Por qué es necesario diversificar las exportaciones
Las distorsiones macroeconómicas ponen en juego esta diversificación, la falta de divisas perjudica en mayor medida al sector industrial que convive con una falta de precios de referencias y con la dificultad para planificar
En medio de la polémica desatada por el fuerte impacto que generó la sequía en las exportaciones de productos primarios, se advierte nuevamente la necesidad de diversificar las exportaciones, en un país que sostiene una importante deuda externa y que carece de las divisas necesarias.
Durante el primer bimestre de 2023 las exportaciones disminuyeron un 15,4% interanual, traccionado principalmente por la caída en las exportaciones de los productos primarios con una contracción de 42,5% interanual durante enero y de 33,6% en febrero de 2023. Mientras que, las manufacturas de origen industrial registraron un aumento de las exportaciones en enero de 11,7% y una caída de 14,4% en febrero.
Sin embargo, el año 2022 fue récord de exportaciones totales de Argentina, ubicándose un 7% por encima del pico máximo en 2011 y arrojando un saldo positivo en la balanza comercial, con una considerable ayuda por el lado de las restricciones a las importaciones que también jugaron un rol relevante para alcanzar el superávit comercial. Bajo este contexto, vuelve a aparecer el concepto de enfermedad holandesa, en un escenario de exportaciones concentradas en el sector primario y una economía demandante de dólares.
Si bien, la disponibilidad de recursos naturales y las ventajas comparativas que tiene Argentina en los rubros de alimentos debe considerarse como una oportunidad y como un factor facilitador del esquema de desarrollo, también deben tenerse en cuenta las políticas que promuevan el crecimiento y la diversificación de la oferta agregada, en el marco de un programa articulador que permita avanzar en una mayor industrialización de los productos primarios y determinar una trayectoria del costo de vida local consistente con el proceso de desarrollo.
La experiencia internacional ha demostrado que los procesos exitosos de crecimiento económico han tenido un mismo denominador común: la industrialización de sus respectivas economías. No solo por la importancia del proceso de agregación de valor en términos de empleo, sino también en la incorporación de conocimiento, innovación y tecnología.
Durante 2022 casi el 65% de los bienes exportados correspondió a productos primarios (PP) y manufacturas de origen agropecuario (MOA). Mientras que, el 26% de las exportaciones fue de manufacturas de origen industrial (MOI). Sin embargo, durante 2011 las MOI alcanzaron a representar el 35% de las exportaciones, por encima de los productos primarios y de las MOA y exportando un 25% más que en 2022, lo que demuestra el fuerte potencial exportador del sector industrial argentino. prestando puntual importancia al sector de bienes de capital por su incidencia en el empleo industrial y en la incorporación de puestos de trabajo calificados.
En este sentido, el sector de bienes de capital desempeña un papel crucial en el proceso de industrialización por el acceso y la difusión de nuevas tecnologías y debido a su naturaleza intersectorial y a su alta complejidad técnica. Asimismo, cumple un papel fundamental en los procesos de inversión y acumulación de stock de capital. Además, el sector cuenta con una alta propensión a la innovación tecnológica, integran mejoras productivas e incorporan nuevos productos. De esta manera, también es un sector estratégico para incorporar a un modelo de industrialización por sustitución de importaciones.
En el contexto actual, las distorsiones macroeconómicas ponen en juego esta diversificación, la falta de divisas perjudica en mayor medida al sector industrial que convive con una falta de precios de referencias y con la dificultad para planificar. A esto se le suman los obstáculos para acceder a los insumos importados debido a la restricción externa y a la falta de aprobación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), lo cual se verá mayormente restringido por la falta de divisas.
En este sentido, la búsqueda del superávit comercial deberá estar acompañada por una modificación sustancial del actual modelo de especialización comercial, de una forma consistente con un proceso de mayor agregación de valor, industrialización y sofisticación de la estructura productiva. Al mismo tiempo, las relaciones económicas internacionales de la Argentina deben sostenerse en principios referidos tanto a la integración regional y a la selección de los países con los cuales se profundizarán los vínculos comerciales, como en lo referido a las negociaciones multilaterales en el marco de la Organización Mundial del Comercio y otros ámbitos.

