Apuntalar un verdadero Federalismo Pyme requiere de la articulación entre todos los sectores. Es momento de cambiar la lógica de ocupación territorial hacia una matriz productiva federal acorde a los desafíos que plantea la realidad post pandemia. El mundo quizás ya no se trate de la universalización globalista y esté dando paso a modos de organización en menor escala. A sustituir las formas de concentración poblacional por esquemas de distribución demográfica capaces de reconectar a los individuos con sus lugares de origen.

Quizás por esto se revitalice la necesidad de un país federal en materia productiva e integradora. Pero el FEDERALISMO no debe ser un simple ideal ni mucho menos un relato. El FEDERALISMO se construye brindándole la posibilidad a cada Pyme de desarrollarse en el lugar del país en el que elijan producir, y para ello se deben generar políticas públicas que promuevan su crecimiento y sostenibilidad, estimulando y orientando los recursos naturales, humanos y tecnológicos.

Históricamente cada asentamiento industrial se construyó sobre la base de las posibilidades estructurales que cada zona ofrece. Si hasta la Ciudad de Buenos Aires pareciera estar diseñada por las necesidades de optimización de la actividad portuaria. Y esto es porque la actividad productiva es la encargada de regular y ordenar la vida en las sociedades modernas. En otras palabras, las posibilidades que tenga una comunidad estarán supeditadas a la escala de su entramado productivo.

El sector privado crea riqueza, genera empleos, utiliza recursos naturales y atrae inversiones a niveles sin precedentes. El consumo juega un papel central aquí, el motor de todo este engranaje y hasta una fuerte influencia en la conformación de nuestra identidad personal. También se exige que las empresas sean más transparentes, que mejoren su política de recursos humanos, que se establezcan relaciones justas de comercio con los proveedores y consumidores, que no dañen el medio ambiente y que no sean cómplices de regímenes políticos dictatoriales.

Debemos crear el marco necesario de incentivo y fomento para poder construir una matriz productiva federal que atienda a los requerimientos de cada región y sepa obtener de ellas los mejores resultados. Es menester crecer a otra escala, de otra forma. Para ello, todos los Estados deben delinear políticas públicas que multipliquen las posibilidades de crecimiento pyme en todo el territorio nacional.

La coordinación entre la Nación, las provincias y los municipios en pos de mejorar un escenario propicio para que las pymes evolucionen en este proceso es el primer paso, mientras los empresarios tenemos la obligación y el compromiso de organizar el entramado productivo en cada territorio, invirtiendo y generando nuevos puestos de trabajo. Es prioritario que cada vez haya más empresarios y empresarias nacionales apostando a un desarrollo capitalista soberano e inclusivo que construya una realidad diferente. Ambiciosos y dispuestos a perder, también, en un juego con reglas claras. Con un Estado que arbitre correctamente y un público que se sienta representado.

La creación de empresas generará nuevos mercados. Nuevos mercados que atraigan inversiones. Inversiones que desarrollen localmente comercios y servicios capaces de satisfacer necesidades y aspiraciones tan heterogéneas como universales. Promoviendo así una genuina movilidad social ascendente anclada en la producción nacional y en el desarrollo de las economías regionales en todo el territorio.

La reestructuración de la producción nacional para generar una industria más integrada, el desarrollo tecnológico necesario para poder competir internacionalmente y sustituir importaciones y la atracción de capitales para poder aumentar las capacidades productivas nacionales y nuestras reservas de divisas son los desafíos que tenemos como sociedad para que el FEDERALISMO PYME deje de ser una utopía y se convierta en un proyecto de país que trascienden los diferentes gobiernos.

Empresario Textil Pyme

Presidente del Centro Estratégico para el Desarrollo y Crecimiento Argentino (CECREDA)