ENFOQUE

Elecciones en Brasil: el Primer Turno

Especial para BAE Negocios Desde Río de Janeiro 

Aproximadamente 156 millones de brasileños habilitados podían concurrir a las urnas en su territorio y en otros países del mundo donde se encuentran también empadronados. Una jornada calma, pero muy intensa, se vivió en la otrora capital Imperial. Rio de Janeiro eligió a su Gobernador después de que entre sus últimos 10 jefes estaduales, cinco hayan caído por juicio político o hayan ido a la cárcel.

De hecho, el candidato a la reelección Claudio Castro fue electo vicegobernador del exjuez Wilson Witzel, destituido por Juicio Político por desvío de fondos de salud en plena pandemia. Castro asumió el 1 de mayo de 2021 y un año y medio le alcanzó para convalidar su liderazgo con un Frente de 14 partidos políticos, que enfrentaron hoy al candidato del gran acuerdo entre los tradicionales Partido de la social Democracia Brasileña (PSDB de Fernando Cardozo) y el Partido de los Trabajadores (PT de Lula) Marcelo Freixo.

Una serie de conversaciones y señales a lo largo del día, me permitieron intuir que otro desacierto de las encuestas previas se avecinaba.

A pesar de la intensidad señalada, un alto porcentaje de la ciudadanía se movilizó desde horas tempranas a los sitios preparados para alojar las urnas de votación, sin señales de violencia.

El gigante latinoamericano no pasa por su mejor momento económico, pero su estabilidad y baja inflación llevan a debates más populares y amplios por las transformaciones culturales que implican los nuevos derechos, la tecnología, y la pospandemia.

La incidencia en la agenda política de las cuestiones de género, corrupción y seguridad se posicionan por encima del debate económico.

Los encuestadores tampoco parecen haber incluido en sus formularios y grillas de preguntas las opiniones referidas a las arriesgadas jugadas de Bolsonaro contra el COVID. La preferencia de los interrogantes se orientaban principalmente a la comparación de la Era Lula, versus el mandato del actual presidente. Ahí Lula hizo estragos. La mayoría apostaba por un triunfo holgado , e inclusive, definitivo en este Primer Turno.

En nuestro país, varios medios se ocuparon de mencionar la posible incidencia del voto evangelista. Como una primera conclusión, el debate popular se nacionalizó. No generó los mismos efectos en las elecciones estaduales que en las presidenciales, en estas la corrupción pesó en el debate moral y la fuerte presencia de un voto confesional (que en el anterior siglo comandaba la Iglesia Católica) alejó a muchos brasileños de proyectos controvertidos como el baño único en las escuelas locales (recurrente comentario de jóvenes padres de familia identificables creyentes).

Muchas de las mejoras en cuestiones de género, tambalean entre la corrección política y la desaprobación eclesial que atraviesa la dimensión local de las decisiones electorales.

Aquellas intuiciones se transforman en precisiones con el avance del escrutinio. Desde el comienzo sorprendieron los porcentajes de Bolsonaro que desembocó en un segundo turno y no en un aplastante triunfo en primera vuelta.

 

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