"Si hubieran estado hoy los gobernadores radicales, hubiéramos estado en la misma sintonía. El mal tiempo no les permitió llegar". Mauricio Macri deja el Gobierno como lo arrancó: culpando a las inclemencias climáticas por ausencias notorias en situaciones clave. Primero fue la ausencia de la ciudadanía en su primer discurso inaugural de las sesiones legislativas ante el Congreso. Y ahora, su última reunión de gabinete ampliado antes de dejar la Casa Rosada. Pero así como en 2016 no tuvo que ver el feo día, tampoco ayer pesó la lluvia. La primera plana del radicalismo decidió faltar a la cita con el Presidente porque, después de la derrota, ya no lo reconoce como jefe.

Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, era el único que tenía una excusa creíble: está en China. Aunque a la vez, es el que menos necesitaba excusarse: mantiene desde hace años una relación tirantísima con Macri, a quien ha cuestionado públicamente más de una vez. Hace horas, por caso, avisó que ya no habrá liderazgos únicos en Cambiemos. Lo mismo hizo el jefe del interbloque en la Cámara de Diputados, Mario Negri, quien subrayó: "Los tres partidos que integramos Cambiemos estamos ahora en igualdad de condiciones". Coincidencia llamativa la de Cornejo y Negri, que mantienen por estas horas una disputa descarnada para quedarse con la conducción del bloque radical desde diciembre. Pero lo que no une el amor lo une el espanto. Y ninguno quiere ser ya mandado por Macri. Negri también tuvo una excusa para el faltazo de ayer a la reunión de despedida del gabinete ampliado: tenía turno para un chequeo médico. Queda la duda de si podría haber modificado esa cita.

El malestar con el ahora ex jefe de la coalición Cambiemos viene desde hace tiempo, aunque en las últimas horas se profundizó. A los radicales y también a la Coalición Cívica de Elisa Carrió no les cayó bien que Macri salga a proclamarse jefe de la oposición sin más. Y peor les cayó enterarse por los medios de que Cristian Ritondo podría ser el nuevo jefe del interbloque, si se dan algunos números que todavía dependen de tironeos al interior del todavía oficialismo.

Si Emilio Monzó mantiene a sus diputados adentro del bloque PRO, es probable que esa bancada sea la más numerosa adentro de Cambiemos y sólo con ese dato, el presidente del bloque PRO podría convertirse en presidente del interbloque Cambiemos. Si, en cambio, se lleva bajo otra denominación a su decena de legisladores, entonces sería la UCR el actor dominante y el habilitado a poner al jefe del interbloque. Pero también los radicales pueden tener fugas, porque en la pelea entre Negri y Cornejo, este último -en sociedad con Enrique "Coti" Nosiglia- amenaza con llevarse a sus cuatro diputados si el cordobés no le cede la conducción de la bancada.

Como si fuera poco, en un escenario de paridad entre ambos grupos, PRO y UCR, los votos que podrían terminar definiendo la presidencia del interbloque son los de la anticipadamente renunciada Elisa Carrió, que ya le avisó a Macri en la reunión que tuvieron a solas que no los quiere ni a Ritondo ni a Cornejo, porque tienen perfiles acuerdistas. La respuesta del Presidente fue elocuente. Un día después de esa reunión, el macrismo instaló a Ritondo como jefe de la bancada. Hay relaciones que ya no están para sutilezas.

El malestar por Ritondo, sin embargo, no lo sienten sólo los radicales y Carrió. También hubo revuelo en el PRO. El actual presidente de la bancada, Álvaro González -que reemplazó a Nicolás Massot cuando éste se fue a estudiar a Estados Unidos-, tiene intenciones de continuar en su puesto. Así se lo hizo saber frente a frente al Presidente la semana pasada. Se llevó una respuesta afirmativa que, a la luz de lo que pasó después, se evaporó en el viento. González tiene algunas características a su favor en la puja frente a Ritondo. La más fuerte: es un hombre de Horacio Rodríguez Larreta, el único PRO que quedó en pie. Pero Ritondo lo aventaja en picardía. El todavía ministro de Seguridad bonaerense logró que en la tensa reunión que compartieron a solas, María Eugenia Vidal le pida a Macri por su futuro. Y ayer mismo dijo públicamente, al salir del gabinete ampliado, que "seguramente" le tocará conducir el bloque del PRO. Y no se privó de anticipar los tiempos dialoguistas que espera comandar: "Seremos una oposición constructiva que no ponga palos en la rueda", dijo. En Cambiemos hay quienes todavía dudan: "Ojo que el que entra Papa, sale cardenal", avisan.

Pero las desconfianzas y los recelos internos no son exclusividad de Cambiemos. Según pudo saber BAE Negocios, al jefe del bloque de los diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, no le cayó nada bien la agenda legislativa que el muy probable futuro presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, confirmó a los medios sin avisarle. Ese listado incluye la creación del Consejo Económico y Social, la del Consejo de Seguridad que reemplazará al Ministerio de esa área y el reperfilamiento de la deuda bajo legislación nacional. Leyes clave para el futuro gobierno que dependerán del esquema de alianzas que logre establecer el Frente de Todos y también del sector que se imponga para conducir a la oposición a partir de diciembre.

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