Por ahora solo hay lugar para palabras, gestos y silencios
A la espera de la firma del acuerdo con el FMI y de la presentación en el Congreso del proyecto que refleje los términos de ese entendimiento, por ahora solo queda espacio para palabras, gestos y silencios. Todo lo que no se sabía ayer al mediodía, seguía generando igual incertidumbre pasado el mensaje de Alberto Fernández.
El jefe de Estado anunció, una vez más, el inminente envío del proyecto al Parlamento, incluyendo todos los detalles. Alguna vez será cierto. Mientras tanto, todos los protagonistas siguen entregados al juego de chicanas en la búsqueda de posicionarse frente a la sociedad.
Siempre atento a expresarse a través de gestos, el kirchnerismo pegó el primer golpe de la jornada sin emitir una palabra. El faltazo de Máximo Kirchner abre un sombrío panorama sobre la suerte del plan de refinanciación de la deuda en el bloque oficialista.
"Gobernamos con convicciones firmes y con el pragmatismo necesario para saber qué es lo mejor para los argentinos y argentinas". Esa fue la frase elegida por el Presidente como respuesta a los insubordinados de su propia tropa. No había nadie para recoger el guante.
Más suerte tuvo Fernández cuando su ofensiva se centro en la oposición. La estampida del recinto de los legisladores del PRO le abre un panorama esperanzador a los deseos del Poder Ejecutivo. La clave, en este caso, pasa por la respuesta diferenciada de las distintas tribus de Juntos por el Cambio.
Ante la falta de unanimidad en el oficialismo, el Gobierno necesita que al menos una parte del principal espacio opositor vote afirmativamente la iniciativa. Mientras buscaba agradar a sus socios k con reproches a Macri por la toma de la deuda, Alberto registró con satisfacción el enojo de los legisladores amarillos.
JxC anunció que no pondrá obstáculos a la aprobación del acuerdo pero anunció que esperará a contar con la letra chica para definir su estrategia parlamentaria. El rechazo a cualquier propuesta de suba de impuestos es el único punto que aglutina a todas los grupos del interbloque opositor. Pero persisten las diferencias en torno a si corresponde votar a favor o abstenerse. Una decisión conjunta por esta última alternativa abriría la puerta a una inédita aprobación en la que las abstenciones obtengan más voluntades que el voto afirmativo. Un triunfo con una debilidad manifiesta.
Al caer la tarde, JxC buscó revertir la imagen disgregada que ofreció en el recinto y emitió un comunicado con críticas al discurso presidencial. Para oficialistas y opositores, la verdad de la milanesa -como le gusta decir a Cristina- se verá muy pronto, a la hora de votar.

