Impacto de actividad heterogénea

La nueva paradoja argentina: crecimiento sin empleo de calidad

El PIB creció, pero el empleo cayó y la informalidad aumentó: los datos muestran un mercado laboral más precario pese a la mejora económica.

Por Mariel Aguirre

En el mismo período utilizado para sostener que se crearon más de 500.000 puestos de trabajo, el PIB real creció, pero la tasa de empleo bajó y la desocupación aumentó. En 2025, además, fue la primera vez desde 2009 que la economía creció mientras cayó el empleo asalariado privado registrado.

Argentina atraviesa un escenario de crecimiento heterogéneo de la actividad, un contexto externo favorable y mayor estabilidad macroeconómica. Sin embargo, esa mejora no encuentra un correlato equivalente en el mercado de trabajo.

El medio millón de puestos y la tasa de empleo

En los últimos días se habló mucho del medio millón de nuevos puestos. Pero al comparar el primer trimestre de 2026 con el primero de 2023 -período utilizado por el oficialismo-, los principales indicadores laborales no muestran una mejora real. La tasa de empleo bajó de 45,0% a 44,8%, la desocupación subió de 6,9% a 7,8% y los ocupados demandantes de empleo -personas que ya trabajan pero buscan otra ocupación- pasaron de 14,8% a 15,8%. Asociar automáticamente más puestos con más empleo puede ser engañoso: una misma persona puede ocupar más de un puesto.

La composición de ese medio millón también importa. Según los números mencionados por el oficialismo, entre 1T23 y 1T26 se sumaron 491.000 puestos no asalariados -cuentapropistas y patrones- y alrededor de 190.000 puestos asalariados no registrados. Al completar la cuenta, los puestos asalariados registrados se redujeron en cerca de 170.000.

Analizando cantidad de trabajadores, entre 1T23 y 1T26, los ocupados aumentaron de 13,19 a 13,47 millones (+2,1%), unas 281.000 personas más**. Pero crecieron menos que la población y la tasa de empleo terminó 0,2 puntos porcentuales por debajo**. A la vez, los desocupados pasaron de 974.000 a 1,145 millones, unas 171.000 personas más, y los ocupados demandantes de empleo aumentaron en alrededor de 219.000.

La coexistencia de más puestos en la Cuenta de Generación del Ingreso (CGI), una tasa de empleo que no mejora y más ocupados que buscan otra ocupación resulta más compatible con que parte de la expansión corresponda a segundas ocupaciones o situaciones de pluriempleo.

Más informalidad y menos puestos registrados

En cuanto a la informalidad, entre 4T23 y 4T25, la tasa pasó de 41,4% a 43,0%. En personas, los informales aumentaron en torno a 210.000, aun con una cantidad total de ocupados prácticamente estable. Entre las mujeres, la tasa subió de 42,1% a 44,5% y entre los varones de 40,8% a 41,8%.

La CGI anual por sexo y edad muestra una recomposición similar. Entre 2023 y 2025, los puestos asalariados registrados bajaron de 50,1% a 48,6% del total y los no asalariados subieron de 25,5% a 26,8%. En 2025 había 22,73 millones de puestos: 11,05 millones registrados, 5,60 millones asalariados no registrados y 6,08 millones no asalariados.

Los jóvenes fueron especialmente afectados. Entre 2023 y 2025, los puestos registrados ocupados por mujeres menores de 30 años bajaron de 856.000 a 679.000, casi 178.000 menos (-20,7%). Entre los varones menores de 30 cayeron de 1,27 millones a 1,01 millones, unos 255.000 puestos menos (-20,1%).

Las desigualdades de género aparecen con mayor fuerza en el sector privado. En 2025 había 7,31 millones de puestos privados registrados: 38,2% ocupados por mujeres y 61,8% por varones. La brecha de remuneración fue de 26,9% por puesto y 9,9% por hora entre todos los asalariados registrados; en el sector privado registrado subió a 33,3% por puesto y 18,3% por hora. La brecha horaria privada crece con la edad: 6,6% en menores de 30, 15,1% entre 30 y 49 y 29,2% en mayores de 50.

El crecimiento económico no se traduce en empleo formal

El vínculo entre crecimiento y empleo formal también muestra una señal de alerta. A partir de Cuentas Nacionales y SIPA analizamos la relación entre actividad y empleo asalariado privado registrado desde 2009, inicio de la serie comparable utilizada. 2025 fue el primer año de ese período en el que el PIB creció mientras cayó el número promedio de asalariados privados registrados. La economía aumentó 4,5%, mientras el promedio mensual de trabajadores privados registrados fue 0,45% inferior al de 2024, equivalente a unas 28.000 personas menos.

Además, realizamos un ejercicio econométrico con datos trimestrales desde 2009. El resultado muestra que una mejora del PIB en un trimestre no alcanza, por sí sola, para anticipar una mayor creación de empleo formal privado en el siguiente. No significa que la actividad no influya sobre el empleo, sino que el crecimiento no se traduce de manera automática ni inmediata en más trabajo asalariado registrado.

Los datos más recientes tampoco muestran un cambio de tendencia. En mayo de 2026, el SIPA contabilizó 6,11 millones de asalariados privados registrados y la serie desestacionalizada cayó 0,1% mensual. La Encuesta de Indicadores Laborales registró una baja interanual de 1,1% en mayo y una nueva caída mensual de 0,1% en junio.

En conclusión, la discusión no debería reducirse a si la economía crece o a cuántos puestos se contabilizan. Argentina tiene mejores condiciones macroeconómicas y sectores capaces de generar divisas e inversión, pero eso no garantiza empleo de calidad. Si la expansión se concentra en ramas de baja intensidad laboral mientras pierden peso el trabajo asalariado y la formalidad, el derrame no es automático. El desafío es transformar el crecimiento en más personas empleadas, más trabajo asalariado registrado y mejores condiciones laborales.

Nota metodológica. Se estimó un VAR trimestral para 2009-I-2026-I con PIB real desestacionalizado del INDEC y el promedio trimestral de la serie mensual desestacionalizada de asalariados privados registrados del SIPA. Ambas variables se trabajaron en primeras diferencias logarítmicas. El test de causalidad de Granger PIB empleo arrojó un p-valor de 0,498: el crecimiento del PIB del trimestre anterior no agregó capacidad predictiva significativa sobre el crecimiento del empleo registrado del trimestre actual.

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