la corrida contra el peso”. Según el exviceministro, a quien consultan tanto las financieras de la City como el Presidente y que acaba de agitar el fantasma de una hiperinflación como la alemana de 1923, “para tener un segundo semestre en paz se requiere que el Tesoro y el BCRA coordinen para ofrecer alternativas en pesos que sirvan para desalentar la demanda de divisas”.

Son palabras duras para alguien que, en noviembre, cuando el ministro ya había iniciado el camino de ajuste fiscal y de ingresos que consiguió frenar la corrida cambiaria de octubre aunque al costo de sacrificar la recuperación y casi de romper el equilibrio político del Frente, lo elogiaba sin medias tintas y hasta escribía que “por primera vez desde la asunción del nuevo gobierno, la dirección comienza a ser la correcta y, más importante aún, la dirección parece ser una sola”.

La exigencia de más sintonía fina también se la hacen a Guzmán desde la Rosada. “En definitiva el que define cuánto se emite es él. Si tomara más deuda desde el Tesoro, le pediría menos al Central”, dicen allí. Ayer el mercado proyectaba que esta semana pediría adelantos por unos 80 mil millones de pesos. Se quedan muy cortos.

Cuánto influirá el resultado de las PASO en el rearmado del gabinete y en el rumbo de la política económica es lo que el empresariado todavía se pregunta. Al calor de una campaña por ahora vacía de propuestas y plena de agresiones, cuesta separar la paja del trigo. Pero la definición de las internas en cada fuerza con posibilidades de conducir el proceso ya despejó las primeras incógnitas y disparó las primeras reacciones entre los que no están sujetos al voto popular.

Para elucidar qué rumbo adoptará la Justicia en un país donde hasta la respiración parece judiciable hay que estar atentos siempre a la Corte Suprema, donde ayer entró el primer recurso de un particular contra el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas, hasta ahora solo dirimido en instancias inferiores. Pero también al incombustible y ahora despoblado edificio de Comodoro Py.

La ministra Carla Vizzoti, por ejemplo, ya acumula 48 denuncias penales. La principal, sobre el vacunatorio VIP, la tiene también Capuchetti, que sorprendió hace un mes al firmar en una resolución que "no existe un tipo penal que criminalice la conducta de un funcionario público que otorgue tratos especiales". ¿Será una forma de decirle al Frente de Todos que sus causas también pueden tramitarse en cámara lenta? Se sabe que las lealtades de Py, a diferencia de los mandatos de sus magistrados, no son perpetuas.


 


 

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Alejandro Bercovich

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