Siempre fui bueno para las matemáticas, a pesar de que mi profesión no tiene mucho que ver con ello ya que soy abogado. Tal vez debí elegir otra carrera más afín a la aritmética, a la geometría, al cálculo. Pero bueno, lo hecho, hecho está.

En todos los países se está avanzando en la vacunación contra el coronavirus que provoca Covid-19. Pero la logística que se debe emplear se encuentra inmersa en un caos total en el mundo.

En Argentina, suponiendo que somos alrededor de 45 millones de habitantes de los cuales deben ser vacunados alrededor de 36 o 37 millones de personas a través de dos dosis con un período de un mes de diferencia, si no se organiza la logística actuarial que nos brinde parámetros exactos y posibles, parece muy difícil -por no decir imposible- que se vacune a todos en un periodo de un año.  

Veamos los siguientes elementos: 

  • Población a vacunar: aproximadamente 36 o 37 millones
  • Dosis por habitante: 2
  • Protección en materia de anticuerpos de la vacuna: en el mejor de los casos un año.

Si pudiésemos vacunar a 100.000 personas diarias, todo indicaría que en 365 días, es decir en un año, vacunaríamos al total de la población. Pero esto no es así. Va aquí la explicación:

Si el 1 de enero del 2021 vacunamos a 100.000 personas, el 30 de enero estaríamos vacunando a 3.000.000 con la primera dosis. Esto es correcto. Pero el día 31 de enero necesitaríamos 200.000 dosis ya que estaríamos aplicando las 100.000 segundas dosis a los vacunados el día 1 de enero y a su vez las primeras 100.000 dosis a los que le toque vacunarse ese día. Y así sucesivamente día a día nos encontraríamos hasta el 31 de diciembre del 2021. En Enero de 2022 terminaríamos de aplicar la segunda dosis a toda la población elegida. ¿Sencillo? No, tampoco.

Desde el ángulo logístico y para que no se colapse el sistema vacunatorio, cada ciudadano debería ser responsable de aplicarse la segunda dosis en la fecha exacta que le indiquen para a su vez no sumar o agregar a una persona más el día que no le toque. 

Stock y logística por distancias

El primer mes, a un promedio de 100.000 vacunaciones diarias deberíamos tener stockeado 3.000.000 de vacunas para las primeras dosis a los primeros 3.000.000 de habitantes, y a partir de febrero o del 31 de enero para ser exactos, deberíamos tener 6.000.000 de vacunas porque tendríamos los primeros 3 millones que se aplican la primera dosis y a su vez arrastramos a los 3.000.000 vacunados en enero que se aplican la segunda dosis. 

Sumémosle a este caos logístico las distancias. Argentina no es Israel. Por eso no debemos hacer este tipo de comparaciones cuando en todos los medios se dice que a la fecha Israel ya vacunó al 20% de la población que son aproximadamente 9 millones de habitantes. Argentina tiene unos 2.780.000 km 2 e Israel solamente 22.145 km 2; es decir, Israel entra en la Argentina aproximadamente 125 veces. 

Como en toda guerra, un elemento clave es la distancia. No es lo mismo ir a hacer la guerra a 100 km de distancia que tener que extenderse 4.000 km en territorio enemigo. Le pasó a Alemania en la guerra contra Rusia. Por cada kilómetro que nos adentramos en territorio enemigo se necesitan 3 km de logística más, un kilómetro para llevar medicamentos, ropa, alimentos, combustible, municiones, armamento, más soldados, etc. un kilómetro para volver a la base y otro kilometro para volver a reponer todos los elementos necesarios. Es decir el factor es 3x. Esto es siempre y cuando no se tengan bases intermedias, lo que también afecta a la logística.

En un país tan grande como Argentina, donde tenemos poblaciones tan disímiles, climas diferentes, estaciones secas y lluviosas, donde nuestro pueblo no se caracteriza precisamente por ser ordenado y disciplinado, organizar un plan de vacunación para todo el país, no se va a poder lograr a excepción que aparezca en el futuro en una segunda, tercera o cuarta generación de vacunas una que inmunice de por vida.

¿Se puede vacunar a 100.000 personas diarias?

Otra pregunta es si están preparados los efectores de la salud para vacunar a 100.000 personas diarias el primer mes y 200.000 a partir del segundo mes y así sucesivamente? ¿Cuánto tardamos en vacunar a una persona desde que llega al hospital, espera su turno, la enfermera o enfermero trae el frasquito, lo destapa aplica la vacuna, desecha los residuos patológicos y el paciente espera 15 minutos por riesgo a una reacción adversa anafiláctica?. 

Además, ¿cuántos vuelos necesitaremos sobre la base de 100.000 vacunas diarias para transportar de Rusia a Argentina durante el primer mes, es decir 3.000.000 de dosis mensuales que a partir del segundo mes se duplicara? Cuantas miles de personas deberemos destinar a todo esto? Desde los pilotos y personal de cargo, transporte vía terrestre o aérea o marítima a depósitos provinciales, de allí distribuirla a las poblaciones locales, de allí la gente que manipule todo esto en las diferentes cadenas logísticas hasta llegar al personal que termina aplicando la vacuna. 

La cantidad y duración de las vacunas disponibles, otro problema 

Otro elemento que generara más desorden sería tener otro fabricante de vacunas como proveedor con diferentes especificaciones en cuanto a la cantidad de días entre una dosis y otra, el tema de mantenimiento de la vacuna, cantidad de dosis, fecha de vencimiento y tiempo de protección. 

Y esto no es más ni menos que ingresar en un paradigma que tiene otro elemento más y que es la duración de la vacuna, es decir por cuánto tiempo nos van a proteger los anticuerpos que genera y que provoca que la gente que ya haya sido vacunada deba proceder a revacunarse. Nos protege el mismo tiempo la vacuna de moderna que la sputnik, o la de Pfizer o la de Oxford, etc. 

La producción de vacunas es finita, está limitada a un número x de producción diaria que puede aumentar y no sabemos en qué proporción. También es limitada la cantidad de frascos de vidrio dentro de la cual vienen las dosis como asi también la producción de jeringas. Seguramente los países fabricantes van a obtener la prioridad en la adquisición de las vacunas.

El gobierno debería llamar ahora a otro grupo de expertos: matemáticos e ingenieros para que nos ayuden a realizar una planificación y organización adecuada. No podemos ni debemos dejar esto librado al azar. 

*Abogado