¿Es inevitable un salto discreto del dólar oficial tras el balotaje?
Luego del salto discreto de 21,8% registrado el día posterior a las PASO, el tipo de cambio oficial permaneció fijo en $350. Con una inflación que se disparó hasta los dos dígitos mensuales en agosto (12,4%) y en septiembre (12,7%), acumulando un 37,2% al incorporar octubre, la mejora del tipo de cambio real se evaporó, llevándolo a marcar nuevos mínimos en la gestión Alberto Fernández, y a su vez los niveles más bajos desde mayo 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri.
Precisamente, la apreciación artificial del peso fue tal que el tipo de cambio real multilateral se desplomó un 13,6% desde el 13 de agosto y 28,5% desde el 14 de agosto, mientras que el tipo de cambio bilateral con EE.UU. se hundió un 11,2% y un 26,8%, respectivamente. De esta forma, los actuales $353 se encuentran apenas un 13,9% por encima de los mínimos de diciembre 2015, bajo el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, alcanzados luego de un fuerte proceso de apreciación artificial del peso durante las elecciones presidenciales de ese año.
Con este panorama, y a tan solo un par ruedas del balotaje, la pregunta del millón es qué pasará con el dólar oficial tras el "día D". Sin importar el signo político del candidato ganador, un ajuste luce inexorable.
El descongelamiento se inició ayer, con un salto de casi 1% diario que llevó el dólar oficial a abrir la rueda a $353,05. Según fuentes del Ministerio de Economía, a partir de ahora se moverá a un ritmo mensual de 3%, o de 0,1% diario. Por lo tanto, la apreciación real del peso continuará extendiéndose con una inflación viajando a 12% mensual, de acuerdo con mediciones de alta frecuencia.
Yendo a los números, el tipo de cambio real se ubicaría en los actuales $354 el día posterior al balotaje y en $360 el 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo gobierno. Es decir, el 20 de noviembre sería un 12,4% inferior al nivel previos a las PASO, mientras que el el 10 de diciembre sería un 10,7% menor, llevando la suba requerida para igualar este punto a 14,1% y 12%, respectivamente.
En definitiva, la aceleración del crawling peg compra tiempo hasta la asunción del nuevo presidente y el nombramiento de un ministro de Economía que alinee expectativas y busque asegurar credibilidad sobre el nuevo programa de gobierno. Sin embargo, ante semejante apreciación real, una devaluación luce inevitable a partir de diciembre.
Cabe destacar que llevar el ritmo de devaluación por encima de la inflación para entrar en un proceso de depreciación real, evitando profundizar la pérdida de competitividad de la moneda, requiere que la tasa de interés, que hoy se ubica alrededor de 11% mensual, sea ajustada al alza. La razón detrás de este realineamiento de tasa de interés, devaluación e inflación es evitar que se paralice la liquidación de exportaciones.
Ante una eventual aceleración del crawling peg por encima de la inflación, los exportadores tendrían incentivos a apalancarse en pesos al 11% mensual antes que liquidar stocks que devengarían una tasa superior. En un contexto de reservas netas negativas en USD10.700 millones, las chances de que un descongelamiento gradual del dólar oficial sea exitoso son prácticamente nulas, aún con importaciones muy reprimidas.
Más allá de las consideraciones mencionadas, el resultado de la segunda vuelta y las señales que dé el próximo mandatario en los días subsiguientes definirán si un eventual reinicio del crawling peg es sostenible hasta el el 10 de diciembre. Es decir, el nivel de la brecha cambiaria será determinante para la evolución del dólar oficial entre la contienda electoral y la asunción de la nueva administración.
A modo de ejemplo, una brecha que supere el récord de 200%, como la alcanzada en la antesala a las elecciones generales, podría forzar al oficialismo a devaluar antes del cambio de mando en un contexto de escasez de reservas, liquidación nula en el MLC y estrés bancario, aún si esto implica hacerle parte del "trabajo sucio" a la próxima gestión. Mientras tanto, el mercado de futuros espera un fuerte salto discreto en diciembre, posiblemente luego de que asuma el presidente.
La tasa forward noviembre-diciembre cedió hasta el 71% mensual, lejos de su reciente máximo local de 84,3% posterior a las generales. Luego del debate del domingo, el mercado recalibró las expectativas de que el oficialismo se imponga en la segunda vuelta.
En los hechos, esto implicaría un sinceramiento cambiario más gradual, incluso no descartándose un desdoblamiento cambiario formal en dólar comercial y financiero a partir del 10 de diciembre tras un salto discreto del dólar oficial. Para tener como referencia, la devaluación acumulada esperada para noviembre y diciembre se encuentra en un 83,2%, muy por encima de la suba requerida del 44,4% para igualar el oficial de $353 con el dólar exportador de $510 al cierre del 14 de noviembre.
Economista de PPI- Nota escrita al 15/11/23

