FUERZAS DEL CIELO

Un año de Milei: la "no gestión" de La Libertad Avanza

Un Presidente con “malos modales” que dio vuelta el escenario político

La “no gestión” de La Libertad Avanza, a solo un año de que Javier Milei se sentara en el Sillón de Rivadavia, sometió a los gobernadores para fortalecer su minoría parlamentaria y bloquear los intentos de la oposición de intervenir en su plan de gobierno, al tiempo que quebró a los demás sectores políticos y consiguió armar la estructura partidaria del oficialismo a nivel nacional, aprovechando que, a la postre, el peronismo se mantuvo debilitado y desorientado ante el abrupto cambio en el escenario político que se dio el 19 de noviembre del 2023.

Las “fuerzas del cielo”, la “repostera” sin experiencia y un montón de “trolls”; no importa cuán ridículos los quieran hacer parecer, lo cierto es que consiguieron desplazar al macrismo, cuando hace un año se pensaba que el PRO los iba a dominar. “Si los ayudamos, queremos que nos consulten”, fue la postura que tomaron los amarillos, pero el asesor Santiago Caputo se les rió en la cara y en cuanto pudo, los corrió a un costado. El empoderamiento que sintió Mauricio Macri cuando los Milei le tendieron la alfombra roja antes del balotaje duró poco, y hoy el Gobierno le representa más una amenaza que un potencial noviazgo, puesto que dejaron en evidencia -la incorporación de Patricia Bullrich fue solo un spoiler- que pueden absorber a sus alfiles menos pensados. Cristian Ritondo, Diego Santilli, son solo algunos en la fila. Apelados por el baño de humildad de haber perdido las elecciones, por ahora se llaman al silencio antes de que aparezca la oportunidad de volver a mostrarse relevantes.

La verticalidad de la gestión libertaria, bien al estilo kirchnerista, sorprendió a más de uno. A Milei lo acusaban de ser incapaz de tener gobernabilidad porque se negaba a “negociar”: con Guillermo Francos a la cabeza, dieron vuelta ese panorama durante el arduo trabajo parlamentario de la Ley Bases y, luego, el mismo Milei se sometió a sacarse las fotos, comer las milanesas y los asados necesarios para construir alianzas con los sectores políticos que más aborrece. Lo reconocen los allegados al “triángulo de hierro”; a ellos les produce dolor de estómago pensar en una interdisciplinariedad con los políticos tradicionales. En ese sentido, el odio por la “casta” es real, solo que ahora Milei se dedica a retwittear sus insultos en vez de armar listas negras. Las consecuencias de eso hoy empiezan a ver la luz, con el escándalo de Kueider como el primer imprevisto que lidera la agenda, que hasta entonces siempre la supo marcar LLA. También pisa fuerte el “pacto” con el PJ para poder designar a los jueces de la Corte Suprema.

Javier Milei celebró con un asado en Olivos el veto a las jubilaciones, acompañado de su círculo de confianza.
Javier Milei celebró con un asado en Olivos el veto a las jubilaciones, acompañado de su círculo de confianza.

El reparto de roles fue clave. Francos le prometió a Milei, desde el día uno, que se iba a encargar de reparar los puentes de diálogo que él dinamitara a lo largo de su gestión. Lo logró y eso le abrió camino a asentarse como jefe de Gabinete: de hecho, si fuera por el Presidente (es decir, si no hay motivos de fuerza mayor) él se mantendrá en ese rol hasta el 2027. Es uno de los pocos funcionarios blindados en el Gabinete, puesto que el resto sigue siempre en constante revisión y sobre eso Milei fue muy claro: en un año echó a casi 100 funcionarios, un número récord desde el regreso de la democracia, según un relevamiento de Chequeado. Nadie se salva y los valores libertarios y la desconfianza que olfatea la hermana del Presidente, Karina Milei, priman siempre, sin importar de quién se trate.

La única que logró hacerse un lugar pese a sus discrepancias con Karina, fue Victoria Villarruel. Al menos así lo fue en sus principios: lo cierto es que la vicepresidenta nunca tuvo una relación cercana con “el Jefe”, y sus allegados confesaron que cuando Javier la eligió como compañera de fórmula, lo mantuvo en secreto. “Hay que tener a alguien que esté todo el día llenándote la cabeza”, recriminaban sus allegados al describir la relación de Javier con Karina con respecto de Victoria. Además de la anécdota del “jamoncito”, Karina y la vice tuvieron un almuerzo en abril, en pleno auge de la Ley Bases y la construcción de La Libertad Avanza como partido a nivel nacional. “Quedate tranquila que esto es solo para tener la cáscara”, le había dicho Karina, quien no invitó a Victoria a formar parte del armado libertario. Así lo cuentan los más cercanos a la vice, quienes además tildan de “desagradecidos” a Karina y a Caputo. Hoy el vínculo, si bien no está roto, se mantiene distante, y Milei reconoció públicamente que la excluyeron de llevar adelante el plan de Gobierno, aunque él dice que fue decisión de Victoria. Claramente su rol está asegurado por haber sido electa, pero su reaparición en una boleta con Milei en el futuro hoy está cuestionada.

