Guerra Rusia-Ucrania: cuatro claves de la economía de Putin

Especialistas consultados por BAE Negocios analizan la caída de las variables de la economía rusa en el contexto de la invasión a Ucrania y las sanciones internacionales 

La invasión de Rusia a Ucrania que está dejando una crisis humanitaria impensada para esta época, tiene un capítulo en el esquema de aislamiento financiero que se busca imponer para frenar la guerra que sigue acumulando pérdida de vidas, cientos de miles de desplazados y víctimas en la región.

Con una devaluación del rublo que ya acumula más del 62% frente al dólar y el euro, el Kremlin  enfrenta las sanciones. La especialistas Elina Ribakova, jefa del Instituto de Finanzas Internacionales, se animan a hablar de un posible “colapso financiero, dolarización y caída del sistema bancario ruso”. BAE Negocios conversó con académicos para analizar las consecuencias de las penalidades que amenazan con el sistema económico y financiero ruso.

 

Rusia: ¿puede haber un quiebre del sistema financiero?

 

La escalada del conflicto bélico se metió de lleno con el sector bancario ruso, estatal y privado. Eel grupo Sberbank, principal banco de Rusia, anunció que abandonará el mercado europeo, tras las sanciones occidentales. "Las subsidiarias del grupo se enfrentan a una salida anormal de fondos” indicaron en un comunicado. El Banco Central Europeo (BCE) ya le diagnosticó la quiebra en el corto plazo. La fila de los ciudadanos rusos por quitar el dinero de sus cuentas son cada vez más largas.

 

 “Lo sucedido entre Rusia y Ucrania se siente en el rublo, bonos y acciones de empresas que cotizan afuera. El riesgo es cada vez mayor porque aún no se puede dimensionar el alcance de las restricciones”, advirtió Juan Battaleme, secretario académico del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) a BAE Negocios. Desde que la Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Suiza y Japón decidieron congelar los activos bajo su jurisdicción asociados al Banco de Rusia, la Bolsa de Moscú inhabilitó la cotización de los principales valores y el rublo llegó a devaluarse hasta un 62%, respecto del euro y dolar.  “La medida es atacar los bonos soberanos rusos, dejar barata a Rusia nivel pre caída del comunismo con un grado de incertidumbre muy alto”, opinó Sebastián Vigliero, profesor de la UBA y también integrante del CARI.

Ya se está viendo. El Ministerio de Finanzas ruso anunció el domingo que abonará en rublos los pagos a los residentes en bonos denominados en moneda extranjera, pero que los pagos a los no residentes “dependerá de las medidas de limitación introducidas por los estados extranjeros.” Especialistas plantean la posibilidad de un impago técnico de la deuda por USD 29 mil millones.

Las sanciones financieras cobran mayor gravedad si se considera que, según el último informe del Banco de Rusia, una cuarta parte de sus reservas internacionales se encuentra en Francia, Alemania y Austria. Igualmente, el país aún mantiene alrededor del 35% de sus activos, valuados en USD 630.000 millones, en su propia caja fuerte y en China.

“Se está descapitalizando el mercado bursátil y el rublo se empieza a desvalorizar. El capital privado ya no confía en Rusia y el tesoro ruso no puede financiarse en el exterior, no tenes mercado. Estás aislado”, marcó Vigliero. Sin embargo, también aseguró que en los últimos veinte años el Banco Central ruso “nunca llegó a un desfinanciamiento” porque el país mantiene la segunda reserva de gas y maquinaria exportadora de petróleo.

Un informe del Ministerio de Comercio y Turismo de España apunta a lo mismo: “El sistema bancario en Rusia es estable. Hay consolidación alrededor de los grandes bancos de propiedad estatal. Las cinco primeras entidades bancarias aglutinan más del 50% de los activos del sector.” También es cierto que ninguna de las sanciones de occidente aplicadas a sus bancos fueron tan espinosas como las actuales, ni pusieron a Rusia en potencial riesgo de default con los inversores extranjeros, como en la actualidad. “Les han puesto grandes trabas a la hora de pagar sus deudas y compromisos financieros. Esto termina afectando a aquellos que comercian con Rusia. Es una sanción importante”, aseguró Battaleme.

 

Drástica caída del rublo 

 

La cotización de la moneda rusa marcó una estrepitosa caída al inicio de la invasión y aunque se esfuerza por remontarse, todavía sufre el efecto incertidumbre. Sin embargo, ha estado aún peor. “La última gran corrida que tuvo el rublo, y que derivó en una crisis económica mayor, fue la que se conoció como efecto vodka, en 1998. Recordemos que fue una crisis global y Rusia es y era un mercado periférico”, marcó Battaleme como antecedente.

