La inminente llegada del secretario de Energía de los Estados Unidos Rick Perry a la Argentina con una delegación de empresarios de servicios petroleros para ser proveedores y subcontratistas de Vaca Muerta, podría resultar al gobierno de Cambiemos el "as en la manga" que le reclamaba hace unos días al presidente Macri la fundadora y titular del comedor Los Piletones, Margarita Barrientos, en el marco de la crisis económica y la falta de empleo que afecta al país en el último año.

Lo cierto es que pese a la optimista especulación sobre los efectos del derrame sobre la estructura económica que volcaría una llegada de inversiones de los Estados Unidos -que de acuerdo al secretario de Energía argentino, Gustavo Lopetegui, generaría 50.000 puestos directos de trabajo en el sector petrolera, más 200.000 empleos totales sumando indirectos e inducidos- en la Casa Blanca son mucho mas prudentes y afirman que el país aún está muy lejos de lograr que en 2030, como señalan en el Gobierno, el país exporte casi el 10% de su PBI en shale gas. Menos aun creen que, dada la recuperación del país, se tengan en los próximos dos años disponibilidad de saldos exportables de gas natural por encima de los 8.000 millones de dólares.

Y es que para los Estados Unidos, el escollo para invertir en la Argentina no sería sólo económico, sino un tema de defensa y geopolítica. El pasado 7 de febrero, en un extenso testimonio ante el Congreso de los EE. UU. el almirante Craig Faller, recientemente confirmado como comandante del Comando Sur de los EE. UU., advirtió a los legisladores sobre la expansión acelerada de China en América Latina. Faller no solo se refirió a los previsibles enemigos de EE.UU. en la región ( Venezuela, Cuba y Nicaragua) sino que fue muy especifico: afirmó que no sólo emplea prácticas de préstamos abusivos, sino que inquietan las inversiones en infraestructura que puede ser escalada para uso militar, como la estación de rastreo del espacio, como la que la República Popular China construyó a 40 minutos de automóvil de Las Lajas -una pequeña ciudad de 7.000 habitantes en Neuquén- y que de acuerdo a la agencia Reuters, para los EE.UU. se trata de una "caja negra que carece de supervisión por parte del Estado argentino". Y si bien el objetivo declarado de la estación es la observación y exploración espacial pacífica, los militares en Wahinsgton cada vez desconfian más de los datos que surgen de la instalación de China, aunque el gobierno del gigante asiático aseguran que la base tuvo un papel clave el pasado enero, cuando se produjo un aterrizaje pionero de una nave espacial de ese país en el lado oscuro de la Luna.

Asi las cosas, la visita de Perry al país estará enmarcada en una compleja trama geopolitica, que no escapa a ninguno de los dos gobiernos de las naciones más grandes del mundo en lo comercial, pero que parece no ser debidamente analizada por empresarios argentinos. Y mucho menos por las autoridades provinciales y nacionales, que siempre parecen más interesadas en conocer las cifras de inversión y sus destinos, que asesorarse sobre cuestiones de fondo que podrían paralizar no solo el "as en la manga" con el que cuenta el gobierno, sino transformar el valor de todas las barajas.