Europa, 60 años atrás: todo sigue igual
El freno al acuerdo revive debates históricos entre soberanía nacional, derecho de integración y pragmatismo político
El proteccionismo no es una propiedad intelectual de Donald Trump. De hecho, Cristina Fernández de Kirchner lo aduló bastante en el primer período presidencial del rubio empresario por esa posición "nacionalista", mientras abrazaba a Nicolás Maduro.
La enunciación de los principios de libre comercio (absoluto) me recuerda a alguna lectura que no pude encontrar sobre política exterior británica, en la que se sostenían los principios en asuntos interiores y solo intereses fronteras afuera.
Una búsqueda en IA me lo remite a Otto von Bismarck; dudo, pero quiero usar la idea sin importar la referencia.
La solicitud de suspensión del Tratado entre la Unión Europea y el Mercosur impactó violentamente en el discurso aperturista de mercados y de libre circulación de bienes y servicios, en una Unión Europea que sigue sin encontrar su lugar en el teatro geopolítico del siglo XXI. El acuerdo permitía crear un inmenso espacio transatlántico para fortalecer un bloque y emparejar algunas escaramuzas mercantiles con Estados Unidos o China.
Espacio y comunidad de principios e intereses: 31 democracias, respetuosas de los derechos humanos, comerciando libremente.
Recurrí otra vez al auxilio de la IA de Google, pero con más confianza en mi memoria. Les comparto este pequeño párrafo que me proveyó Gemini, apenas editado por este humano servidor: "El pedido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de enero fue una solución política impulsada por Francia para resolver la crisis por el Tratado con el Mercosur, frenando el federalismo europeo. Se pretende sostener que, si intereses nacionales vitales estuvieran en juego, el Consejo de la Comunidad Económica Europea (CEE) buscaría unanimidad, permitiendo de facto un derecho de veto nacional." (Solo eliminé las fechas y nombres propios y puse en potencial los verbos.)
Hace exactamente 60 años atrás, Charles de Gaulle lograba, después de un año de dejar vacante su representación en la, por entonces, CEE, un Acuerdo en Luxemburgo para suspender las decisiones no unánimes que pudieran afectar la política interna francesa.
Aquella vez, casualmente también, se trataba de los paquetes de incentivos europeos (de la Europa de los Seis) a la industria agrícola que afectaban al campesinado galo, conocidos como la Política Agrícola Común (PAC). Unanimidad versus cualquier otro método de mayorías para tomar una decisión es la discusión binaria entre Derecho internacional clásico y Derecho de la integración.
Nada nuevo bajo el puente. La distancia entre discurso, foto, apretón de manos, actos de rúbrica y encuentros bilaterales sigue tan dispar como en enero de 1966. En esa época imperaba la política; ahora, también. Pero la nutrida legislación comunitaria permitió al Parlamento Europeo habilitar al TJUE para que cheque si hay contradicción o inconsistencia en el procedimiento y sanción del tratado. Otro by pass. Veremos cómo avanza su eventual aplicación directa o la velocidad con la que resuelva el Tribunal. Todo depende, según cómo se mire. Jarabe de Palo. Y paciencia.
Aprender de la historia nunca está de más.

