Posibles derivaciones internas y externas para Trump de la ofensiva contra Irán
Una movida que puede tener más costos que beneficios en un año electoral en Estados Unidos
Una pregunta resuena en las mentes de analistas y dirigentes de todo el mundo por estas horas. ¿Por qué Donald Trump decidió atacar a Irán en este momento? No pareciera que el país de los ayatolas fuera un peligro mundial inminente, ni siquiera para el mayor socio estadounidense en la región, Israel. Menos aún para el propio Estados Unidos.
¿Entonces? Algunos economistas, como el argentino Martín Redrado, señalan el ataque como un golpe para condicionar a otro gran jugador en el tablero geopolítico internacional, como es China. Irán, junto con Venezuela, es la gran fuente de petróleo del gigante asiático, que amenaza con destronar a EEUU como motor económico mundial. Reduciendo o controlando de manera directa o indirecta los flujos petroleros de ambos países, Washington podría usar esto como palanca para frenar de alguna forma el hasta hoy imparable impulso chino.
Con Venezuela a Trump le dio bastante resultado hasta el momento, sin demasiado costo interno. Pero Irán es harina de otro costal. Con mayor poder de fuego e indudable influencia sobre grupos insurgentes en distintas zonas del mundo, el conflicto podría tener para EEUU derivaciones impensadas.
Pero la movida tiene otros riesgos implícitos. Si el conflicto se prolonga en el tiempo los precios del petróleo podrian entrar en una espiral que detone la inflación en el propio interior de los Estados Unidos, siempre dependiente del petróleo. Y una inflación persistente no es una buena noticia en un año electoral como el 2026. Primeros sondeos dan un escaso 23% de apoyo a la decisión de Trump de atacar Irán.
Un segundo riesgo, no menor a nivel estratégico. El corte del petróleo iraní podría acercar aún más a China y la otra gran potencia energética y militar de Eurasia: Rusia.
Los próximos días, o semanas, mostrarán si la movida de Trump tuvo más costos que beneficios. O al revés.

