La actual crisis económica es la más veloz y severa producida en el mundo desde la gran depresión del '30. Nouriel Roubini, el economista que anticipó la última gran crisis financiera en 2008, escribió cuando comenzó esta pandemia que esperaba dos cosas: caída libre en la actividad económica, y en segundo lugar que la recuperación sería muy desigual.

Roubini habló de una balcanización de la recuperación.

Este me parece un buen punto de partida para caracterizar el momento presente de la crisis y también el día después. El primer concepto se encuentra confirmado, la actividad económica no encuentra piso en su caída, alcanzado records históricos a ambos lados del planeta, tanto en Asia como en Occidente. Variables de producción, comercio y empleo sufren impactos severos a partir del confinamiento de al menos dos terceras partes de la población mundial en el marco de las medidas de contención sanitaria de la pandemia.

El segundo concepto, que comparto con Roubini tiene que ver con la recuperación de la economía mundial post pandemia y los riesgos de una mayor desigualdad.

Esta recuperación va a ser muy desigual porque la capacidad para superar con mayor o menor éxito la crisis actual, va a ser diferente entre países y bloques económicos a los que pertenezcan.

Para llevarlo al plano concreto resulta importante analizar dos cuestiones del contexto internacional para caracterizar el escenario presente y el futuro inexorable de post pandemia.

Ausencia de políticas globales

Existe una notable ausencia de coordinación sistémica para abordar los efectos de la pandemia en el presente. Del mismo modo es evidente la falta de cooperación internacional para planificar un camino hacia la recuperación. No hay un emergente que sintetice una respuesta global, no se ha designado un organismo multilateral de suficiente consenso político a nivel global, ni con capacidad de fuego en términos de recursos económicos para coordinar políticas globales en la etapa post pandemia. El presupuesto de organismos como el FMI y Banco Mundial surgidos después de la segunda guerra mundial resultan claramente insuficientes para la magnitud del desastre económico.

Las políticas de auxilio económico producto de la crisis por el confinamiento y cierre de producción en el mundo se realiza y sostiene por los Estados nacionales que implementaron planes de contingencia económica sin una coordinación global ó respuestas regionales, ni siquiera Europa estuvo a la altura de las circunstancias.

Las desigualdades preexistentes a la pandemia en el mundo pueden profundizarse todavía mas, aunque el confinamiento haya sido generalizado, la recuperación no lo será si persiste la falta de una respuesta coordinada a nivel global.

La Unión Europea es un claro ejemplo de la falta de timing respecto del abordaje coordinado de esta crisis y aumenta el riesgo de profundizar las desigualdades entre los países del bloque, con el norte económicamente poderoso y el sur que reclama mayores fondos comunitarios.

Así, la discusión de fondo en el viejo continente pasa por cual será la capacidad para reconstruir su tejido productivo que tendrán los países hacia dentro de la Unión Europea, mientras Alemania posee la capacidad de subsidiar créditos y/o capitalizar empresas estratégicas, Italia, España y Francia dependen de los fondos comunitarios y la mutualización de las deudas públicas para sostener sus estructuras funcionando.

La carrera tecnológica EEUU/ China

El enfrentamiento entre Estados Unidos y China va a marcar el pulso de las próximas décadas y todo indica que el comercio internacional estará fuertemente influenciado por esta disputa.

Los países desarrollados se encontraban inmersos en una revolución tecnológica muy acelerada con anterioridad a la crisis sanitaria, si bien el confinamiento detuvo la actividad económica, esto no alteró las condiciones previas ni tampoco los avances en materia de progreso tecnológico.

La Cuarta Revolución Indutrial es el hecho disruptivo determinante en las economías de los países centrales, caracterizada por la incorporación de inteligencia artificial a los procesos productivos, superando de esta forma la propia automatización que marcó la etapa previa.

Es así que la recuperación económica en la etapa posterior a la pandemia va a estar caracterizada por una creciente desigualdad de productividades entre los países desarrollados que van a intensificar esta carrera tecnológica y las economías que queden rezagadas.

El compromiso de los gobiernos en ambos extremos, tanto en Estados Unidos como en China, y el incremento de la tensión global por imponer la supremacía de sus empresas en la carrera tecnológica no es otra cosa que la disputa por el liderazgo económico global. Esto impactará en los flujos comerciales, trasferencias de tecnología para el desarrollo de las naciones alineadas de un lado y del otro y en la dinámica del mundo post pandemia.

Finalmente, aunque la incertidumbre domina la escena, la ausencia de cambios en las tendencias globales preexistentes llevan a concluir que la recuperación económica estará condicionada por una creciente desigualdad cuando pase el temblor Covid-19.

*Profesor y Titular del Departamento de Economía de la Universidad de Flores