La
La "traición" de Villarruel

¿Quiénes son los que entonces toman las decisiones? El Presidente fue explícito cuando calificó como “el triángulo de hierro” a su relación con el tándem de Karina y Caputo, quienes durante toda la campaña movieron los hilos tras bambalinas para que el “loco de la tele” llegara a la Presidencia. Son los representantes más puros de la filosofía libertaria (que a veces se desdibuja en la praxis), los que realmente quieren la independencia de La Libertad Avanza y, con cierto delirio místico de por medio, van a por todo por. la causa Cada uno ocupa su lugar: mientras Karina se encarga de la estructura del partido y actúa de “manager” del Presidente, Santiago toma por las astas las decisiones administrativas. Es claro que el que tiene la última palabra es siempre Javier, algo que repiten con frecuencia, pero el “moisés” es Karina y los que siguen a LLA desde sus inicios, lo entienden. Las internas entre ellos tres, de todos modos, existen, pero nunca trascendieron al escenario público: las diferencias entre Karina y Caputo sobre cómo manejan la tropa en redes no pasan de ser rumores. Mientras que el sobrino del ministro de Economía es de abierto diálogo con la prensa, Karina se mantiene siempre bajo llave: nadie tiene acceso a ella y termina siendo la diputada Lilia Lemoine lo más cercano que hay para entender lo que piensa “El Jefe”.

¿Cuál es el horizonte que guía a Milei? Siempre, ante todo, es lo que piensa el “común” de la gente. Eso es lo que más le importa al Gobierno, que se autopercibe como el sólido representante de los intereses de los argentinos, aferrado a ese 56% que lo votó, y que mira compulsivamente las encuestas. No solamente impacta en la toma de decisiones del Gobierno nacional, sino que desestabilizó a todo el arco político: el nacimiento de los radicales con peluca, el desdoblamiento dentro del PRO y la interna peronista; todo se reestructuró cuando vieron que los ciudadanos, agitados por el hartazgo que dejó la cuarentena, la vacunación VIP, la escalada inflacionaria y la violencia en las calles, optaron porque asuma un Presidente de malos modales que odia al Estado

Lo “políticamente correcto” murió en la Era Milei, y eso fue transversal: con el respaldo de las políticas económicas exitosas, blindó los vetos contra las jubilaciones y las universidades, algo que temían como socialmente condenable. Eso no hubiera sido posible sin la colaboración de los gobernadores, que ayudaron sin recibir nada a cambio puesto que apostaban a que Milei les tire un centro con el Presupuesto. Inflexible, el triángulo de hierro no se dejó extorsionar por ninguna circunstancia y fue tenaz a la hora de incumplir “acuerdos” , si estos no les convenían. La baja inflacionaria y el fin de los piquetes, de la mano de una serie de medidas que asientan la “batalla cultural”, les dio vía libre para actuar drásticamente.

El famoso “principio de revelación” marcó el panorama del 2024, con una única excepción: ficha limpia, un riesgo que el Gobierno estuvo dispuesto a tomar, confiado en que iban a poder desviar la atención, como siempre, marcando la agenda. En ese sentido, el panorama para 2025 asoma incierto: con la propuesta de limitar los fueros de los políticos en un impass y el fantasma de las presuntas coimas a Kueider, detenido en Paraguay, en el Gobierno suspendieron las definiciones para las extraordinarias, mientras ahora evalúan cómo proceder para no quedar pegados al escándalo. La campaña para las elecciones en 2025 ya comenzaron, y cualquier paso en falso de ahora en más tendrá repercusiones: el PRO será el primero en intentar aprovecharse de eso y en cuanto asome la posibilidad, le mostrarán los dientes a Milei. En Casa Rosada siempre se muestran despreocupados por lo que hace el Congreso, pero el silencio aturde.

Las consecuencias de las políticas libertarias tendrán su primera evaluación el año que viene, cuando los ciudadanos se acerquen nuevamente a las urnas y decidan cuántos violetas más se sumarán a las bancas del Congreso. Por lo pronto, Macri asoma estar fuera de la cancha y el peronismo coquetea con una Cristina candidata que, en el peor de los casos, le sirve a Milei para asentar la polarización. En ese contexto, las medidas encajonadas por la falta de consenso podrán despegar en el tercer año libertario, siempre y cuando los resultados económicos sigan siendo motivo de festejo para el Gobierno. La complicidad con Donald Trump, quien asume en enero en Estados Unidos, asoma una fructífera negociación con el FMI, pero todavía queda un largo trecho por recorrer en términos de competitividad, especialmente en ánimos de abrir el mercado. Por ahora, Milei se mantiene contento con su reconocimiento internacional y puede decir que, efectivamente, sin un solo gobernador ni intendente y tan solo un puñado pequeño de legisladores, “la victoria en la guerra no depende de los soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo” (Macabeos, capítulo 3, versículo 19).

Esta nota habla de: