El artículo 3° de la Decisión del Mercosur del 5 de agosto de 2017, que suspendió a Venezuela del gobierno del bloque, buscaba encausar dentro del Protocolo de Ushuaia sobre el compromiso democrático la situación de desconocimiento a la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro a raíz de los hechos políticos y de la convocatoria a la Asamblea Constituyente que hoy cogobierna el país caribeño.

Entre los motivos de esa decisión se destacaba que "no se han registrado medidas eficaces y oportunas para la restauración del orden democrático por parte del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela". Se trató de una dura declaración del grupo regional sostenida por unanimidad.

Aquella medida, que politizó y mantuvo la anterior suspensión motivada en la falta de internalización de los compromisos del bloque en el derecho venezolano, dejaba abierta la fecha de recomposición de la participación bolivariana en los órganos mercosureños al pleno restablecimiento del orden democrática en la República Bolivariana. Y cobra ahora nueva actualidad a raíz de las decisiones políticas de los últimos días.

La impugnada convocatoria a elecciones para el 22 de abril realizada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela le puso fecha exacta a la orden de la todopoderosa Asamblea Constituyente que había determinado adelantar las elecciones para abril.

El bloque regional debería pronunciarse sobre el tema

La oposición dividida y la comunidad internacional se debaten ante la situación. Al menos, el aspecto formal, motivará un debate y alguna expresión en el seno del bloque regional. El fantasma del fraude, las proscripciones, la represión ideológica y los presos políticos bastarán para condenar, desde el análisis sustantivo a una caricatura de democracia que intenta maquillar serias violaciones a los derechos humanos en una nación dividida y golpeada por la crisis económica y social.

Del otro lado del Atlántico, la primera ministra Theresa May sufre las consecuencias del Brexit, en un proceso de varias etapas. El Reino Unido vuelve a la doctrina de Churchill, una Europa Unida Continental, y el imperio socio estratégico. Claro que la corona ya no es la de entonces, y la diferencia de dimensión política y liderazgo entre el Premio Nobel de Literatura con May es similar a la de Nicolás Maduro con su fallecido antecesor Hugo Chávez.

La suspensión del voto inglés en los órganos de decisión de la Unión Europea es el efecto (no deseado) de la decisión de la ciudadanía del Reino Unido. La de Venezuela se argumentó en defensa de sus habitantes.

Como la semana pasada, volvemos a decir: la política decidirá el futuro de las economías de los bloques regionales. Por supuesto que para ello hace falta paciencia para analizar mejor. Y tiempo para cicatrizar las heridas.