La salida de la pandemia volvió a traer los problemas endémicos que complican la agenda económica del Gobierno Nacional.

La fuerza inercial de los desajustes emisivos y el aumento del gasto públicos provocados por la crisis sanitaria, nos enfrenta a un escenario donde muchos analistas prevén un promedio de 100% de inflación. En esta nota explicaré porque todos los indices indican que la Argentina se dirige hacia una necesidad de salariazo

La inflación en lo que respecta al impacto social que padece la gente, se representa en la suba sostenida de los precios. 

En el último tiempo esta suba indiscriminada de precios ha escalado considerablemente en lo que respecta a los índices oficiales publicados periódicamente por el Indec. 

Sin embargo, es necesario aclarar, que el promedio de precios tomado por el organismo, no necesariamente es la vara exacta de la suba de precios, siendo que en la “calle” los aumentos se pueden sentir mucho más. 

Esto se debe a que, para realizar los informes, el Indec toma un promedio de determinados “precios de referencia”.

Lo mismo sucede con los salarios, los cuales se toma un promedio de la “actualización” pero que no es un dato cualitativamente representativo de lo que padecen los trabajadores en la realidad. 

En la Argentina, sube todo menos el salario, una variable fundamental que incide en todos los efectos de consumo y producción a nivel interno. 

¿Qué sucede con los aumentos de salarios?

Lo primero que semánticamente cabría aclarar, es que en la Argentina no existen los aumentos de salarios propiamente dichos. Es una forma popular con la cual se hace alusión a la recomposición del valor adquisitivo del salario que se hace por paritarias, a causa de la flamante inflación. 

Para que en términos técnicos un trabajador obtenga un aumento nominal de salario, debería mantener el nivel adquisitivo (Es decir empatar a la inflación en el poder de compra) y a eso sumarle un porcentaje por encima

Es decir, que un aumento de salario implica un aumento en el poder de compra de bienes y servicios. 

En Argentina claramente, los aumentos salariales proyectados a principio de 2022 en promedio de 60% no alcanzaron los índices interanuales de aumentos de precios. Voy a poner de ejemplo la siguiente placa: 


Estos datos duros, responden el mes de agosto de 2022, conforme al informe del INDEC. 

Claramente los salarios han sido “actualizados” a la baja, ya que el promedio de 60% anual se proyectó en escalas y cuotas partes que algunos gremios acordaron hasta enero 2023. 

Lo que terminó sucediendo es que adelantaron las sumas pactadas, y reabrieron el clima de negociación paritaria. 

El problema viene de antes. 

No obstante, lo aludido, el problema del decrecimiento del salario viene de arrastre en los últimos años. 

Solo tomando el salario mínimo vital y móvil y comparándolo con la región, los números comparados en el poder de compra de dólares es contundente. Si tomamos el valor promedio del dólar informal del mes de agosto ($276 por 1U$D) las cifras son las siguientes respecto de lo que gana como mínimo un trabajador en Argentina hasta noviembre: 

 

   
Usando la misma forma de calculo y comparación estos eran los números del Salario Mínimo Vital y Movil en 2015


 
Se pueden observar dos cosas: 

⦁    Comparados con la región éramos el salario más alto. 
⦁    Respecto de la actualidad hubo un detrimento salarial de más del 50% nominal del poder adquisitivo. 

Sin embargo, en la Republica Argentina, las inversiones nunca llegaron, lo cual esto es una prueba material de que ser los salarios más bajo de la región no es garantía o condiciones de fomento de inversiones extranjeras. Estos datos se puede corroborar en la siguiente placa:


 
Estos valores arrojan el valor del dólar informal de cada época comparado con el valor nominal histórico del Salario Mínimo Vital y Movil de cada época. 

¿Qué es el Salario Mínimo Vital y Móvil?

El Salario Mínimo Vital y Móvil se encuentra regulado en la Ley de Contrato de Trabajo, que en su artículo 116 lo define de la siguiente manera: “Salario mínimo vital, es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión.”

El Salario Mínimo es el piso mínimo de lo que puede ganar un trabajador en la Argentina, y nadie podría ganar por debajo de ello. 
Todos los caminos apuntan al salariazo.  

En la República Argentina, los aumentos de precio son una realidad cotidiana. El ciudadano promedio estaba acostumbrado a que los precios se remarquen semanalmente. 

Todos los valores de referencia han aumentado considerablemente en el último tiempo, incluso el consumo se mantiene estable atento a la fenomenología que se da cuando el ciudadano siente los primeros días del mes que debe consumir su dinero para que no se le evalúe en el transcurso del mes. 

Es lamentable admitirlo, pero por primera vez en mucho tiempo En la República Argentina los trabajadores del sector formal no alcanzan a suplir los mínimos estándares para no ser considerados pobres. 

Vale decir que los índices establecidos por el INDEC para determinar si un grupo familiar está de acuerdo a su nivel de ingresos por encima del nivel de pobreza o indigencia, no contempla la gran realidad de la gran mayoría de los argentinos, que es la situación de ser inquilino de la propiedad donde se vive. 

Los números arrojados en el mes de agosto por el Indec, establecen los siguientes parámetros: 


 
El promedio de ingresos de los trabajadores informales, reconocido en el mes de junio por el propio Ministerio de Trabajo, ronda en apenas $38000. 

A mi entender, esa suma comprende a los sectores de mayor vulnerabilidad, siendo que aquellos que tienen trabajos más calificados de manera informal, rondaran a mi entender entre los $50000 a $80000

Un trabajador formal en la Argentina gana en promedio $120000, lo cual apenas lo coloca empardado con la línea de la pobreza. 

Esto genera otro fenómeno social, que se venía dando por elección pero que en la realidad argentina se convirtió en obligación para la clase media y baja, y es que ambos adultos de la familia tengan que trabajar para sostener un nivel de vida con mejores posibilidades y recursos. 

Una salida que contemple a la gente. 

Sin lugar a dudas, el fenómeno inflacionario continuará y habrá que desacelerarlo con medidas concretas. 

Sin embargo, la vida de una generación de trabajadores que ya no solo no llegan a la vivienda propia, sino que en la actualidad se quedan hasta fuera de la posibilidad de adquirir un vehículo propio, urge que se tomen medidas que dignifiquen su trabajo. 

Hay que revalorizar sin dudas a aquel que trabaja para salir adelante. También hay que entender que el fenómeno inflacionario es multicausal, y que el incremento de salarios es la de menor impacto sin lugar a dudas. 

Hay que aumentar considerablemente el valor de todos los salarios, y si no lo recomponen adecuadamente los Sindicatos con las Cámaras

Empresariales, el Estado Nacional a través de la intervención técnica del Ministerio de Trabajo debieran establecer un aumento lineal por decreto. 

La situación de los trabajadores no puede esperar más y debe ser centro de agenda, salariazo sí, salariazo no, lo cierto es que el debate debe darse cuanto antes.

* Abogado laboralista