En el año 1908 se lanzó el Ford T, el primer vehículo producido en serie y, durante los siguientes 100 años, la industria se concentró fundamentalmente en la mecánica, la potencia y la estética.

En los últimos 20 años el foco cambió y la industria se concentró en incorporar innovaciones para que los vehículos sean cada vez más inteligentes, más seguros y más amigables con el ambiente.

Hoy, cualquier vehículo de transporte posee un nivel de tecnología muy alto, en donde el valor que agrega el software predomina por sobre el del hardware y en el que la información y la conectividad constituyen los principales activos.

Desde hace muchos años que en Scania sostenemos que el transporte será limpio, electrificado, automatizado y digitalizado. Estamos convencidos, además, de que eso está ocurriendo más rápido de lo que, hace no mucho tiempo, imaginábamos.

Pensar en un vehículo con motor eléctrico, totalmente conectado y autónomo, no es hoy una utopía, sino una realidad en construcción que se está extendiendo rápidamente.

Y no hablamos sólo de tecnología, sino de un sistema apoyado en conceptos y estructurado en base a la aplicación de esa tecnología, que nos ha transportado al futuro sin muchas escalas.

La cantidad de actores trabajando en línea con ese futuro es enorme. Equipos multidisciplinarios trabajan hoy en el desarrollo de la infraestructura necesaria para un escenario en el que los motores serán eléctricos.

Gobiernos y especialistas de todo el mundo están pensando en, por ejemplo, cómo deben ser los caminos y las rutas por las que circularán vehículos totalmente conectados y que, literalmente, se conducen solos.Y podría dar muchos más ejemplos en esa línea.

El trabajo que tenemos por delante en términos de productos, infraestructura y regulaciones es enorme, ya que estamos ante un cambio de era.

No es entonces aventurado afirmar que en 10 años la industria del transporte será muy distinta de lo que es hoy y que, en el año 2050, moverse, transportar personas y bienes se hará de una manera que hoy es imposible imaginar.

En Scania tenemos más de hoy 450.000 vehículos conectados a nivel global, que recorren cada mes 3.000 millones de kilómetros y que nos proporcionan una información muy valiosa para esta transición hacia el futuro del transporte.

Las pruebas que estamos haciendo en todo el país con buses de pasajeros a gas son una muestra de que nuestro país está también en línea con lo que está pasando a nivel global.

La primera entrega que realizamos de un camión propulsado a gas en Argentina, anunciada recientemente, tiene un enorme valor simbólico, ya que muestra que el camino que se está recorriendo hacia un transporte limpio, electrificado, automatizado y digitalizado, no está limitado a un tipo de transporte, sino que es integral.

El cambio ya está en marcha y es inexorable.

Entendemos el presente como una transición hacia esta nueva industria y concentramos nuestros esfuerzos en hacerla realidad lo más pronto posible.

* CEO de Scania Argentina