Las próximas elecciones en los EEUU funcionarán como una suerte de plebiscito sobre el desempeño de la administración Trump y su resultado será determinante en los equilibrios internos del Partido Demócrata.  En este marco, AmCham Argentina ofrecerá una cobertura especial los días 3 y 4 de noviembre con la participación de expertos sobre las campañas de ambos candidatos y los impactos políticos y económicos sobre el país.

Según las últimas encuestas, el candidato demócrata, Joe Biden, cuenta con una sólida ventaja, con un 51% de intención de voto, en tanto que el presidente republicano, Donald Trump, registra un 42% en los últimos sondeos. Biden lleva la delantera en algunos de los estados claves para el Colegio Electoral, como Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Fueron justamente estos estados los que determinaron la derrota de Hillary Clinton en su carrera a la Casa Blanca, pese a haber obtenido una ventaja de 2 puntos porcentuales. Este esquema de votación por electores nos lleva a un alto grado de incertidumbre.

Entre los temas que sopesarán los votantes al momento de definir su voto, sin dudas, ocupará un lugar privilegiado la gestión de la pandemia del covid-19 y sus efectos sobre la economía. Como en el resto del mundo, la irrupción del virus ha tenido efectos negativos sobre el mercado financiero y la tasa de desempleo en los Estados Unidos. No pocos dudan en alertar que éste podría ser el talón de Aquiles en la campaña del actual mandatario.

La agenda pos-covid-19 elaborada por el círculo republicano hace hincapié en la eliminación de restricciones a la actividad económica y el control del aumento del gasto público. Su plan de recuperación económica - basado en la creencia de que la contracción de la economía no se debe necesariamente a la pandemia - apunta a reducir el gasto en beneficios y asistencia a empresas e individuos y a facilitar la proactividad del entorno de negocios.

Como contracara, la agenda pos-covid-19 propuesta por Biden haría hincapié en el rol del gasto público para la recuperación económica, en las inversiones en políticas sanitarias más equilibradas y en un enfoque multilateral de política exterior. Sus votantes demócratas confían en que avance en un esquema de incentivos, a través de un incremento del gasto y al pago de los seguros de desempleo.

A nivel geoestratégico, es probable que quien ocupe la Casa Blanca haga foco, al menos en una primera etapa, en el plano doméstico. En lo que concierne al plano internacional, buscarán mantener una posición de liderazgo en la región de América Latina, tanto en los vínculos diplomáticos, marcando un nuevo hito en la relación como anfitriones de la próxima Cumbre de las Américas en 2021, como en el plano económico, fortaleciendo las instituciones financieras para brindar oportunidades de desarrollo en áreas sensibles como energía, salud, agroindustria y tecnología. Sin dudas, otra certeza es que la relación con China será crucial, cualquiera sea el candidato ganador.

 

*Directora de Gestión de AmCham