Milei construye gobernabilidad ante una oposición sin proyecto común ni liderazgo
Axel Kicillof busca despegar de las internas para construir un proyecto nacional con el apoyo de los goberndores peronistas. Los mandatarios de Provincias Unidas, con bajo conocimiento
El período de sesiones extraordinarias podrá corroborar si el Gobierno de Javier Milei consiguió tomar el pulso a la construcción de gobernabilidad, un eslabón que le reclaman los organismos financieros internacionales y los inversores extranjeros para evitar que las reformas que avalan con entusiasmo sean a golpe de decreto y queden a tiro de judicialización.
A dos años de haber asumido, el gobierno libertario puede mostrar que conserva el liderazgo personal del presidente y el control de la agenda pública. Casi nada se discute hoy que no haya sido impulsado por la Casa Rosada, por una iniciativa de La Libertad Avanza o por un tuit invalidante del propio jefe de Estado.
Las consultoras que midieron la imagen del jefe de Estado y del Gobierno corroboran la persistencia del fenómeno: el presidente tiene una ponderación similar a su última votación; el Gobierno tiene mejor imagen que el mandatario y la oposición naufraga en las internas y en el desconocimiento de sus referentes.
La última encuesta de Management & Fit señala que el nivel de aprobación alcanza el 47,3%, lo que representa un aumento de 3,5 puntos respecto de las elecciones de octubre, cuando se impuso LLA. La medición por persona muestra al presidente Javier Milei con el más alto nivel de imagen positiva, con 41,1%, seguido por Patricia Bullrich, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
La interna del PJ
El gobernador bonaerense Axel Kicillof, en tanto, atraviesa su propia carrera de obstáculos. Esta semana se define si habrá internas para la renovación de las autoridades del Partido Justicialista bonaerense.
El espacio que lidera el gobernador, el Movimiento Derecho al Futuro, está trabajando en un esquema para posicionar a Kicillof de cara a las elecciones de 2027, que tiene varios puntos críticos antes de que eso suceda. La resolución de la interna del PJ bonaerense es el primero.
La propuesta de Máximo Kirchner, actual titular del PJ provincial e hijo de la expresidenta Cristina Fernández, de que el gobernador presida el partido parece salida del manual del "frenemy". Lo último que quiere el círculo del gobernador es que Kicillof quede atrapado en la estructura del PJ.
"La etapa que se abre exige ampliar, integrar y construir una mayoría social más extensa, capaz de disputar poder en un escenario nacional cada vez más fragmentado", señala uno de los principales dirigentes que trabaja en la estrategia nacional de Kicillof.
La idea que domina al espacio es que la vicegobernadora Verónica Magario o algún intendente actúe como prenda de unidad y que no lo condicione. Y, a partir de allí, profundizar las recorridas por la provincia "con la gente, sin escenarios", con los gobernadores afines como Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Sergio Ziliotto (La Pampa), y con referentes en las provincias donde no gobierna el PJ o son peronistas al modo local, como Córdoba.
"Los distintos anillos de pertenencia, dar vuelta la página y abrir una nueva etapa. En ese movimiento hay también una señal: liberarse de cargas políticas del pasado y empezar a moverse con una mochila más liviana.
Kicillof viene construyendo el Movimiento Derecho al Futuro desde hace un año y el Partido Justicialista de la provincia debe transitar un camino de ordenamiento, organización y cierre, con la idea de llegar a fin de año con una estructura sellada y funcional", señalan cerca del gobernador. Para que, como dijo un intendente, vuelva la etapa "del Clío" pero a nivel nacional.
Agregan en ese punto que sí o sí deben confluir con otros espacios no peronistas: "Con el peronismo solo no alcanza para representar al 50 o 60% de la sociedad".
Qué dicen las encuestas sobre la oposición
Las encuestas son un insumo para apuntalar esa idea. El trabajo de Management & Fit muestra que recién en el quinto lugar aparece el opositor mejor posicionado, que es el gobernador Axel Kicillof, con una imagen positiva de 27,4%.
El grupo de gobernadores de Provincias Unidas, que se organizó como una vía intermedia entre el mileísmo y el peronismo bonaerense, lucha en tanto con el desconocimiento de sus referentes: el 22,6% señala, por ejemplo, que no conoce y casi el 37% responde que no conoce a Martín Llaryora, y el número sube con sus pares de provincias "no alineadas".
"Si tomamos la imagen positiva del presidente Javier Milei y del Gobierno nacional, vemos que hay entre un 50% y un 60% que no está representado por el oficialismo pero que no encuentra otro proyecto ni líder", analiza Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit. Agrega que la negatividad hacia el oficialismo se potencia en los varones mayores de 40 años y en las mujeres "que cargan con la emocionalidad del peso del ajuste".
Cuando se observa el resto del ranking, las figuras tradicionales como Mauricio Macri y Cristina Fernández presentan niveles de imagen negativa muy altos. Y los gobernadores con mandatos más recientes no muestran tanta negatividad, pero sí registran niveles muy elevados de desconocimiento.
Ahí aparece un vacío. Cualquiera que esté identificado con los últimos veinte años de la política argentina carga con una imagen negativa alta: "es percibido como parte del pasado. Esto fue algo que se manifestó con claridad en octubre", señala Goyburu.
No hay figuras convocantes ni proyectos en común, un campo fértil para que el oficialismo domine la agenda.