El BCR tomó  medidas de emergencia, como elevar la tasa de interés del 9,5% al 20%, la venta obligatoria del 80% de las divisas que perciben los exportadores o limitar la salida de capitales. Hasta el momento, sin grandes éxitos.

“Rusia sabe lo que son las crisis económicas, y lo trágicas que son. Si esas largas colas para sacar dinero eran reales, y no parte de un sistema de operación de información, es porque la gente todavía tiene memoria de las crisis sistémicas que el rublo ha tenido”, advirtió el Secretario del CARI.

Exclusión del SWIFT

 

Prohibir a los siete principales bancos rusos el uso del sistema de comunicación “Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras” (SWIFT) parece, hasta ahora, la sanción occidental de mayor calibre. Es que se trata de quedar fuera del modelo de mensajería que determina los códigos necesarios para realizar o recibir cualquier transferencia internacional, utilizada en 200 países mediante 11 mil instituciones financieras.

Aquí ya se juega un problema de interdependencia grave. Por un lado, como explicó Battaleme, “el núcleo de la modernización de la economía de Rusia viene de su acceso a tecnología y a bienes y servicios de occidente". Autos, medicamentos, tecnología, aeronaves y vehículos espaciales son las principales importaciones de Rusia y gran parte proviene de Europa, según el Observatorio de Complejidad Económica de España.

A su vez, no menor, el 40% de gas natural y el 25% del crudo que consumen los europeos proviene de Rusia. Asimismo, las exportaciones energéticas son importantes para el Kremlin porque representan el 60% de las exportaciones totales. También es líder, junto a Ucrania, en la provisión mundial de soja, trigo y maíz. Hasta ahora, la provisión de materias primas esenciales no están contempladas en las sanciones.

De hecho, ni la entidad Sberbank o Gazprombank fueron quitadas del SWIFT por procesar gran parte de las operaciones energéticas con el bloque. Pero si la UE o EEUU avanzan en la restricción de insumos sensibles para el funcionamiento de un país, o Rusia decide interrumpir el suministro, solo basta esperar a ver quién pierde primero.

Sin ir más lejos, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, advirtió que se estaba analizando un embargo a las importaciones de petróleo rusas. 

Igualmente, aunque a menor escala, tanto Rusia como China mantienen “su propio Swift”, el CLAPS

Así, queda el interrogante sobre cómo actuará China frente a una posible ventana de oportunidad para escalar en el posicionamiento de su moneda, frente a una dolarización homogeneizada. Por ahora, Battaleme proyecta que “es probable que Rusia empiece a aceptar una moneda alternativa para su comercio exterior, como el renminbi chino, en detrimento de euros y dólares, pero hay que ver cuánto tiempo le lleva adaptarse a esa realidad”

Ruptura de contratos y abandono de empresas 

 

La lista de empresas que decidieron plegarse a las medidas contra las instituciones financieras afiliadas al Kremlin ya tiene bastantes renglones. Las últimas fueron Visa, Mastercard y American Express, que bloquearon sus servicios a los bancos rusos.

Actores del sector energético mundial, como BP y Shell, también se han distanciado. Lo mismo dentro del sector automotriz con Ford y General Motors y empresas de aviación, con Airbus y Boeing. Exxon, Equinor y BP, vinculadas al petróleo y el gas, también retiran inversiones. Tampoco queda espacio para el ocio: Disney y Netflix dejarán de estrenar películas en el país y Meta, Google y Twitter restringieron los contenidos de medios de comunicación rusos. Hasta ahora, son cincuenta, sin contar la interrupción del envío de gas a Alemania a través del nuevo gasoducto NordStream 2, -capítulo aparte- o desafectación de equipos rusos de fútbol de la FIFA o UEFA.

Si bien Rusia mantiene la explotación de recursos naturales –hoy escasos y muy demandados- como fuente principal de crecimiento, “carece de las inversiones necesarias para reconfigurar sus matrices industriales”, contó Vigliero y agregó: “Tienen buen knowhow a nivel bélico, pero no es una economía competitiva que concentra grandes inversiones y tiene grados de obsolescencia tecnológica. De hecho, aspiran a polos tecnológicos porque podrían perder carrera en la situación estratégica internacional”.

Con la reputación y credibilidad de la economía rusa vacilando, su posicionamiento podría tornarse aún más difícil.

 

 

 

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