Todos los pronósticos sobre las realidades de las diversas economías regionales se relacionan por sus caracterizaciones generales. La solución llegará cuando Argentina logré el equilibrio fiscal, más inversión, tasas adecuadas al crecimiento, y la vinculación definitiva de la investigación al desarrollo de la producción. De lo contrario no habrá cambio.

A este crecimiento genuino no se llega de un día para el otro. Se debe subrayar que en este escenario tan volátil, la situación de muchos productores se define en el día a día; su permanencia, en su actividad y en su territorio que es la finca, es sumamente inestable. Mientras tanto, nuestros representantes, tienen que definir el rumbo y decidir si seguimos con la concentración económica o tratamos de ayudar a nuestros pequeños y medianos productores.

Mendoza como en otras economías regionales, es necesario que el intercambio comercial entre el productor primario y la industria deje de ser un "te entrego, pagame cuando quieras y al precio que quieras". Si no le damos un marco institucional transparente que ubique a las dos partes bajo un precio justo, no hay salida.

El precio es el punto de partida que organiza la actividad.

Hace poco se sancionó una Ley que aún no está reglamentada. Es referido a la comercialización de la uva: en la transacción de compra y venta debe quedar establecido el precio y forma de pago de la industria al productor. Esto ocasionó la reacción del sector bodeguero mendocino.

En esa línea por ejemplo, el grupo Peñaflor -principal socio de Bodegas Argentinas- y la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita), anticiparon que este año van a recibir menos uva. Y no sólo eso, sino que también a menor precio que la temporada anterior (la cual han pagado con cheques hasta abril del 2019).

En el ajo sucede el mismo libreto. Con el tomate y el durazno de industria estimamos que pasará lo mismo. Y estos dos casos, los expongo juntos porque abastecen la demanda interna y a veces no en su totalidad. Y sin embargo el cambio hoy no favorece la importación, pero la industria ya habla de precio en baja.

No hace falta la inversión extranjera para generar precio de referencia; o para organizar mercados institucionales. Sólo necesitamos se aplique el Código Civil y Comercial, artículos 10, 11, y 12, los cuales se refieren y ponen límites a la posición dominante

Para modificar esto hay que trabajar realmente. Sucede que para la clase política es más fácil hablar de cambio de matriz productiva y promocionar la minería que contamina. De esta manera lograrán que Estado recaude más rápido para el gasto de la política, poniendo en riego a su recurso estratégico más importante: el agua, que a su vez es escasa.

En definitiva, son dos salidas: o seguimos concentrando la economía o damos un giro para que el productor primario de nuestras economías regionales pueda ser competitivo y gane a través de un precio justo de sus productos.

* Presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco