La inversión externa y el bien común
La Argentina cuenta con ahorro en dólares y capacidad para invertir. El desafío pasa por ransformar esos recursos en crecimiento y empleo.
Oportunamente en "El Objetivo: la Producción" (BAE Negocios 10-01-2021) se afirmó «es imperioso generar las condiciones para una Argentina en donde la "Demanda por Inversión del Sector Privado" sea, por décadas, la que otorgue continuidad al Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción».
Ahora bien, el incremento de Capital (C) entre dos periodos -la Inversión (I)- necesita un cúmulo de condiciones para su realización:
· en principio, es imprescindible que, si alguien "gasta", los otros actores del Aparato Productivo consuman menos que el Ingreso (Y) (o lo hayan hecho en menor medida en el pasado si se trata del mismo sujeto). Este Ahorro (A), propio o de terceros, mediado por el Mercado de Capitales Ampliado[1], financia la Inversión.
· asimismo, por obvias razones, la rentabilidad de ese Capital "puesto a trabajar" debe ser superior al interés otorgado por un "plazo fijo" que ofrece un retorno sin mayor esfuerzo
y
· finalmente, la estabilidad brindada por los Equilibrios Macroeconómicos (Fiscal y Externo), garantiza que el Plan de Actividades y el Flujo de Caja (elementos vitales de la Planificación Empresarial) no sean perturbados por condiciones ajenas a los avatares del negocio.
A su vez, dada la particularidad del entramado económico argentino, detallada en "La Singularidad Bimonetaria..." (BAE Negocios 26-11-2018) podría darse el caso de que, por la registración del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN), una Inversión de un "Residente" sea computada como de un "no Residente", si fuera financiada con ahorro en moneda extranjera, los usualmente denominados "argendólares"[2].
En este marco, resulta esencial adentrarse en las características de un concepto que presenta una "potencia latente" en el Sistema Productivo Argentino...
La Inversión Extranjera Directa [3]
Como en muchos otros temas que hacen a la política económica, bajo esta "cuenta" se manifiestan dos posicionamientos extremos y antitéticos:
· uno rechaza, sin más, la viabilidad de este tipo de negocios argumentando que representan una claudicación o afectación de la soberanía nacional
y
· otro sostiene que no existe posibilidad de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) si no es a través de su fuerte impulso.
En este último caso, quienes mantienen esta última postura lo hacen invocando dos razones fundamentales:
· que a través de ella el país accede a las mejores tecnologías
y
· que el ahorro nacional no es suficiente para sostener el nivel de Desarrollo requerido.
Sin que genere mucha sorpresa, ya que ambas tienen sus orígenes en la Escuela Austríaca de Economía, estas perspectivas son sostenidas por igual, tanto por el pensamiento progresista como por el neoliberal.
Naturalmente, este sesgo de pensamiento no es validado desde el plano teórico, ni ha sido corroborado por la praxis.
Aceptar la presencia de Inversión Extranjera Directa (IED) no significa perder grados de autonomía, ya que la empresa o filial debe cumplir obligatoriamente la legislación nacional para ejercer habitualmente el comercio o la producción en nuestro país.
Es dable resaltar que los socios o accionistas (controlantes o no) de una compañía son sujetos distintos de la persona jurídica, y que manifiestan sus opiniones en las reuniones citadas para tal fin, eligiendo por su voluntad quién la representará y administrará con plenos poderes.
¡Va de suyo, por lo tanto, que la IED es constitutiva de la economía nacional!
Pero para que se concrete es necesario:
· primero, adoptar medidas racionales, coherentes y creíbles que potencien la reactivación y reviertan la actual Depresión Económica Urbana
y
· luego, generar los mecanismos que faciliten, entre otros, que el Ahorro de los argentinos, en moneda dura, pueda direccionarse a Proyectos de Inversión.
Para ello, tal cual se formuló en "Sector Externo y Bien Común" (BAE Negocios (05-07-2026) se pueden constituir Fideicomisos de Administración, bajo legislación extranjera.
Como Fiduciario debería actuar un banco de primera línea, que opere como un Fondo Rotatorio (a mediano y largo plazo, con capacidad de recupero y traslación de derechos a terceros del certificado fiduciante-beneficiario), de asignación específica, que permita fondear proyectos de inversión públicos o privados previamente declarados elegibles por un comité técnico ad hoc.
A su vez, los fiduciantes recibirán como incentivo:
· una Tasa de Interés asociada a la rentabilidad de los proyectos aprobados, en un entorno de máxima seguridad
y
· un Certificado de Exteriorización de Capitales, sin costo por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para quienes lo requieran.
En síntesis, el Ahorro en divisas de residentes, volcado a la Inversión, podría elevar la tasa de acumulación de Capital al 27% anual, facilitando la expansión del PBI en el orden del 8% por periodo.
Como decían nuestros mayores: "El Trabajo es la base de la fortuna"[4].
Están dadas las condiciones, solo es hora de modificar el rumbo.
Lic. Guillermo Moreno
Lic. Pablo Challú
Lic. Walter Romero
Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch.
[1] El Mercado de Capitales Ampliado, incluye, las Bolsas de Comercio, los Sistemas: Financiero, de Seguros (en sus variados tipos), Mutuales y toda Sociedad de Ahorro y Préstamo.
[2] Se denomina "argendólares" a aquellas divisas atesoradas (cajas de seguridad, "canuto", etc.) en el país por personas físicas o jurídicas, que, hoy se supone rondan los USD 400.000 M.
[3] Inversión Extranjera Directa (IED), bajo este concepto se subsumen, tanto la correspondiente a "no Residentes", que observan la oportunidad de negocios en nuestro país, como la de los "Residentes" que la perfeccionan en "Moneda Dura".
[4] "El trabajo es la base de la fortuna", es un refrán popular que significa que el éxito financiero y personal se logra solo con esfuerzo constante y dedicación diaria, y no por un golpe de suerte.


