Se corrió el velo y quedó al desnudo una economía en problemas
Sin apoyo de gobernadores y con la economía en estrés, la Casa Rosada enfrenta una semana post electoral de tensiones. Las señales que no atendió
El enfriamiento de la economía y el frío glacial que le devolvieron el Congreso y los gobernadores en las últimas semanas podrían haber sido una buena señal de alerta para la Casa Rosada, que igualmente decidió acelerar en ambos frentes.
Envió a uno de los más duros del equipo económico, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a desafiar al Congreso y prometió más ajuste y motosierra cuando desde diferentes sectores productivos le advertían sobre las caídas sistemáticas de los volúmenes de ventas.
Los economistas ubican en aquella advertencia realizada a finales de junio por JP Morgan, que recomendaba salir del carry trade por el atraso cambiario y el riesgo electoral, el inicio de la toma de distancia del plan económico. Los bancos plantearon su malestar por el cambio de reglas de juego y la suba de los encajes.
La UIA dejó la moderación y pidió un nuevo contrato productivo, marcando que se perdieron cerca de 1.500 empresas. Los ingresos lo sintieron. Desde diciembre de 2023, en el inicio del gobierno de Javier Milei, los haberes bajaron un 5,5% real.
En política, la foto de los veinticuatro mandatarios federales impulsando dos leyes para un mayor reparto de fondos (ATN y el impuesto sobre los combustibles) y la pérdida acelerada de aliados provinciales desnudaron los límites del respaldo a La Libertad Avanza. La política y la economía reales abren una nueva etapa.

