Causa YPF

Respiro en Nueva York y una historia que continuará

La definición podría trasladarse a tribunales argentinos mientras se espera la decisión de la Corte estadounidense

El fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó el fallo que dictó la jueza Loretta Preska en 2023. Desde la final de 2022 en Lusail que no se veía un acontecimiento unánimemente celebrado por todos los argentinos: de bien, de mal y los demás.

Por respeto a la brevedad, me remito a nuestra opinión en esta columna cuando, también todos, llorábamos el fallo millonario a favor de Burford Capital. 

Aquellas jornadas de luto generaron tanto entrecruzamiento y achaque de responsabilidades como estas en sentido inverso. Pues todos sabemos que la victoria tiene miles de padres, mientras que la derrota es huérfana.

Creo, más allá de la sensatez que se logró sostener en la Procuración del Tesoro de la Nación -órgano de la abogacía estatal- y en las encomiendas a los estudios neoyorquinos que se contrataron, que lo esencial del final del debate se centrara en la ley de expropiación y su competencia nacional. 

En especial, en su tope: la imposibilidad de reclamos por eventuales ganancias dejadas de obtener luego de la adquisición compulsiva del Estado en 2012 de la petrolera fundada por Mosconi. 

Quedan varios incumplimientos por resolver, pero si se consolida el fallo y obtiene la fuerza y estabilidad de la cosa juzgada, la novela seguirá en juzgados nacionales, en moneda nacional y al ritmo procesal de los tribunales argentinos.

La ya anunciada presentación de los derrotados ante el órgano superior estadounidense será una dosis más de nuestra adicción a vivir en estrés económico

Si el reclamo es desechado o se sostiene este fallo de cámara, el coro de progenitores volverá a entonar el himno, pero claro, cada uno el suyo. Con la otra opción prefiero no especular.

Lo dicho: la jurisdicción de la Bolsa de Nueva York es, por decisión u omisión, responsabilidad de todos los que tuvieron incidencia en la toma de decisiones sobre YPF. Nos gusta el vértigo, somos adictos al peligro, disfrutamos del estrés.

Pero el tiempo cura todos los males y modifica los planes.

Hasta el impulso bradburiano de reescribir la historia se convirtió en otra adicción argentina, ahora hiperpotenciada por las redes. Pasada por una IA antivejez, la letra de Atahualpa diría que "las penas son de nosotros, y la vaquita muerta las va extinguiendo".

En resumen, Burford irá a la Corte, obviamente, y entonces la historia continuará...

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