La búsqueda del "hat-trick" electoral que le permita al Gobierno una triple reelección en la Nación, en la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires en octubre alivió a la Casa Rosada pero comenzó a preocupar a los equipos de campaña de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Si los números que muestra la intención de voto hacia el presidente Mauricio Macri no repuntan para la fecha electoral, la necesidad de armar una campaña diferenciada para sostener el "plus" que cada uno cree aportar con su gestión se verá reforzada. Todo para no quedar anclados en las cifras de Macri que son muy inferiores a la imagen positiva que muestran Vidal y Larreta. En el equipo de campaña del jefe de Gobierno porteño sostienen que cuentan con encuestas que llegan a marcar 60 puntos de imagen positiva, casi el doble que el Presidente. En los últimos comicios, la fecha de la elección en la ciudad de Buenos Aires no coincidía con la nacional, por lo que podía realizarse un pequeño desmarque de agenda. Este año es distinto. La unificación de las fechas expone la campaña a una nacionalización mayor a la que tendría si fueran desdobladas. La agenda económica, inflacionaria y de seguridad va a tener que convivir con el temario que quería Larreta: obras y espacio público.

"Al porteño le gusta el metro cuadrado, obras y obras", señala un integrante del equipo de gobierno porteño que destaca las grande sobras de infraestructura y conectividad que están en marcha, como el Paseo del Bajo para descomprimir el tráfico pesado.

Si Larreta puede exhibir el Metrobús -uno de los hechos de gobierno más valorados- o las mejoras en el espacio público, Vidal tiene un escenario mucho más complicado. "No hay un peso para obras, están todas paradas, no hay un solo hecho de gestión positiva que puedas levantar en esta campaña", explican voceros del equipo de gestión, preocupados por lo que viene. Por eso, entienden, la gobernador insiste con el caballito de batalla de discutir con los gremios docentes, que le dio buen rédito en los últimos dos años.

La paradoja de las cifras

En el equipo de Gobiero anotan la siguiente paradoja: este año puede mostrar mejores resultados en el desempeño económico si se hace la comparación interanual. Pero la pérdida de poder adquisitvo que se produjo en 2018 a horcajadas de la devaluación, los tarifazos, y las paritarias por debajo de la inflación - para quienes tienen empleo en blanco, claro; para quienes no, la situación es aun más dramática- va a provocar malestar. Es el efecto inverso al del año pasado cuando toda la actividad económica caía en picada pero aún no mostraba el malestar social que empezó a evidenciarse ahora. El bolsillo pesa más que la estadística.