Durante la última semana hemos asistido al debate sobre los planes sociales, las manifestaciones populares y algunos comentarios aleatorios sobre la pobreza. Parece que para la dirigencia política el problema de la pobreza se soluciona `transformando planes sociales en empleo,´ pero hagamos un esfuerzo y miremos un poco más allá.

En el año 1975 en Argentina teníamos 7 millones de empleos formalizados en la órbita privada, con una población de 24 millones de habitantes. Hoy, tenemos 6 millones de trabajadores y trabajadoras en la misma condición, pero con 44 millones de habitantes en nuestro país. La pobreza, según los últimos datos del INDEC abarca a casi 18 millones de habitantes.

Tenemos 7 millones de trabajadorxs que se inventaron su propio trabajo desde la subsistencia básica, generando así la Economía Popular, de los cuales 4 millones están inscriptos en el RENATEP (Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular) y solo 1,2 millones de los inscriptos perciben el Salario Social Complementario a través del Potenciar Trabajo.

La pregunta entonces es ¿el problema de la pobreza y de la desigualdad reside en que quienes cobran planes no quieren trabajar y solo joder al resto? Echarle la culpa a los pobres sobre la pobreza es miserable.

Cada trabajador o trabajadora que percibe el Potenciar Trabajo debe estar inscripto en el RENATEP, por lo tanto, el Estado sabe quién es, dónde vive, qué trabajo realiza y con cuantas personas de su comunidad está organizado en la unidad productiva correspondiente a una de las 8 ramas existentes de la Economía Popular.

¿Transformar planes sociales en empleo?

En la Economía Popular existen tres grandes segmentos diferenciados:

1- quienes están en la pobreza estructural y forman parte de las familias con dos o tres generaciones de desocupados.

2- aquellos que pueden recuperar empleabilidad en los términos tradicionales de mercado.

3- la inmensa mayoría que se generaron su propio trabajo. Demostrando así, que empleo y trabajo no son sinónimos. Estos son los sujetos núcleo de la Economía Popular.

Para los primeros demandamos un Ingreso Básico con acompañamiento comunitario e institucional ya que tienen dificultades para integrarse a procesos productivos o labores socio comunitarias.

Para el segundo segmento algo que ya venimos desarrollando: capacitación y vinculación con el mundo PYME, este segmento es muy minoritario en la Economía Popular.

Para el tercer segmento estamos impulsando tres medidas concretas:

1- Ampliación del Monotributo Social o Monotributo Productivo para reconstruir la relación fiscal y además de reconocer y valorar este trabajo, registrándolo como tal.

2- Crédito no bancario a las unidades productivas a través de mutuales u otras instituciones intermedias para reconstruir la relación financiera y potenciar la producción popular ganando escala y dignificando el trabajo.

3- Potenciar el compre estatal a la Economía Popular o integrándose a cadenas de valor del mundo PYME, para reconstruir la relación comercial.

Cuestión de conciencia

Claramente decir que hay que transformar planes sociales en empleo no solo es desconocer la realidad, sino, sobre todo negar el trabajo que millones de habitantes de nuestro país realizan sin derechos, sobre los cuales queremos concientizar y efectivizarlos desde las organizaciones populares.

La dirigencia política de todas las expresiones siempre ataca los problemas de forma superficial, culpan a los pobres de la pobreza, pero sobre todo estigmatizan a los pobres que se organizan. Nunca culpan al modelo económico que ininterrumpidamente con gobiernos de todos los colores nunca frenaron la sangría de desigualdad y descarte social.

Nunca lo cuestionan porque cada modelo económico tiene su modelo político, y ahí queda claro porque atacan a los pobres y sus organizaciones: Porque no somos cómplices de esta moribunda dirigencia argentina que desde el 2001 se sostiene de crisis en crisis sin ofrecer una salida distinta. Todos apostaron al crecimiento de arriba hacia abajo, unos esperando el derrame y otros impulsando el consumo, ambas recetas no frenaron el crecimiento de la pobreza, reitero,que llega a casi 18 millones de habitantes de los cuales solo 1.2 reciben planes sociales.

Nosotros y nosotras impulsamos otra lógica, unir social y económicamente a la economía popular que nuclea el 25% de la Población Económicamente Activa con el cooperativismo tradicional y las mutuales que producen el 10% del PBI. Empujar el crecimiento de abajo hacia arriba y desde la periferia al centro, para democratizar la economía, desconcentrarla, reconstruir el arraigo en los pueblos de origen, impulsar reservas de mercado para la producción local, y cuidar el medio ambiente con un modelo productivo que ponga a los seres humanos en el centro y no a la ganancia.

Estamos llegando al fin de un ciclo político, las expresiones emergentes de la gran crisis de principio de siglo están en su ocaso, se aproxima una nueva hora de los pueblos, esta vez a la cabeza están los poetas sociales, como nos llama Francisco y el feminismo popular como expresión de las mujeres y diversidades de nuestro pueblo, para transformarlo absolutamente todo.

(*) Secretario Gremial, Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP)