Oportunamente, en "Un Modelo" (parte I)"  y luego de pasar revista durante todo el año 2021 al "estado del arte" de buena parte de los sectores que conforman el aparato productivo argentino, iniciamos esta serie que con la presente entrega culmina. Allí explicitamos los elementos que alumbrarían ese intento: las "buenas praxis" que la historia económica argentina registra, y los doctrinarios emergentes del pensamiento "clásico" en la disciplina.

También se mencionaron cuáles eran los tres prerrequisitos que permitirían concretar y darle coherencia intertemporal al diseño macroeconómico:

  • la búsqueda y posterior obtención de un Superávit Fiscal Primario (SFP),
  • alcanzar un "robusto" Superávit de Balanza Comercial (SBC), y
  • el trabajo en "mancomunión" de la dirigencia empresarial, sindical, religiosa, social y política.

En la siguiente entrega: "Un ModeloParte II" (BAE Negocios 27/09/2021), se desarrollaron, en un marco de defensa del interés nacional y de las necesidades populares, algunos aspectos instrumentales:

  • el "problema inflacionario", con sus causas y efectos, y
  • las "políticas sectoriales" tendientes a incrementar la competitividad sistémica de los bienes y servicios producidos localmente.

Posteriormente en "Un ModeloParte III" (BAE Negocios 11/10/2021) el esfuerzo se enfocó en:

el "sesgo a la Inversión y no al consumo" que debe primar en las políticas económicas en las próximas décadas, y

que el "crecimiento" debe ser acompañado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), ya que las decisiones monetarias no generan ni preceden a un "ciclo ascendente".

Resta entonces analizar el "ingreso de la comunidad", concentrando la atención en derredor de la "Distribución Funcional", entre el capital y el trabajo.

Para ello es clave un

Congreso de la Productividad y el Bienestar Social

En octubre de 1954, el Gobierno de entonces, convocó al conjunto de los agentes económicos, sociales y políticos al Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNPyBS), que comenzó a sesionar en marzo del año siguiente.

El contexto en el cual se desarrolló estuvo signado por la recuperación posbélica, mediada por la implementación del "Plan Marshall"(4), de los países en conflicto en la II Guerra Mundial.

El impacto de la "puesta en valor" de la industria británica, francesa, italiana, japonesa y alemana, como así también la hegemonía que había alcanzado la manufactura norteamericana, modificaron los flujos comerciales internacionales consolidados durante la conflagración.

Para ello, implementaron una agresiva política de "precios de exportación a la baja".

A su vez, fenómenos climáticos adversos en el país (condiciones "Niña" 1951/52), disminuyeron considerablemente la producción agrícola contrayendo los saldos exportables, desequilibrando la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos(5).

En este marco, resultaba pertinente iniciar las acciones que tendieran a incrementar la competitividad del aparato productivo, y así solucionar la incipiente restricción externa ut supra señalada.

El primer CNPyBS tuvo ese objetivo, y pretendió que los bienes y servicios producidos localmente tuvieran estándares, de calidad y precio, de nivel internacional.

Las comisiones tripartitas (gobierno, entidades empresarias y trabajadores) desplegaron una intensa actividad, buscando de manera concertada, encontrar las mejores propuestas que permitieran arribar al fin buscado(6).

Culminado este "racconto" histórico y tal como se señaló en "La productividad... nuestra estrella polar" (BAE Negocios 09/05/2021), la convocatoria a un "Segundo Congreso de la Productividad y el Bienestar Social", bajo las mismas características del primero, debería abordar principalmente:

  • la búsqueda de los "mercados de referencia" plausibles para "nuestro buen vivir".
  • la determinación de las "tecnologías convenientes" a utilizar, procurando el mejor "estado del arte", y
  • la nueva "distribución del ingreso", que impida el incremento de la "plusvalía relativa", perjudicial para la gobernanza del todo social.

En consecuencia, este "espacio de encuentro armónico", una vez cumplida su tarea debiera suscitar en su desenlace: tanto una mejora en la Competitividad vis a vis el resto del mundo, como una Distribución Funcional del Ingreso que refleje la nueva estructura económica.

60 & 40

Los avances tecnológicos, con el insoslayable incremento de los procesos de automatización, han derivado en "cuestiones sensibles" al interior del mundo de la producción y el trabajo.

Bajo estas circunstancias, recientemente el INDEC acaba de publicar la "Cuenta de Generación del Ingreso".

En su interior se observa que: la Remuneración al Trabajo Asalariado (la sumatoria de sueldos, salarios y contribuciones de los empleadores durante un periodo determinado) solo participa con un 40% del Valor Agregado Bruto (se define como el Valor Bruto de la Producción menos el Valor del Consumo Intermedio, insumos).

Por cierto, esta situación a todas luces injusta debe ser modificada, consiguiendo su exacta reversión: 40% para el capital y 60% para el trabajo.

Bajo esta premisa, la retribución a la fuerza laboral alcanzará esos guarismos si es complementada con un factor denominado Renta de Propiedad (RP son las que recibe el propietario de un activo financiero o de un activo material no producido a cambio de proporcionar fondos o de poner el activo material no producido a disposición de otra unidad instituciona).

De manera tal que: IT = SyS + RP, donde IT es Ingreso de los Trabajadores por período de tiempo y SyS es Sueldos y Salarios por período de tiempo.

Este "plus" devendrá de la capacidad de administración que tendrán las organizaciones sindicales del patrimonio común a partir, entre otras, de:

  • la dación, por parte del Poder Ejecutivo, de las participaciones accionarias en las múltiples sociedades que hoy posee,
  • la gestión que, en el mercado de capitales ampliado, realicen de los ahorros individuales de los trabajadores, y
  • la propiedad de la tecnología a utilizar, en reemplazo de la mano de obra activa.

Que los trabajadores, a través de sus representantes sean propietarios de parte del capital constitutivo de las empresas, trae múltiples derivaciones beneficiosas para el conjunto de la comunidad, prohijando la armonía entre el capital y el trabajo.

Finalmente, cual feliz coincidencia: el 16/10/21 el Papa Francisco expresó al mundo: "es imprescindible ajustar nuestros modelos socioeconómicos para que tengan rostro humano". Pues bien, "de ello se trata" la implementación en la patria, de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger

Locución: Iván Zimberlin 

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