Otra traducción de la frase atribuida a Augusto Comte es: “Saber para prever, prever para ejercer el poder”. En resumen, más cerca o más lejos del positivismo filosófico,  podemos acordar que  el partido del conocimiento es el que manda. Siempre.


Los países más desarrollados (que no se muestran como tales ante los graves números de bajas por la pandemia) han mantenido y consolidado una burocracia técnica eficiente y sostenida en un bienestar económico que la ha hecho atractiva vocacionalmente y respetada en su sociedad.

En ellas conviven científicos en la amplia acepción de la noción ciencia. El saber producido en esas entrañas estatales es el que ordena la salud, la educación, la justicia, la seguridad, la infraestructura, el ambiente y los servicios públicos, y fija las pautas presupuestarias que garanticen estas prestaciones e impulsen el desarrollo económico, el trabajo y el bienestar social.


Descendientes de italianos, consternados por la situación en la tierra de nuestros ancestros, no podemos menos que dejar de lado las divergencias locales que, a la luz de la pandemia, aparecen como triviales. Una señal de madurez política, una imagen de gran fuerza comunicacional fue la del anuncio del Presidente rodeado de cuatro gobernadores unidos, más allá de sus procedencias, tras la medida clara y contundente de una política pública sanitaria en la emergencia.


Como expresé en mi columna anterior, y aceptando que los hechos y su fuerza comunicacional han fijado una nueva agenda en la economía mundial , no quiero perder de vista las consecuencias que acarrea la lucha sanitaria y los efectos del día después. Mientras nos quedamos en casa, vamos reflexionando sobre le futuro.


Michael Foucault en el Curso College de France dictado en el invierno europeo de 1977/78, destaca algunos tópicos referidos a los dispositivos gubernamentales de control que dieran origen al libro “Seguridad, Territorio y Población” .

El catedrático francés señala dos aspectos centrales que, tranquilamente, pueden aportar un abordaje especial para razonar las decisiones politico y económicas gubernamentales en este tiempo agobiante. Se esfuerza en distinguir la estructura de los dispositivos de disciplina (órdenes lógicos de sociedades militarizadas) de aquellos necesario como herramientas de orden social en búsqueda de un sistema de seguridad.

No podremos hacer frente a la batalla como en China, pero estamos en mejores condiciones climáticas y, reitero, sanitarias que los países cuyo sistema de salud es mayoritariamente privado. Transcribo: “El espacio propio de la  seguridad remite entonces a una serie de acontecimientos posibles, remite a lo temporal y lo aleatorio, una temporalidad y una aleatoriedad que habrá que inscribir en un espacio dado”.  Como en un juego de tetris, las piezas solo permiten avanzar de nivel si están bien ordenadas.

Una pandemia no distingue fronteras (ni naturales ni políticas) y nuestra realidad liquida y la circulación sin limites ni visas de las nómades clases altas(Bauman), exigen algún dispositivo de acuerdo internacional, donde el “espacio dado” de Foucault es el planeta. Un esquema  superador del rol de anciano consejero de la OMS.

Los esquemas de la OMC, el Consejo de Seguridad de la ONU , e incluso de la “regional” OCDE, tienen más operatividad que aquella organización mundial. Siguiente nivel de tetris, alguna autoridad mundial de políticas sanitarias coordinadas. Allende Caritas in Veritate.


Más adelante en aquel célebre curso,  Foucault recurre al ejemplo trágico de las viruelas en la Europa el Siglo XVIII y aporta un análisis implacable. La necesidad imperiosa de contar con estadísticas serias (ya se deberían ajustar las encuestas para el Censo 2020), y la indispensable combinación entre medicación, vacunas y aislamiento para no caer en la solución simplista del encierro como única respuesta. He ahí la diferencia entre disciplina y seguridad. Aquella se limita a la orden y la obediencia; esta encausa, protege, predispone a cumplir sus objetivos, y no pierde de vista que la circulación es tanto el medio de dispersión de la enfermedad, cuanto el ámbito de desarrollo del comercio, el trabajo y la economía. Raro contraste, aquellas endoepidemias hicieron foco en la población infanto juvenil, esta condena a los abuelos que dan la vida por el cuidado de sus nietos.

Pasando del tetris al tenis, no perdamos el punto en juego por pensar en el próximo. Sabemos que este partido es largo y lo jugamos todos. Que en el equipo no falten los analistas para pensar el próximo saque.

 

Más notas de

Alberto Biglieri

Curso intensivo de tecnología y rezo laico

Los aplausos, como sincrética oración a nuestros soldados de la salud

Jet Lag

Jet Lag

Saber para prever, prever para proveer

La Sala de Situación del Ministerio de Salud donde monitorea el avance del Covid-19

Coronados de gloria vivamos

El sistema de salud público y solidario se pone a prueba

Baglini, siempre Baglini.Se acaba el jubileo. La previsión social en el banquillo

Baglini, siempre Baglini.Se acaba el jubileo. La previsión social en el banquillo

Las jubilaciones, pensiones y el Censo 2020

La hormiga y las cigarras: Crisis previsional y déficit constitucional

La hormiga y las cigarras: Crisis previsional  y déficit constitucional

La política, el Brexit y Twitter

La política, el Brexit y Twitter

Brasil a la OCDE, Trump al impeachment

Brasil a la OCDE, Trump al impeachment

Balance 2019; ideas para 2020

Hasta el año que viene