En tiempos de ruido, más periodismo
Desde hace 88 años los periodistas recordamos nuestro día
Hoy se conmemora una vez más el Día del Periodista en la Argentina. La fecha fue establecida en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas realizado en Córdoba, en homenaje al nacimiento de la "Gazeta de Buenos Ayres", fundada por Mariano Moreno el 7 de junio de 1810, considerada el primer periódico de la etapa independentista argentina.
Sin embargo, la historia del periodismo nacional tiene antecedentes incluso anteriores. El 1 de septiembre de 1802, Hipólito Vieytes publicó el "Semanario de Agricultura, Industria y Comercio", con el apoyo de Manuel Belgrano, convirtiéndose en uno de los pioneros del periodismo criollo en una época decisiva para la construcción de nuestra identidad como nación.
Desde hace 88 años los periodistas recordamos nuestro día. Es una buena oportunidad para reflexionar sobre una profesión apasionante, desafiante y muchas veces incomprendida, que atraviesa profundas transformaciones y enfrenta nuevos desafíos.
El periodismo ha estado siempre sujeto al impacto de los cambios tecnológicos. Cada innovación modifica la manera de producir, distribuir y consumir información. La noticia, unidad básica de nuestro trabajo, ha debido adaptarse una y otra vez a nuevas formas de comunicación.
La irrupción de internet, los dispositivos móviles, las redes sociales y las plataformas digitales transformó radicalmente el ecosistema informativo. Hoy convivimos con la inteligencia artificial, los algoritmos, el análisis masivo de datos, la realidad aumentada, los videos inmersivos y nuevas formas narrativas que amplían las posibilidades de contar historias y acercar información a las audiencias.
Estos cambios no solo afectan las herramientas que utilizamos. También modifican las rutinas profesionales, los modelos de negocio, las formas de consumo y la relación entre periodistas y ciudadanos. Nos encontramos inmersos en un proceso de adaptación permanente que exige aprendizaje, creatividad y capacidad para comprender una realidad cada vez más compleja.
Pero junto a estos desafíos tecnológicos, el periodismo argentino atraviesa también momentos difíciles. La profesión enfrenta una crisis económica que afecta la sustentabilidad de numerosos medios de comunicación, genera pérdida de puestos de trabajo y debilita las condiciones necesarias para desarrollar un periodismo de calidad.
A ello se suma un clima de creciente confrontación que, en muchos casos, ha derivado en descalificaciones, hostigamientos y agresiones hacia trabajadores de prensa. Las diferencias políticas son legítimas y forman parte de la vida democrática, pero la estigmatización del periodismo termina debilitando un derecho fundamental de toda la sociedad: el acceso a información plural y confiable.
Defender el periodismo es defender la democracia.
En una época marcada por la sobreabundancia informativa, la circulación de noticias falsas y la velocidad de las redes sociales, el periodismo profesional sigue siendo una herramienta imprescindible para verificar datos, contextualizar acontecimientos y ofrecer información confiable.
La información veraz no es un producto cualquiera. Es un bien público. Por eso resulta fundamental proteger la pluralidad de voces, promover la transparencia en la propiedad de los medios y generar condiciones que permitan la sostenibilidad de proyectos periodísticos independientes, especialmente aquellos vinculados a las comunidades locales.
También es necesario garantizar condiciones laborales dignas para quienes ejercen esta profesión, proteger el secreto profesional y resguardar a las fuentes de información. Sin periodistas libres y protegidos, la sociedad pierde una de sus herramientas más valiosas para controlar al poder y comprender la realidad.
La responsabilidad de preservar un ecosistema informativo saludable no recae únicamente sobre quienes hacemos periodismo. Es una tarea colectiva que involucra a los poderes públicos, a las plataformas tecnológicas, a las empresas, a las organizaciones sociales y a los ciudadanos.
Las instituciones deben garantizar plenamente la libertad de prensa. Las plataformas digitales deben asumir responsabilidades frente a la difusión de contenidos engañosos y promover un entorno más transparente. Las empresas y anunciantes pueden contribuir al sostenimiento de medios profesionales. Y la ciudadanía tiene un papel central al valorar la información rigurosa frente a la desinformación.
Un país mejor informado es un país con más derechos, más libertad y mejor convivencia democrática.
Por eso, en este nuevo Día del Periodista, renovamos el compromiso de trabajar con transparencia, responsabilidad y rigor profesional. Reafirmamos nuestra convicción de que la búsqueda de la verdad sigue siendo una tarea necesaria y de que el derecho a la información constituye uno de los pilares fundamentales de una sociedad libre.
Y aunque los tiempos parezcan difíciles, todavía hay razones para el optimismo.
Porque mientras exista alguien dispuesto a preguntar lo que otros prefieren callar; mientras haya ciudadanos interesados en comprender mejor la realidad; mientras la sociedad necesite distinguir los hechos de las mentiras, habrá periodismo.
Cambiarán los diarios, las radios, los canales de televisión, las plataformas y las tecnologías. Cambiarán los formatos y las herramientas. Pero la necesidad de contar, investigar, explicar y comprender seguirá existiendo.
En tiempos de ruido, más periodismo.
Y esa sigue siendo una buena noticia.

