Varios son los trabajos que postulan a la melatonina como posible apoyo en el tratamiento del Covid- 19 y el SARS. Una de las hipótesis es una disminución del contagio y/o la infección por inmunomodulación, otra por la mejoría del ritmo circadiano inmunitario del paciente adulto mayor, por último la  acción antiinflamatoria de esta hormona. Las virtudes circadianas, inmunoreguladores y antiinflamatorias de la melatonina son ya conocidas.

Pero qué sucede con el Covid-19,  especialmente cuando existen varios protocolos en el mundo, e incluso se lo aplicaron a Donald Trump.  En un reciente trabajo de la Revista Chest en una población de 11.672 casos de covid-19 se describió que en los pacientes que recibían tratamiento con melatonina la incidencia de infección era significativamente menor. Es una observación, pero interesante. Muchas pueden ser las explicaciones. Los adultos mayores tienen un mayor índice de consumo en psicofármacos, pero muchas drogas desarticulan el ritmo de sueño y circadiano. Además algunos pueden generar alteraciones metabólicas que empeorarían la respuesta al coronavirus.

La revista PLOS Biology, una nueva plataforma de inteligencia artificial desarrollada por investigadores del Instituto de Investigación Lerner para identificar posibles medicamentos para la reutilización de Covid-19 ha revelado la melatonina como un candidato prometedor.

El investigador altamente reconocido en este tema Daniel Cardinali de la Universidad de Buenos Aires, le describe a la melatonina varias virtudes: una acción atioxidante y protectiva de muchos tejidos incluido el tejido nervioso. Plantea que “las neuronas son especialmente vulnerables a la injuria y a la muerte debido a su alta demanda metabólica y a su composición química específica. La muerte o el daño neuronal habitualmente desencadenan la pérdida o compromiso del comportamiento del individuo y de las funciones fisiológicas necesarias para el desarrollo de una vida plena”. Actualmente este investigador ha planteado la posibilidad del uso de melatonina en la infección por Covid-19 tal cual aparece en la Revista Sleep and Vigilance, otorgándole no sólo importancia  a la inmunumodulación, sino a los ritmos biológicos de los pacientes de alto riesgo.

Reloj biológico y clave interna para el cuerpo

En los últimos 30 años, diversos estudios han demostrado que la melatonina, además de ser la señal circulante de la duración de la noche, provee una clave interna de sincronización para numerosos ritmos circadianos. Como tal, la melatonina constituye un elemento idóneo para modificar la periodicidad de dichos ritmos, o inducirlos en situaciones en los que tales ritmos se amortiguan o desaparecen. La incorporación reciente de la melatonina como fármaco abre la posibilidad de manipular en forma directa el sistema circadiano en el hombre.   

La melatonina es un limpiador de radicales libres y antioxidante lipídico y sobre esta base fue propuesta como agente protector ante lesiones por excitotoxicidad. El estado de “estrés oxidativo” tiene lugar cuando existe un disbalance a favor de la producción de radicales libres en detrimento de su eliminación, situación capaz de generar daño. 

Se trata de una hormona que el organismo libera cuando llega la noche y recorre el circuito sanguíneo para sincronizar las funciones de nuestro reloj biológico. Pero, al igual que ocurre con otras hormonas, su producción decae a partir de los 35 o 40 años y esto repercute en el sueño, en enfermedades inflamatorias e incluso en el envejecimiento, según datos del Instituto Internacional de la Melatonina de la Universidad de Granada.

 Una de las hipótesis del estudio es comprobar si reforzando la melatonina endógena se puede contribuir a prevenir la infección por SARS-CoV-2 en personas sanas con alto riesgo de contagio. Este es el punto de partida existe un ensayo clínico que probará en 450 sanitarios de distintos hospitales españoles si la melatonina previene la infección o, en el caso de que se contraiga, evita el desarrollo de una patología grave de la COVID-19.

Tratamientos y fase III

Ya ha comenzado el diseño de la fase III (la última de un ensayo clínico) donde se evaluará la eficacia en unos 200 ó 300 pacientes de diferentes hospitales españoles y puede que, además de a los críticos, se amplíe a enfermos moderados ingresados en planta con el fin de evitar su paso a la UCI.

Con los adultos mayores que aumentan intensamente la tasa de letalidad  por coronavirus. Ya a los 50 años de edad se triplica la mortalidad, se vuelve a triplicar a los 60, por último se triplica y duplica a los 70 y 80 años respectivamente. Son muchas las posibles respuestas que pueden llegar a explicar esta posibilidad. Probablemente esta pandemia no tendría tanto impacto si la población mundial no hubiera aumentado la expectativa de vida. Algo similar a lo que ocurre con la Enfermedad de Alzheimer que afecta a la población envejecida, entonces se tardó casi cien años luego de descripta en darle valor y reconocimiento como enfermedad pandémica.

 Las afecciones  subyacentes también son factores de riesgo que aumentan la probabilidad de morir por COVID-19. El envejecimiento del sistema inmunológico y genético es uno de ellos. Las enfermedades concomitantes son las otras, especialmente con componentes metabólicos como la hipertensión arterial, diabetes u obesidad,  además de las patologías pulmonares previas. Estas enfermedades se encuentran relacionadas con alteraciones metabólicas y la inflamación crónica concomitante. La melatonina puede reorganizar el ritmo inmunitario perdido de los adultos mayores.

Nuestro grupo realizó una observación retrospectiva de la utilización de melatonina en pacientes con alteraciones de los ritmos biológicos, actualmente en prensa en la revista Melatonin Research. Administrando el agente cronobiótico  melatonina observamos preliminarmente la restauración del patrón circadiano ciclo sueño-vigilia y secundariamente  la mejora de la condición clínica en personas con COVID-19 con neumonía.

La pandemia actual de COVID-19 es el evento más devastador de la historia reciente. El virus SARSCov-2 causa daños relativamente menores a las poblaciones jóvenes, lo que supone un peligro de muerte para los ancianos y las personas con enfermedades inflamatorias crónicas. 

La melatonina es una hormona bastante inocua y económica. Debiendo ser siempre regulada por un médico. Las hipótesis e investigaciones parecen prometedoras.

*Neurólogo Cognitivo. Prof. Titular  UBA . CONICET

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Ignacio Brusco

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