Lo que vienen practicando y pregonando el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta es concretamente el consenso y la generación de políticas de Estado para un lograr un caminar común.

Esto nos demuestra que toda vivencia tiene -además de lo evidentemente negativo- sus aspectos positivos. En esto nos tenemos que concentrar: en la oportunidad de generar innovación en la política para diseñar y gestionar medidas que busquen el bien común. Porque si existe algo tan esperado como necesitado es lograr la satisfacción ciudadana y la aceptación ciudadana.

Aquí ingresa un eje prioritario y me refiero al consenso; a entender en qué momento estamos y cómo salir. Dicho concepto será una de las piezas sine qua non para construir el necesario cimiento de la política argentina. Ni más ni menos que el basamento que dará continuidad a cada una de las políticas públicas.

Conviene traer en este caso la noción del Dr. José Emilio Graglia (Innovación política, 2019) cuando expresa que "inicialmente, las políticas públicas son planes, pero no todos los planes son políticas publicas, sino solamente aquellos que se implementan a posteriori. Los planes no son mejores o peores por su formulación, sino por su implementación. Se trata en definitiva de planes accionados o de acciones planificadas".

Subyace allí la importancia de los consensos. Porque la planificación estratégica ofrecida por Graglia implica necesariamente acuerdos, aprobaciones, aceptaciones no sólo desde el ámbito político. También desde los distintos sectores implicados en nuestra democracia, todos ellos con un faro en el largo plazo e identificando temáticas lo más amplias y profundas posibles.

Analizar y entender el contexto es importante, por lo que debemos reflexionar sobre un hecho fundamental: los hombres y las mujeres no vivimos aislados y solitarios (a pesar de la cuarentena) sino que juntos y en sociedad. Perder esta visión después de más de 40 días de confinamiento puede ser muy sencillo. 

Entonces, la reflexión también tiene que ser por el poder y su organización. La visión de entendimiento de la política como una herramienta superadora, como una acción transformadora de la sociedad, al servicio de los ciudadanos. Creer en la formación de líderes positivos al servicio de la sociedad, investigar con máximo rigor científico los temas prioritarios para el desarrollo político y económico, tal como nos enseñó Rodrigo Zarazaga S.J. en el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS).

También es importante entender que el Estado decide mediante el gobierno y ejecuta desde la administración pública. Si la administración pública es ineficiente, el gobierno debe hacer las reformas administrativas necesarias.

Así, la próxima etapa post pandemia nos exigirá a los dirigentes que tomemos decisiones hacia la implementación de acciones, que trabajemos en equipo entre gobernantes y administradores pero atentos a las responsabilidades como servidores públicos. Nos demandarán que unos y otros se consulten para que, en definitiva, las políticas públicas puedan lograr sus objetivos y resultados en términos de satisfacción social de las necesidades y aceptación ciudadana de los resultados.

A modo de sugerencia y aporte, concluyo con siete herramientas que nos brinda el Dr. José Emilio Graglia para recuperar la confianza en el Estado y como sustento de las políticas públicas a generar.

* Tener un estado responsable

* Una sociedad que participe

* Tener valores compartidos

* Planificar en base al desarrollo sostenible

* Priorizar los problemas

* Refundar un mandato controlado, lejos del formalismo neoliberal y del personalísimo populista

* Lograr una democracia receptiva.

* Lic. en Gestión de Políticas Públicas y Magister en Consultoría Política