En nuestro país, si bien, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen se aprobó la jornada de 8 horas, recién con el advenimiento de Juan Perón, y la creación de la secretaría de Trabajo y Previsión, se puede decir que la fecha en análisis, además de su carácter conmemorativo, se tomó como una ocasión de festejo popular a raíz de las conquistas obtenidas durante la gestión peronista.

Prueba la veracidad de mi acerbo, es la circunstancia de que en 1910, año del Primer Centenario de la Revolución de Mayo, el Día de los Trabajadores se conmemoró en medio de feroces represiones que determinaron la declaración del estado de sitio para asegurar el orden en los festejos de nuestra fecha patria.

Allí los sectores populares brillaron por su ausencia, por notoria contraposición para el Segundo Centenario en 2010 el país lo celebró de otra manera. Tuve el honor de conmemorar y festejar el 1ro de mayo en el Paseo del Trabajo en Avellaneda, junto con el actual embajador el México Carlos Tomada, pletórico de trabajadores y de su dirigencia sindical. Incluso por aquellos días nuestra fecha patria se festejó en la Avenida 9 de Julio de la Ciudad de Buenos Aires., con una verdadera manifestación popular.

Hace 3 años

Para el pasado reciente diremos que el triunfo electoral del 2019 se debió a una genialidad política de Cristina Fernández, que sorprendió a propios y extraños, pero faltó allí, tal vez por falta de tiempo, consensuar los grandes ejes prográmaticos, omisión que no se subsanó hasta el momento.

El presidente Alberto Fernández, asumió un país endeudado, con alta inflación y elevada desocupación. A poco andar, sobrevino una pandemia que no registra antecedentes por su alcance global y, sobre llovido mojado, cuando parecía cercana la salida del flagelo sanitario, se produjo la invasión Rusa a Ucrania, con las consecuencias geopolíticas y económicas por todos conocidas.

Toda esa sucesión de situaciones adversas condicionó seriamente la gestión de gobierno del presidente Fernández, que con aciertos y errores, debió afrontar las mismas y es por ello que este 1 de Mayo poco y nada hubo para festejar.

En primer término, porque la situación actual, a pesar de que la mayoría de los indicadores macroeconómicos resultan auspiciosos, respecto a los dos que más impactan en los sectores medios, no mejoraron. Una inflación que no cede y la pobreza rondando el 36 por ciento. A ello se agregan las disputas internas que se debaten públicamente, debido a la carencia de los ejes prográmaticos a que se hizo referencia supra.

Todo esto ha detonado que, en la conmemoración del Día del Trabajador, no haya habido un acto central, sino que se haya desgajado en varias manifestaciones sectoriales internas.

De celebrarse las elecciones en este momento y ante semejante marco referencial, todas las encuestas y sondeos indican que el oficialismo sería derrotado. En función de ese dato, algunos gobernadores evalúan adelantar las elecciones en sus provincias, separándolas de las nacionales.

Más que una pesada mochila

Paralelamente se registran dos proyectos de ley con estado parlamentario en ambas cámaras del Congreso Nacional, impulsado la derogación de la indemnización por despido y su reemplazo por un fondo tomando como modelo la denominada “Mochila Austríaca”. Se apunta a traspolar una institución por completo ajena a nuestra historia y realidad.

Oscar Cuartango

De prosperar esta iniciativa, la misma sería letal para el sindicalismo y para los trabajadores, pues no hay peor situación que la ausencia de organizaciones que los defiendan. Podrán debatirse aspectos diversos relacionados con los sindicatos, pero no la conveniencia o no de su existencia. Semejante situación sólo beneficiaría a los poderosos en detrimento de los más débiles.

Por eso a la luz de ese cuadro de situación, no podemos menos que alertar a los trabajadores y trabajadoras, a su dirigencia y a los militantes del Frente de Todos en general, para que deponiendo diferencias, fortalezcan a dicho frente, incluso para que se debatan y consensuen los grandes ejes programáticos para el 2023 y se asuma el compromiso de dirimir todas las candidaturas mediante la legitimación de las PASO, evitando un retorno del neoliberalismo al gobierno.

Debemos “Volver a Perón”, al reconocimiento de la potencialidad de la lucha obrera, a la doctrina que nos permitió aproximarnos a la utopía de la Justicia Social que hoy parece lejana e inalcanzable. “La Única Verdad es la realidad” y “Primero la Patria, luego el Movimiento y después los Hombres”.

(*) Conductor de Grupo Descartes, ex Ministro de Trabajo Bonaerense 2007/2015, militante Peronista.