Escenario

Los empresarios observan el discurso del Gobierno y miden el riesgo político

Cierre de empresas, morosidad y consumo: las señales de alerta que desafían el relato económico de Milei. Los ataques del presidente encienden alarmas.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei no dejaron foro económico, empresarial ni ejecutivo por recorrer en las últimas semanas. Apoyados en los indicadores macroeconómicos que celebran los mercados, el Fondo Monetario Internacional y buena parte del establishment empresario, exhiben una narrativa de éxito basada en la desaceleración inflacionaria, el equilibrio fiscal y la recuperación de algunas variables financieras.

Sin embargo, mientras la atención se concentra en los números que seducen a los inversores, las señales que llegan desde la economía real encienden luces amarillas. Familias y empresas muestran síntomas de un deterioro que, aunque todavía no se traduce en una crisis abierta, merece ser observado con mayor atención.

El cierre de empresas con empleados registrados dejó de ser una señal aislada para convertirse en una tendencia preocupante. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran que entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 desaparecieron 24.437 empleadores, una caída equivalente al 4,8% del total.

La magnitud del retroceso no sólo refleja las dificultades que atraviesan las pymes y los sectores intensivos en mano de obra. También supera la destrucción de unidades productivas registrada durante el período más crítico de la pandemia. 

Según un informe de Fundar, la pérdida de empleadores acumulada durante la gestión de Javier Milei ya es superior a la observada entre febrero de 2020 y septiembre de 2021, con las restricciones sanitarias de la pandemia

A esta situación se suma otra variable que comienza a ganar relevancia: el aumento de la morosidad crediticia tanto en personas como en empresas. La incógnita es hasta qué punto este fenómeno puede afectar el consumo, la actividad económica y, sobre todo, la confianza social sobre la que también se construyen las expectativas.


Un relevamiento de la consultora Management & Fit aporta algunos indicios. El 56,7% de los encuestados considera que la situación económica del país puede mejorar en el futuro. Sin embargo, dentro de ese grupo, el 37,3% cree que esa mejora recién llegará dentro de más de un año.

Los empresarios observan el discurso del Gobierno y miden el riesgo político

La expectativa positiva convive con una realidad mucho más desafiante. El 22,7% de los consultados asegura que ya no puede afrontar su situación económica actual. Si bien las dificultades para cubrir gastos cotidianos mostraron una leve mejora respecto de abril, continúan afectando a más de la mitad de los hogares.

El dato más contundente es otro: el 84,2% de los encuestados afirmó haber reducido o modificado sus hábitos de consumo para sostener sus finanzas personales. Es decir, la esperanza en una mejora futura no alcanza para aliviar las restricciones del presente.

Riesgo Kuka: a veces, sí; a veces, no

Hace apenas unas semanas, a fines de abril, el ministro Luis Caputo pidió a los empresarios que "no se dejen psicopatear" porque el riego de "volver al pasado, al kirchnerismo" era igual a cero.

"El mercado percibe que, aunque haya una probabilidad baja, si bien es baja, el escenario que eso pase es literalmente el infierno", afirmó luego  durante una conferencia de prensa en Casa Rosada.

Para el ministro, aunque el Gobierno considere que el riesgo de que haya un cambio de signo político es bajo ("Puede haber un shock externo o una invasión extraterrestre, pero Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida", dijo en Cambras) el mercado aún le asigna alguna posibilidad y por eso no baja el riesgo país.

La mayoría del empresariado acompaña el programa económico. Pero incluso entre quienes respaldan al Gobierno aparece una observación recurrente. Lo resumió un ejecutivo durante uno de estos encuentros: "Estamos de acuerdo en un 90% con todo lo que está haciendo el Gobierno. El 10% que genera dudas es político"

También el regreso de un Milei más confrontativo, despectivo y de diatribas, como el que reapareció durante el cierre del Congreso Anual del IAEF, vuelve a introducir interrogantes.

Es decir, los mercados y los empresarios observan los números, pero también la consistencia política, la previsibilidad institucional y la capacidad de construir consensos. Los ruidos políticos  ya trascendieron los escarceos con la oposición dura o los cortocircuitos con la oposición dialoguista. Se instalaron en plena Libertad Avanza. 

Una muestra fue la semana pasada, la discusión con la presidenta del bloque libertario en el Sendo, Patricia Bullrich, que se produjo casi en paralelo con la reaparición del líder del Pro, Mauricio Macri, quien cambió de menú y ya no le sientan bien las milanesas con Milei en la Casa Rosada. Tal vez el riesgo ya no sea "Kuka" sino libertario.

Esta nota habla de: