Está terminando una semana especialmente frenética para el sector energético. El Gobierno se tomó un respiro en las internas y anunció un beneficio especial para las petroleras que produzcan a través de nuevas inversiones. Les va a flexibilizar el cepo, es decir, les va a dejar acceder a dólares oficiales, acaso el bien más preciado en el establishment en estos momentos.

Al principio, el kirchnerismo estuvo en contra de este proyecto pero como incluye a YPF que abastece al mercado interno, terminó apoyándolo. En el área energética, todos los funcionarios importantes responden a Cristina Fernández de Kirchner. Uno de ellos es Pablo González, el director de YPF que había planteado que estaba en contra si se trataba de un beneficio exclusivo para los que exportaran desde Vaca Muerta o el Golfo de San Jorge. Como finalmente se decidió que fuera por producción incremental y no exportación, terminaron aceptándolo y cerrando la grieta interna.

Pablo González estuvo en secreto en Estados Unidos haciendo lobby por el juicio ambiental millonario de 14 mil millones de dólares contra la subsidiaria de YPF Maxus. En el Departamento de Estado le dijeron que la Justicia es independiente y que no podía interferir. Desde YPF respondieron que si sale el fallo en contra, una posibilidad cierta que puede complicar energéticamente a la Argentina y en especial a la petrolera de bandera, va a ser político porque nos estarían haciendo pagar a los argentinos por el agente naranja que tiraron en Vietnam. Maxus fue la que gestionó el agente naranja y se la compró después a sus dueños originales justo antes de Repsol, que después la vació. Prácticamente, lo único que quedó fue esa cáscara, y el juicio.

Miguel Galuccio, un ex titular de YPF que todavía habla con Cristina sobre temas energético y petroleros, empezó a ser mirado de costado en las inmediaciones del Instituto Patria porque le prestó el casco de Vista Oil a María Eugenia Vidal, aquel con el que hizo un spot de campaña desde Vaca Muerta en contra de la política energética del oficialismo. Claro, son pesos pesos pesados. Tanto Paolo Rocca -que celebró el nuevo esquema de beneficio cambiario para las petroleras- como Galuccio. Y son actores que tienen mucha proyección política. En el caso de Rocca, fue un gran financista de la alianza Cambiemos. En el caso de Galuccio, fue funcionario de Cristina; pero, como todos, empiezan a realinearse.

Debate al vacío

Hay cuentas que estuvieron sacando en el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense que desmienten tajantemente los números de Julián Domínguez en el Ministerio de Agricultura a nivel nacional.

Domínguez fue el encargado de desmentir al Presidente dos horas y media después de que el viernes pasado hablara de que las retenciones son un instrumento para desacoplar los precios nacionales de los internacionales, y es hoy una especie de vocero del Campo dentro del Gobierno más que un interlocutor oficial de las entidades agropecuarias.

En esos números, lo que se ve es que el margen neto, después de descontados todos los costos, todas las retenciones, todos los impuestos, es casi el doble en este mayo 2022 de lo que era el año pasado en esta misma época. Es importante porque es lo que se está sembrando, para saber cuánto puede ser la producción el año que viene. Independientemente de que aumenten las retenciones, la rentabilidad de los trigueros sería superior a la de la campaña pasada aún con retenciones adicionales.

Lo que sigue marcando el pulso del Frente de Todos es la falta de comunicación entre el Presidente y su vice, y en definitiva una deriva hacia dos candidaturas separadas que hay que ver cuándo se plasma ante la evidencia de que Alberto no va a romper. El Presidente se puso en modo zen, en modo poner la otra mejilla todo el tiempo.

Lo que le dijo la vicepresidenta a algunos interlocutores es que ya no hay un debate que dar. Se puede decir que pasó de la beligerancia a la vergüenza ajena y habló de la frivolidad del presidente mostrándose con billetes o yendo a cenar locro al PJ en plena disparada de los alimentos a nivel local y con versiones de hambruna a nivel global. Por eso fue el tweet que sacó por el 25 de Mayo en alusión al momento difícil que atravesamos los argentinos. En definitiva, bajo un gobierno que ella también integra.

Retenciones y algo más

La discusión económica dentro del FdT navega otras aguas. Volvió Sergio Massa a cruzarlo a Martín Guzmán, cuando parecía que el ministro se beneficiaba por el empoderamiento por parte del presidente y parecía que los dardos dejaban de llegarle por parte del kirchnerismo.

Massa insistió con el pedido de que aumente el piso para el pago de Ganancias - le habían respondido que era una obviedad- y solicitó que esa obviedad se haga efectiva por lo menos-antes del pago del aguinaldo el mes que viene.

También se discute sobre retenciones. Dijo Gabriela Cerruti que no va a dar batallas perdidas de antemano el Gobierno, pero fue tan engorroso como se terminó embrollando el propio Alberto Fernández que la propia Cerruti puertas adentro pegó un par de gritos. Dijo: Me encargaron a mí que evite este tipo de tropezones y al final salen a generarlos nuevamente, en alusión a las entrevistas del viernes y del lunes de Alberto.

La realidad de los números es que, sin las retenciones, el pan y la harina van a seguir subiendo. A Roberto Feletti, que finalmente se fue después de una conversación secreta en el departamento particular de Cristina, y que les había dicho tanto a Guzmán como a Kulfas que estaba entusiasmado con seguir pese al cambio de ministerio, le reprochan que tardó mucho en poner en marcha el fidecomiso del trigo y que por eso el pan lleva 40% de aumento sin contar mayo, que subió otro 10% o 20%. Además, va a seguir subiendo al precio del cereal, que ya aumentó otro 80%.

Lo que marcan revistas como Márgenes Agropecuarios es que la relación insumo-producto nunca fue tan beneficiosa para la producción primaria. Hoy, por ejemplo, el precio del gasoil en quintales de soja está más barato que nunca, y, claro, esto se condice con las ventas récord de maquinaria agrícola y combustible; y desmiente la idea de la oposición de que de ningún modo al Agro se le puede imponer un derecho adicional de exportación para frenar, en la emergencia, los aumentos de los alimentos en el mercado interno.

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Alejandro Bercovich

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