Por ahora no se observan grandes avances. Quizás se pone un tope innecesario al pago de comisiones, cuando lo ideal hubiera sido instrumentar algún mecanismo que superestimule a bancos a que la negociación de la deuda sea exitosa, con un caso límite que vaya a todo o nada. Pagar un poco más y tener todo en el escenario bueno y nada o casi nada en el escenario malo, de manera de asegurar el éxito de la reestructuración.

El Gobierno plantea una posición más dura, y en parte está también obligado a hacerlo, por la propia reestructuración en provincia, que va a tener que acoplarse. Ese va a ser el test importante porque sienta precedente de credibilidad. Guzmán dio su palabra y como el 75% de acreedores no se consiguió, quiere mantenerla con una negociación dura.

*Economista